Misión cumplida

General — Lunes 21 de Julio de 2008, 09:01

Bueno, el tiempo pasó, nos fuimos poniendo tecnos [audio].

Hace varias semanas, el 13 de Mayo, me comprometí publicamente a hacer dieta, con el objetivo de bajar 9 kilos, hasta los 85, para el día del amigo.

Bueno, el día del amigo fue ayer, y debo reconocer que la misión fue cumplida de forma satisfactoria. La realidad es que vengo moviendome entre los 84 y 85 kilos desde hace dos semanas, así que la dieta la terminé un poquito antes, :p

Seguí la dieta que tenía planeada: basicamente comer bien, comer sano, tratar de hacer muchas ingestas durante el día, etc. Minimicé el alcohol durante la semana, y las comidas pesadas al almuerzo y la cena. También fue clave el comenzar a hacer algo de ejercicio (tenis cuando podía, salir a correr por el barrio si la semana venía lenta... la idea era hacer algo al menos dos veces por semana).

Aparte de esos puntos genéricos, algunos puntos importantes que creo son parte del éxito:
  • Viandas: Al trabajar en una oficina, el almuerzo es todo un tema. Dejar de salir a comer es un buen paso, porque dejás de tentarte con los pancitos, las cremas, las tostadas saborizadas, la manteca, y otras miles de porquerías que te ponen en los restaurantes para esperar la comida. Pero, aunque uno no salga, si tiene que pensar que va a comer cada día, termina cayendo en la tentación. Por eso lo mejor es llevarse viandas desde la casa, comida sana y simple.
  • Sopa: Tener un plato liviano para la cena es una buena estrategia. Este invierno volví a disfrutar de la sopa casera, y resultó ser una muy buena decisión. Además, me encanta. Me gusta bien cargada, así que con Moni íbamos al Mercado Central a comprar bastante verdura y me hacía unas sopas bárbaras (zanahorias, repollo blanco y colorado, cebolla, cebollita de verdeo, anco, zapallito, morrón, ajo, hinojo, puerro, acelga, berenjena, y carne magra), que me duraban un par de semanas, :D.
  • Cartel: La oficina (una vez más) es la principal fuente de tentaciones durante el día: facturas, alfajores, galletitas, masitas secas, etc, etc, etc. Lo que hice fue ponerme un cartelito en el escritorio que decía "Estoy a DIETA", así que a cada uno que venía a ofrecer algo no tenía más que hacérselo evidente. Es una (buena) forma de lograr el apoyo del resto, también. Y es clave acostumbrarse a contestar cada ofrecimiento con un "No, gracias, estoy a dieta".
Lo mejor de todo es que no me sacrifiqué tampoco demasiado con las restricciones, especialmente los fines de semana. Más allá de las cosas dulces (que sí eliminé por completo), le entraba a asados, picadas, cerveza, vino, y numerosos etcéteras los sábado a la noche y domingos. No los organizaba yo, pero tampoco me negaba a las invitaciones, ;)

Bueno, ahora puedo disfrutar de mucha ropa que había dejado de lado porque me quedaba chica, :). En particular, voy a volver a usar cosas muy viejas... todos lo saben: vistiéndome soy un zaparrastroso (y me gusta).

¿Cómo sigue esto? Voy a tratar de apretar un poco más los tornillos en las tres semanas de Agosto antes de las Regionales, para ver si puedo bajar un par de kilos más.

Ah, y gracias a los que me apoyaron en este proceso.
Amnistía Internacional

comentarios

  1. Grande Fa!

    Escrito por mamá — 22 Jul 2008, 04:37


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