Oportunidad

Hielo Rojo — Viernes 27 de Junio de 2008, 05:06

Bruno Becker despertó en la cama de un lugar limpio, aséptico, olía como un hospital. Aunque pensó que había abierto los ojos, aún tenía los párpados cerrados, y sólo veía manchones de luz. Segundos después pudo finalmente abrirlos viendo una potente luz sobre él.

Durante un larguísimo instante, creyó que estaba en la morgue donde trabajaba Fabián Di Francesco y que todo había sido sólo un sueño.

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Así comienza el último capítulo del libro, eso fue todo.

Espero que lo hayan disfrutado.

Máscara

Hielo Rojo — Martes 24 de Junio de 2008, 03:53

–¿Mario? –preguntó Roxana cuando recuperó el habla–. ¿Sos vos?

El hombre de gris, desoyendo la pregunta, se dirigió a Ganduxer.

–¡Maldito estúpido! –le dijo–. Te ordené que no te metieras en mis planes. ¡Casi arruinás todo!
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¿Respuestas?

Hielo Rojo — Viernes 13 de Junio de 2008, 07:38

La primera reacción de Roxana cuando se iluminó el salón fue gritar, pero su alarido se apagó en su garganta, quedando deslumbrada y tiesa. Bruno y Adrián cerraron los ojos instintivamente, cegándose momentáneamente porque no llegaron a hacerlo a tiempo. Bruno pensaba que había tanta luz que podría ver donde pisaba a través de sus párpados cerrados.

Luego de muchos segundos, la intensidad de la luz comenzó a decaer y finalmente se tornó soportable. Los tres se permitieron abrir los ojos y se deslumbraron nuevamente. Ahora no por la iluminación, sino por la maravilla a la que se enfrentaban.
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Descenso

Hielo Rojo — Viernes 06 de Junio de 2008, 07:51

Primero entró Bruno, lo siguió Roxana y cerrando la retaguardia Adrián. Iban gateando, separados entre sí por menos de un metro. Aunque el tamaño del túnel les permitía gatear con comodidad, no era lo suficientemente grande como para caminar parados.

Cuando Bruno llegó a la boca de salida del túnel, primero iluminó con su linterna, pero el haz de luz se perdía en el vacío. Finalmente salió del túnel. Por la curvatura de las paredes, estaba en el borde de una estructura semiesférica igual a las de Marte. Con la linterna podía ver solamente parte del piso y las paredes y techo que se curvaban alejándose de él.
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Excavación

Hielo Rojo — Miércoles 28 de Mayo de 2008, 04:49

Habían tenido que caminar más de lo que esperaban, porque el mapa que habían conseguido de la mina no reflejaba fielmente el estado actual de la misma. Algunos pasos estaban clausurados y otros por lo visto nunca habían llegado a abrirse, lo que los obligó a realizar rodeos de hasta centenares de metros. Adrián estaba continuamente protestando, pero Bruno y Roxana disfrutaban el paseo.

Finalmente llegaron al punto donde teóricamente la distancia era mínima entre las excavaciones de la mina de hielo y las cavernas que ellos suponían que eran de sus ancestros.
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Alcance

Hielo Rojo — Viernes 16 de Mayo de 2008, 07:51

Ganduxer caminaba por una pradera bien cuidada. El pasto cortado, los canteros con flores multicolores. A lo lejos, se veían hileras de árboles movidos por el viento. Más acá, en la misma dirección, una bandada de gorriones picoteaba semillas del pasto. Ganduxer abandonó el sendero demarcado por piedras blancas y caminó hacia los pájaros.

A pocos metros de ellos salió corriendo moviendo los brazos y disfrutó el ver que los gorriones levantaban vuelo asustados. Caminó hasta los árboles y se recostó contra uno de ellos. No recordaba haberse sentido tan libre y en paz desde que era un niño y su madrastra lo había llevado a la Reserva de Especies.
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Ciudad Luna

Hielo Rojo — Lunes 28 de Abril de 2008, 08:43

Ganduxer arregló los pocos asuntos que tenía en Marte –la transferencia automática de la cuenta del banco a la Tierra y algunos sobornos por documentos– y se dispuso a viajar a la Luna.

Había averiguado en los días anteriores sobre Roxana y Bruno, pero no los había encontrado por ningún lado. Se le aclaró el panorama cuando llegando a su casa se llevó por delante a un joven. Este se agachó, recogió un sobre del suelo y se lo entregó murmurando algo que Ganduxer no llegó a entender. Extrañado, porque no llevaba ningún sobre, lo miró para encontrar remitente o dirección, y cuando levantó la vista el joven había desaparecido.
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La Organización

Hielo Rojo — Miércoles 16 de Abril de 2008, 09:57

Darío Ganduxer se sentó en su sillón preferido de la sala de reuniones. En lugar de ser la típica habitación de mesa ovalada, inmensa y rodeada de sillas, este salón poseía una gran mesa con sillas en un extremo pero además del otro lado había sillones, divanes, e incluso algunos almohadones sobre el piso alfombrado. Realmente se percibía un clima distinto.

Cerró los ojos y se recostó. Los miembros de la junta vendrían de un momento a otro y él quería estar tranquilo. Sin embargo su mente saltaba como con voluntad propia por los hechos sucedidos en las últimas semanas.
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Exodo

Hielo Rojo — Viernes 04 de Abril de 2008, 09:20

Una vez que dejaron el auto en la Central de Taxis, fueron a la casa de ella y comenzaron a estudiar las imágenes que ambos habían fotografiado en la caverna grande, así como también los documentos de Félix Carabajal sobre los grabados de la caverna chica.

De las imágenes que ellos tomaron no habrían podido sacar nada sin los documentos del padre de Roxana. Para ellos fue como la Piedra Rosseta. Félix Carabajal tenía explicados y traducidos los dibujos de la caverna donde murió.

Esta caverna contaba momentos de la última época de la raza, de una sequía que, cada vez más pronunciada, los forzó a empezar a utilizar los ríos subterráneos y a inventar mecanismos artificiales de vida. También había referencias a una emigración del planeta y a experimentos de ingeniería genética.
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Mensajes

Hielo Rojo — Lunes 31 de Marzo de 2008, 05:07

En el momento que Bruno comenzó a ver las mismas escenas de sus sueños anteriores, empezando a revivirlos, quiso volver a la realidad pero no pudo. Estaba en ese tipo de sueños –o pesadillas– en las que uno no puede despertarse. Sabía que instantes antes estaba despierto y caminando por una gruta subterránea de Marte en compañía de una mujer que no conocía. Sabía que seguía caminando, aunque había cerrado los ojos y solo soñaba. Y lo que más lo desconcertaba era que se sentía tranquilo y feliz por esta situación.

El desconcierto absoluto llegó cuando sintió un golpe en la cabeza, después de una curva en su túnel imaginario. El veía que el túnel seguía, e intentó volver a caminar. Otro golpe. No podía avanzar. Iba a intentarlo nuevamente cuando comenzó a escuchar su nombre. Al fin pudo despertar.
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Enigma y recorrido

Hielo Rojo — Martes 25 de Marzo de 2008, 09:59

Sin tiempo a reaccionar, Bruno sintió un golpe en la nuca y un ramalazo de dolor se extendió por su cuerpo. Cayó desplomado y con los ojos cerrados, aunque estaba todavía consciente. Quiso abrir los ojos, pararse, correr, gritar, pero no podía controlar su cuerpo. Intentó tranquilizarse. Notó que alguien lo comenzaba a arrastrar, agarrando varias veces su cabeza para que no golpeara con los desniveles del piso.

Cuando dejaron de moverlo, lo apoyaron contra algo mullido. La curiosidad pudo más que el miedo, y con un esfuerzo de voluntad pudo entreabrir los párpados. Vio como un par de piernas se alejaban de él, y luego el resto del cuerpo entró en su campo visual: era Roxana Carabajal.

Ella fue hasta una puerta abierta, la cerró y trabó. Se dirigió para la izquierda de Bruno, quien para seguirla con la vista tuvo que girar apenas la cabeza. Vio como iba hasta una pileta y se lavaba cuidadosamente las manos. Luego se sentó en un sillón a un par de metros de él, sacó del cajón de una mesita un recolector de muestras idéntico al que él había comprado y una aguja, se pinchó un dedo y dejó caer algunas gotas de sangre sobre el gel de los cristales.
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Encrucijada

Hielo Rojo — Martes 18 de Marzo de 2008, 14:40

Roxana Carabajal se despertó sin la ayuda del despertador. Le resultó extraño, normalmente se despertaba recién a la tercer descarga eléctrica de la almohada. Se despabiló instantáneamente. Aprovechando que estaba desnuda, decidió bañarse. Ni bien se paró, la cama se plegó sobre si misma y se guardo en la pared.

Entró en el cilindro semitransparente, se paró con las piernas medio abiertas y levantó los brazos. Inmediatamente surgieron chorros de agua de todas las paredes del duchador. Contó mentalmente: diez segundos de agua a presión, pausa de cinco segundos, agua enjabonada, pausa, agua para enjuagar, pausa, aire caliente para secarse, aire frío para refrigerar.
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