Viaje a Chile

Viajes — Miércoles 17 de Agosto de 2005, 07:33

Ayer viajé a Chile, a una reunión de trabajo. El vuelo era a las 14:15, porque no había más tarde cuando la empresa compró el vuelo. Sin embargo, estaba haciendo la cola para abordar, y se me acerca un empleado de LAN Chile, me pregunta si estaba viajando sólo, y me ofrece cambiar mi vuelo por uno cuatro horas después, dándome ellos a modo de compensación un almuerzo para matizar la espera y dos pasajes ida y vuelta a Santiago. Como para dudar de qué hacer, ¿no?

Así que salí a las 18:05 para Chile, en un vuelo normal sin nada especial que contar. Luego me tomé un transfer (camionetita que lleva a varios que van para el mismo lado, y que sale más barato que un taxi) hasta el hotel, dejé las cosas, fui a comer y al sobre tempranito.



Ultimos días de EuroPython 2005

Viajes — Viernes 08 de Julio de 2005, 05:45

EuroPython, días 4 y 5

Ya terminados los días de conferencia, comenzó el sprint. En esta oportunidad yo lideré uno, el de PyMoney. Eramos tres, y aprovechamos bien el primer día. Aunque todavía no empezamos con el código en si, discutimos bastante y tomamos algunas decisiones claves que me permitieron practicamente armar el 90% de los casos de prueba.

El segundo día de sprint fue también productivo, ya que terminé todos los casos de prueba, tomamos las decisiones que faltaban, y lo único que quedó colgado fue terminar de armar la estructura con la info de tipo de moneda y paises (John Pinner hizo bastante, pero ahora me estoy dando cuenta que no armó la estructura que teníamos pensada... :( ).

Incluso al final del segundo día envié una mail a las listas de usurarios y desarrolladores de Python para indicarles que este era el momento de participar si querían hacerlo (y el sábado ya tuve feedback de Raymond Hettinger, :).

Con respecto a las dos tardes, fuera de los sprints, nada especial que contar. Paseé bastante el primer día, y luego volví a trabajar un par de horas antes de irme a dormir. El segundo día me fuí con Gustavo Niemeyer al Jardín Botánico. Primero pasamos por el campus a dejar las cosas, caminamos veinte minutos hasta la estación para ver que nos podíamos tomar, y terminamos viajando en un colectivo que pasa a una cuadra del campus, :p.

El Jardín Botánico estuvo bueno, pero se terminó pronto. Como todavía era de día decidimos volver caminando, pero no por el camino corto, sino pegando una vuelta para conocer. Llegamos a la zona del campus casi dos horas después, apenas pasadas las 10. Ahí descubrimos algo de Göteborg: todos los lugares para comer cierran a las 10 de la noche, :(. Podríamos haber comido alrededor del centro, pero no sabíamos que iba a estar todo cerrado... y después no queríamos volver para el lado del centro. Incluso nos encontramos con alguno de los otros chicos en un restaurant, y nos sentamos, pero la cocina ya estaba cerrada (aunque sí nos trajeron una cerveza).

En ese restaurant me encontré con una señora que era chilena. En total, en esta semana, me crucé con cinco chilenos. Hablando un poco, me contaron que en la época de las dictaduras, se fueron a Suecia argentinos, chilenos y uruguayos, pero que luego argentinos y uruguayos se fueron volviendo. Así que no es extraño encontrarse con chilenos allí.


EuroPython, día 6

El título miente un poco, porque no era un día oficial de EuroPython para mí, ya que tenía sólo dos días de sprint luego de la conferencia. Sin embargo, el sábado me fuí a donde se juntaban los chicos de PyPy, porque quería chequear mails y trabajar un poquito en SiGeFi. También quería arreglar con Holger Krekel porque él quería que vayamos todos (o al menos él, Gustavo y yo, porque él puede ver al resto más seguido, están todos en Europa) al cine, a ver The Hitchhiker's Guide to the Galaxy.

Buscamos un poquito por internet justo antes de que yo me vaya y no encontramos nada, así que arreglamos llamarnos para ver que hacíamos. Yo me fuí al mediodía de allí, pasé por el campus a dejar algunas cosas, y luego estuve paseando por el centro, que era la zona que me faltaba, hasta eso de las siete de la tarde.

Finalmente no fuimos a ver la película, porque todavía no se estrenaba en Suecia, pero sí nos fuimos a comer todos juntos. El lugar estaba lindo; un poco caro pero la comida estaba muy bien. Sin embargo no me gustó porque nos hicieron esperar muchísimo y encima luego comimos en dos mesas separadas. Sí, estaba bastante lleno el lugar, pero creo que deberían haber rearmado un par de mesas ahí mismo y listo.

A eso de medianoche un grupito se fue a seguir tomando unas cervezas por ahí, pero yo me volví con otra gente para el campus: al otro día arrancaba bien tempranito, todavía no había empezado siquiera a armar la valija, y teníamos una caminata de media hora para volver.


Regreso

Salí del campus a las 8:30 de la mañana del domingo. Caminé hasta la estación y esperé el bus hasta el aeropuerto (¡que llegó con retraso!). En el aeropuerto hice el check-in, cambié el dinero que me quedaba en Coronas Suecas por Euros, y me fui a esperar el avión. El viaje tenía una escala en Amsterdam, donde yo cambié de avión (pero las valijas seguían camino a México derechito).

Una vez en México, retiré las valijas, pasé por aduana, hice una hora y media de cola para hacer el check-in en LAN (eran lentíííísimos para atender), volví a pasar por la zona de seguridad, y me encontré en el mismo lugar del aeropuerto en el que había arrancado, pero luego de perder más de dos horas. Nada, los vuelos eran completamente separados y no se podía hacer otra cosa.

Compré un tequila y un ron (creo que pasar por México sin traerte alcohol es como pasar por Argentina sin llevarte alfajores, :p), y esperé hasta que saliera el avión, derechito a Santiago de Chile para cambiar de avión. Todo sin mayor novedad, por suerte el último viaje era cortito. Era media mañana, y pude ver muy bien la cordillera, ¡realmente hermoso!

Finalmente llegué a Argentina, y luego a casa. En total, horas reloj (sin andar jugando con las diferencias horarias), el total del viaje fue de 33 horas, :(.



EuroPython 2005, día 2

Viajes — Martes 28 de Junio de 2005, 23:33

Por suerte hoy pude dormir hasta más tarde, y me levanté a las siete cuando sonó el despertador. Me bañé enseguida y me fui hacia la Conferencia cuando mi compañero de cuarto todavía ni se había levantado. Como llegué bien temprano, cuarenta minutos antes de que empiece la conferencia, pude aprovechar para trabajar en la segunda charla.

La mañana pasó sin mayor novedad, no hubo nada realmente interesante y fui trabajando en la presentación en los ratos libres. La tarde estuvo mucho mejor, primero por las presentaciones de la gente de PyPy, que siempre son muy divertidas y pedagógicas, y luego al final por la charla de Gustavo Niemeyer, sobre resolución de acertijos con Python, fascinante..

La keynote del jueves estuvo a cargo de Steven Pemberton, y la verdad que hace rato que no me reía tanto en una charla.

Luego nos fuimos todos a comer por invitación de EuroPython a uno de esos restaurantes finos de doble copa, aunque la atención dejaba mucho que desear y el vino era malo malo. Pero algo comí, y después volví a la habitación a trabajar en la charla. Me terminé yendo a dormir a la una de la mañana, porque cuando estaba cerrando la laptop empezó justo un capítulo de Moonlighting en la tele (en inglés, subtitulado en sueco).

Por último, les dejo una frase de E. W. Dijkstra que es fantástica para todos los programadores:

How do we convince people that in programming simplicity and clarity ?in short: what mathematicians call "elegance"? are not a dispensable luxury, but a crucial matter that decides between success and failure?

¿Cómo convencemos a la gente que en programación, la simplicidad y claridad -o sea lo que los matemáticos llaman "elegancia"-, no es un lujo dispensable sino un asunto crucial que decide entre el éxito y el fracaso?


A Suecia pasando por México

Viajes — Lunes 27 de Junio de 2005, 04:17

Argentina - México

Arrancamos raro, ya que era un día de semana, tempranito a la tarde. Me resultó inusual.

El viaje era con escala en Chile (Santiago), con cambio de avión incluído. En Chile no tuve que retirar las valijas y volver a pasarlas por aduana, iban directo. Cuando la persona del check-in en Buenos Aires me dijo que las valijas iban derechito a México, le pregunté por qué yo tenía que cambiar de avión y las valijas no, ¿ellas viajaban mejor que yo? El tipo me miró, dudó, creo que evaluó si yo estaba loco o bromeando, y sólo intentó una sonrisa nerviosa como toda respuesta (bueno, por lo menos no llamó a seguridad...).

El primer tramo, Buenos Aires - Santiago estuvo muy bien. El servicio de LAN Chile era de calidad, como en Aerolineas Argentinas. Un detalle como comparación: en la cena te sirven vino tinto o blanco, según prefieras; en American Airlines, una latita de cerveza (ni pregunté por el vino) costaba cinco dólares.

El segundo tramo, Santiago - México DF fue también impecable. Este fue vía AeroMéxico. Casí que comienzo a detectar un patrón... por un lado tenemos las aerolineas latinoaméricanas, con un servicio muy bueno (tanto en los productos como en la atención humana); por el otro tenemos a las aerolíneas europeas y yanquis, donde sucede todo lo contrario. La única excepción es Swiss Air, pero justo son los suizos (¿alguien supondría que ellos tendrían un mal servicio?). Vamos a ver cuando viaje por una aerolínea nórdica desde México a Suecia en que grupo entra...


Primeros dos días en México

Ambos días trabajamos de 9 a 19, con almuerzo en el medio (bueno, no en el medio, arrancamos entre las tres y cuatro de la tarde). No hay mucho que contar estando encerrado en una oficina, así que sin pretender ser coherente, les voy tirando algunos conceptos que logré rescatar de la ciudad.

He dicho en otras oportunidades que otras ciudades eran chicas (por ejemplo, Bologna). Ahorita me toca decir que el DF es inmenso. No es solamente grande, es inmenso. Los barrios se alternan en importancia o desarrollo, pero sigues, y sigues, y sigues, y todavía estás adentro del DF. Como analogía, creo que podríamos decir que tiene el tamaño (habría que confirmarlo...) de Capital y Gran Buenos Aires, pero todo efectivamente siendo la capital. Tengan en cuenta, además, que dentro del DF viven 25 millones de personas... imagínenselo.



Aquí o te mueves con un taxi o no te mueves. Puedes camin Acá o te movés en taxi o no te movés. Podés caminar algunas cuadras, siempre y cuando no haya empezado a oscurecer, pero normalmente para ir de un lado al otro es tanta la distancia que vas en taxi. El problema es que siempre te dicen que no te tomes cualquier taxi, sino que trates de llamar a uno de los de "sitio" (esto es, que te van a buscar a donde estás). Estos taxis no tienen reloj, o sea que tenés que negociar con el chofer la tarifa, y esto es un problema para los que recién llegamos porque no tenemos ni idea de cuanto cuesta normalmente ir de un punto al otro, así que seguramente algún sobreprecio estamos pagando...

En el DF, en esta época que es de lluvias, como regla general llueve a la tarde. Algún día puede no llover, u otro día puede llover entero, pero normalmente de mañana y tarde tempranito el clima está bueno, y a la tarde se nubla todo y llueve fuerte. En la parte alta de la ciudad llueve más fuerte que en la parte baja, pero llueve.



Encontré la radio que escucharía si viviese en México: FM 106.5 (Mix 106.5, "mucho ritmo"). Basicamente te pasan los éxitos de los '80 y los '90.

No se como los mexicanos son tranquilos. Yo, que no me pongo normalmente nervioso por el tránsito, termino con los pelos de punta cada vez que me subo a un taxi. Realmente tendría que poder acostumbrarme para manejar un auto aquí. Creo que la caja automática en los autos se popularizó tanto en los últimos años en México justamente por los problemas de tránsito.

Si para algo quería aprovechar el viaje, aparte de para conocer México, era para visitar a Diego Foncerrada, el cuate compañero de Vigaforte (del curso de Jóvenes Profesionales que hice hace un par de semanas). Lo llamé varias veces, y luego de un par de mensajes pudimos coordinar para vernos: me pasaría a buscar el viernes luego de trabajar.

El viernes terminamos a las 18:30, aproximadamente, pero yo me quedé leyendo unos mails. Luego de esperar a Diego más de una hora, fui a buscarlo a su piso. Estaba hasta las manos de trabajo, así que lo esperé mientras iba armando la presentación de Decimal para EuroPython. Como parte del trabajo que estaba haciendo, Diego llamó a varias personas para comentarles algo sobre un mail que él les había enviado. Muy interesante, ya que ambos interlocutores usaban, en la presentación y la despedida, un lenguaje compuesto principalmente por monosílabos (con algunas excepciones bisilábicas), que con bastaaante esfuerzo uno podía traducir al castellano. Aparte de interesante, divertido. Está para estudiarlo como protocolo de comunicaciones.



A la noche fui con Diego a comer a "Los ahogados", el restaurant que tiene él con otros tres socios. Vinieron también Juan Pablo, del curso, y su novia Lizbeth. De entrada comimos *tequeños", que son como bastoncitos de queso envueltos en masa y cocinados al horno, muy parecido a empanadas de queso cilíndricas (ya haré de estos en Argentina).

Y luego *torta ahogada*, una receta que él mismo trajo de Guadalajara, y que es una especie de sánguche (torta, en mexicano) de carnitas, al que uno le agrega cebolla, col, limón y salsa picante a gusto, y luego le pone mucha salsa que no es picante, hasta ahogar la torta (esto se come en un recipiente que contiene el excedente de salsa, por supuesto). Luego uno va comiendo el sánguche con una mano, mientras que con una cuchara va rebañando lo que queda con la salsa sobrante. ¡Espectacular!

Charlamos hasta pasada la medianoche, y luego Diego me llevó al hotel. No nos fuimos de parranda porque yo quería levantarme más o menos temprano al día siguiente, y Diego *debía* levantarse temprano para ir a trabajar (sí, un sábado...).


Paseo por México

El sábado me levanté medianamente temprano, me bañe, desayuné, y luego volví a la habitación. Armé la valija y pasé todos los gastos hechos en la laptop. Bajé, hice el check-out, dejé la valija en consigna, y comencé a caminar a eso de las 12hs.

El recorrido (para aquellos que conocen México) partió del hotel Meliá Reforma hasta la Torre Latinoamericana. De allí al Zócalo, y bajando por Brasil hasta Paseo de la Reforma (que es donde empieza), y luego por esa misma, pasando de nuevo por el hotel, hasta el Angel de la Independencia, y vuelta al hotel, a las 17:30.

La Torre Latinoamericana era el edificio más grande de latinoamérica hasta que se construyó la Torre Mayor, también en el DF.

En varios puntos paré para filmar, pero en un lugar entré: Palacio de Bellas Artes. Luego de ver que había, fuí al Museo, donde recorrí una colección de pinturas y fotografías: "El mito de dos volcanes". Trata sobre los volcanes Popocatéptl e Iztaccíhuatl. Realmente interesante.

Guardianes del valle
a través del tiempo
Aquí me planto, efímero
y les rindo homenaje

En el segundo piso hay varios murales. Absolutamente imperdible para cuando vayan: "El hombre contralor del universo" (o "El hombre en el cruce de caminos") de Diego Rivera.



De vuelta en el hotel, retiré la valija y me tomé el taxi hasta el aeropuerto, donde luego de los procedimientos normales partí hacia Göterborg, Suecia (vía Amsterdam). En el primer viaje me senté al lado de un flaco que estaba leyendo un libro. De reojo leí algunas estrofas, y me pareció interesantísimo. Trata sobre lenguaje corporal, basicamente, pero aparte de la teoría marca pautas y recomienda acciones (por ejemplo, que en una sala de reuniones sientes a tus opositores de espalda a la puerta, mientras que vos y tus colaboradores de frente a ellos, esto es porque el humano se pone inconscientemente más nervioso cuando está de espalda a espacios abiertos). Se llama "The definitive book of Body Language", de Allan y Barbara Pease; voy a tratar de conseguirlo cuando vuelva a Argentina.

Otros libros que me quiero comprar son los de Joel Spolsky. Es un fantástico escritor (escribe sobre software en general), y disfruto muchísimo leerlo. No solo me interesa el contenido de lo que escribe (tema de los cuales sabe bastante), sino que me encanta la forma en que lo escribe. Me interesa uno sobre diseño de interfaces gráficas (User Interface Design for Programmers) y otro donde él recopila artículos que están bien escritos (The Best Software Writing I).


Primer noche en Suecia

La verdad es que no estaba muy seguro de como llegar al hostel donde me hospedaría. Hostel no es la palabra indicada, ya que es como un campus para estudiantes: bloques de departamentos, en edificios de hasta tres pisos, todos en la misma zona.

En el avión me encontré con otro pythonista, que asistía a la conferencia, pero el tampoco sabía muy bien como llegar. Retiramos las valijas, cambiamos plata y nos tomamos el colectivo hasta la ciudad. En el colectivo nos encontramos con un grupo de 5 pythonistas más, y ellos sí sabían como llegar (ya que estuvieron aquí el año pasado), así que fuimos con ellos: caminamos unos veinte minutos al bajar del autobus y llegamos.

Nos registramos y subí a mi habitación. Conocí a mi compañero de cuarto, Maik Roeder, que estaba trabajando en su presentación. Me bañé, cambié, y me fuí a la reunión del domingo a la noche que hacían en el campus. Ellos le decían "barbacoa", pero realmente era como un asado de distintas carnes: desde vaca en pedacitos para armar brochete, hasta filetes de merluza que los ponían en la parrilla todavía frizados. Eso sí, lo cocinaban todo al carbón, no a la llama.

La reunión estuvo muy buena. La mitad del tiempo hablé en inglés, y la mitad del tiempo en castellano, ya que la mayoría sabe algunas palabras, y aparte conocí gente de afuera que vivió en Perú, o en Rosario, o aprende castellano porque le gusta, o directamente son de paises hispanoparlantes, como Juan David, que es de Valencia (España) u otro chico que es de Ecuador.

Igualmente esa no fue la mayor sorpresa, sino esta: estaba charlando con otras dos personas cuando siento a mi espalda que alguien dice como al aire "Is that Facundo?" (¿es aquel Facundo?). Me doy vuelta y era el mismísimo Guido van Rossum, :D. Nos quedamos charlando un rato y luego seguimos con la fiesta.

Estuve hasta medianoche, pero era muy raro porque todavía no había oscurecido del todo. Luego me dijeron que a esta altura del año no oscurece completamente en ningún momento. La pasé muy bien, charlando de grupo en grupo. La gente es macanuda, y se nota que están allí ante todo para divertirse. Comí bien, tomé bastante (pero sólo cerveza), y me fui a dormir para comenzar la conferencia al otro día.


Semana en Toledo

Viajes — Domingo 19 de Junio de 2005, 21:29

Viaje

Era la primera vez que tomaba un vuelo internacional en Aerolíneas Argentinas, y debo decir que la calidad del servicio fue buena. Es más, solamente tuve mejores experiencias con Swiss; el servicio es superior al de American Airlines e Iberia.

El viaje fue corto, no sólo porque fue directo, sino porque dormí buena parte del camino. Pasaban dos películas, no ví ninguna (bueno comencé a ver la primera y es todo lo que me acuerdo).

Llegué a Madrid a las 12, y luego de varios trámites, pude salir del aeropuerto. La ventaja de haber estado ya en esta ciudad se reflejó en que sabía cómo encontrar el Metro en el aeropuerto, que tenía mapas y planos del Metro (antes de bajar del avión ya sabía que combinaciones tenía que hacer para bajarme cerca del hotel), y que conocía el idioma local, ;)


Domingo

Al llegar al hotel, lo primero que hice fue prender el televisor y agarré la final de Roland Garros apenas empezada. Mientras iba viendo el partido, me pegué un baño y me puse a acomodar un poco las cosas, a anotar los gastos realizados para luego hacer la rendición en la empresa, etc.

Luego de que Nadal le ganó a Puerta, salí a dar una vuelta por el barrio, ya que nunca había caminado por esta zona de Madrid. Al contrario de lo que uno puede suponer para un domingo a la tarde, la calle estaba bastante movida: mucha gente caminando y los bares llenos a reventar. Esto se debía en parte porque hubo toda una celebración por la candidatura de Madrid para ser la sede de los Juegos Olímpicos 2012, y a que en las mismísimas Puertas de Alcalá tocaba Shakira en vivo.

Volví al hotel para el cocktail de bienvenida a las 19:30, el cual comenzó con una reunión donde nos dijeron unas palabras y nos hicieron presentar a cada uno, y luego sí pasamos a tomar y comer algo, lo cual estuvo muy bien como para empezar a romper el hielo entre los participantes del programa, alrededor de 35 personas.

Luego del cocktail, y como para seguir rompiendo el hielo, nos fuimos a ver a Shakira, en un espectáculo que duró cinco canciones (corto, ¿no?). El público madrileño deja bastante que desear en un recital, incluso cuando Shakira dice "Buenas noches, Madrid, muchas gracias", despidíendose, la gente comenzó a irse. ¿Pedir más canciones? ¿Quedarse cantando? No, la gente se iba retirando. Shakira salió, para hacer los bises con un 70% del público inicial. Quizás por eso cantó solamente una canción, y una que no era conocida. Eso sí, muchísimo público.

Luego del recital nos fuimos a caminar un poquito por ahí y terminamos en un bar tomando y comiendo algo, antes de volver al hotel pasada la medianoche.


Lunes

Tempranito arrancó el primer día. A las ocho y media de la mañana ya estábamos desayunados y con el check-out realizado (las valijas las dejamos en consigna hasta el mediodía). Fuimos caminando hasta el Centro de Demostraciones de Telefónica Móviles, dónde primero nos dieron unas charlas y luego nos mostraron diversos productos (localización, recolección móviles de datos, y UMTS).

Ya siendo el mediodía, volvimos al hotel, retiramos las valijas y partimos en bus hacia Toledo. El viaje fue corto, matizado con algo de sueño. Cuando llegamos a la ciudad, y aunque sólo la rodeamos (el hotel está en las afueras), confirmamos lo que todos nos habían dicho: es hermosa.



Una vez en el hotel, almorzamos. Bueno, es un decir, porque el pescado que nos sirvieron tenía muy pocas ganas de ser comido. Al minuto estaban todos pidiendo sal, limón, u otros condimentos. Por lo menos la entrada y el postre estaban bien. Y el café no era lavado.

Luego comenzó la odisea de dónde iba a pasar esa noche y las siguientes, para lo cual abro un paréntesis para ponerlos un poco al tanto de la situación de la hotelería curso...


(
Dónde dormí (poco)

La parte de Corporativo de Telefónica Móviles, en España, avisó hace cuatro meses a todas las operaciones de la realización de este curso de Jóvenes Profesionales. Simultáneamente, reservó los recursos necesarios, incluídas las habitaciones en el hotel donde se dictaba el curso. Telefónica Móviles de Argentina confirmó quienes íbamos recién el miércoles anterior al comienzo del curso (si, luego de cuatro meses, confirmaron a mitad de la última semana).

Por supuesto, a esa altura, todas las reservas con respecto a los participantes argentinos estaban caídas. Argentina reservó entonces un hotel en el centro de la ciudad, a pocos kilómetros del hotel donde se desarrollaba el curso. El punto es que, hablando con los coordinadores, es mejor para el desarrollo del curso que estemos todos en el mismo hotel. Esta decisión va más allá de que empecemos todos los días a las 8:30 y terminemos a las 22hs para ir a comer, sino que al realizar todas las actividades en el mismo lugar podemos realmente integrarnos con los otros compañeros en estos pocos días.

Averiguamos, y aunque el hotel no tenía habitaciones libres para toda la semana, sí las tenía para las noches del lunes, martes y miércoles. Mejor poco que nada, por lo que la idea sería dormir las primeras tres noches en un lado y las últimas dos en otro. Luego de la comida, y antes, durante y luego de las enseñanzas que recibimos a la tarde, hablé con Buenos Aires varias veces tratando de gestionar el pago a este hotel por las primeras tres noches.

Fue una pelea que no se decidió en menos de cinco llamados, ya que todo el problema de Buenos Aires era que iba a pagar la noche del lunes en dos hoteles (porque era tarde para cancelar la reserva en el otro lugar). Como si fuera mía la culpa de que hicieron todo mal. Sin embargo, luego de las gestiones de las coordinadoras locales, al pasarse ellas de un hotel al otro haciendo el trueque por nosotros, se solucionaron los primeros tres días.

El jueves, antes del mediodía hice el check-out, con la intención de luego a la noche mudarme entonces al otro hotel. Pero un compañero de grupo me ofreció, en función de que habían dos camas individuales, compartir habitación. Averigüé entonces los costos de pagar la segunda cama en el hotel que estábamos, y de cancelar las reservas para los últimos dos días en el hotel del centro. En vista de que el sobreprecio no era grande, y ya curado de espanto con respecto a la gestión de Móviles Argentina, cancelé la reserva en un hotel y pagué lo que tenía que pagar en el otro, y después avisé a Argentina lo que había hecho.

Nada, finalmente pude disfrutar del curso permaneciendo en el mismo hotel toda la semana, pero no fue fácil...
)


Lunes (continuación...)

La tarde del lunes la aprovechamos en una especie de curso (o sesión) de "Integración Cultural". Fue muy interesante, ya que Mila Hernán, la señora que lo dictaba, iba recorriendo diferencias y similitudes entre las distintas culturas que estábamos allí. Es momento de mencionar que en el curso éramos 37 personas, rejuntados de casi todas las operaciones de Móviles (en órden alfabético): Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España (incluída la parte de Corporativo), Guatemala, Marruecos, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela.

Realmente fue muy interesante la presentación, y ayudados por la participación de todos exponiendo nuestros pareceres, creo que superamos una barrera de entrada en la comunicación, ya que luego no tendríamos tiempo para entender las diferencias innatas en la forma natural de expresarnos (verbalmente y no).

Ese día terminamos temprano, a las nueve de la noche, y decidimos bajar a comer al centro. La mayoría fueron tomándose taxis, pero otros dos chicos y yo decidimos bajar caminando, total eran solamente tres kilómetros hasta la ciudad. Salimos unos minutos antes de que comience la puesta del sol, y realmente fue muy linda la caminata hasta la ciudad, donde llegamos ya entrada la noche. El detalle fue que, cuando preguntamos a unos transeúntes la ubicación del punto de reunión que habíamos acordado con nuestros compañeros, nos contestaron que quedaba del ooooootro lado de la ciudad, por lo cual decidimos llamar un taxi para la última parte del trayecto, :p

Comimos y tomamos algo en un bar donde el mozo era ruso. Bah, no, era español, pero parecía ruso en función de como nos entendía y todo lo que hablaba... ¡hasta para pagarle le tuvimos que insistir!


Martes

El martes comenzó el curso en sí, que duraría hasta el sábado.

Lo primero que hicimos fue separarnos en cuatro grupos. La dinámica de separación fue muy interesante: cada uno recibió una tarjeta con su nombre y un escrito en el reverso. El escrito era una característica de un animal, y las tarjetas de todos contemplaban cuatro animales, nucleando así los distintos integrantes de cada grupo. En un momento dado, leímos nuestras tarjetas, nos paramos y comenzamos a buscar nuestros compañeros.

Lo divertido es que al principio nadie sabía cual era su animal, ya que ninguna descripción era suficiente para definirlo, por lo que teníamos que ir contándonos la descripción que teníamos y tratar de inferir de que ánimal trataba nuestra tarjeta. Y recién allí juntarnos. El animal de mi grupo era el Aguila.

Una vez agrupados, nos reubicamos para estar juntos en la misma mesa y comenzó la etapa de involucrarnos con el grupo: ponerle nombre y armar un tótem. Nos definimos por Vigaforte, que viene a significar Visión-Garra-Fortaleza, tres características tomadas justamente del águila y con las cuales nos sentíamos identificados. Y armamos un tótem muy lindo (en quince minutos, con lo que teníamos arriba de la mesa más tijeras y cinta scotch), donde cada detalle tenía su significado pero con una armonía entre ellos más que interesante.

Vigaforte quedó integrado por Ana (ecuatoriana), Carlos (panameño), Christian (guatemalteco), Daniela (chilena), Diego (mexicano), Fernando (colombiano), Luciano (brasileño), Vanesa (española), y el que subscribe. Sinceramente, luego de trabajar codo a codo una semana con mis compañeros de Vigaforte, quedé maravillado tanto por el lado profesional como humano de cada uno. Cada grupo tenía un coach o coordinador en particular; nosotros tuvimos a María, y creo que su actuación fue inmejorable.

Para seguir cerrando el grupo, y luego de ponernos unas remeras que nos regalaron (un color por grupo), hicimos un juego donde cada uno de los integrantes tenía que escribir en distintas etiquetas un animal, una profesión, y una cualidad de cada uno de las otras personas del grupo. Luego cada uno le pegó la etiqueta que había escrito al otro en el cuerpo, y allí andábamos todos, con etiquetas pegadas en la remera con las descripciones de uno escritas por el resto del grupo. Aunque intuídas por no conocernos de antes, las descripciones fueron coloridas, y el juego en general muy interesante.

Pero nada une al grupo como trabajar juntos, así que acto seguido nos dieron unas fotocopias donde nos describían una empresa, incluso con mails de los distintos directores hacia el gerente general, y teníamos que definir (y armar la presentación para luego exponer) qué hacer con la empresa, lo cual nos llevó el resto de la tarde, mientras íbamos a la entrevista individual con nuestro coach. Como en casi todas las actividades de la semana, no llegamos a terminarla por muy poco (el tiempo siempre fue escaso a propósito, creo que siempre estaba calculado para que nunca lleguemos a terminar los trabajos), y realmente se notó la falta de coordinación al presentar el trabajo. No fue prolijo, aunque si divertido, :).

Luego de la actividad diaria, tuvimos como una hora para ponernos a punto (y cenar, los que querían) para la actividad nocturna: un Gymkana por el centro de Toledo. Tal actividad consistía en una lista de preguntas a contestar. Parece fácil, pero el truco es que para contestar cada pregunta había que apropincuarse a lugares específicos de la ciudad de Toledo, que nadie conocía, y de noche (a no quejarse tanto, que teníamos mapa...). Las preguntas eran, por ejemplo, cuál es el costo de un plato de sushi en un determinado restaurant, o qué propiedades benéficas tiene tal fuente de agua (vale aclarar que estos puntos no figuran en ningún mapa...).



Nuestro equipo terminó segundo, y eso que no nos coordinamos lo suficiente (pero corrimos como cerdos, :p). El premio para cada grupo fueron dos botellas de vino tinto, y excepto una botella que permanecerá como el gran misterio de la semana (¿a dónde fue a parar?), las otras siete fueron correctamente festejadas en la puerta del hotel, entre la una y las tres de la mañana, por la mayoría de los integrantes del curso. Espectacular.


Miércoles

Ocho y media de la mañana, como toda la semana, comenzó el curso. A esa hora ya estábamos bañados, desayunados, y sin resaca (bueno, casi).

El día tuvo teoría y práctica mezclada. La práctica fue crear un Plan de Negocios, como el martes pero más elaborado, que luego cada grupo presentó a todos los coordinadores y el resto de compañeros, y siempre con poco tiempo para realizarlo. Aunque era el segundo día, y sólo la segunda actividad bajo presión como grupo (sin contar el Gymkana), realmente se notó una mejora en el trabajo coordinado de Vigaforte. La presentación, aunque mejorable, estuvo bastante bien.

Luego de comer tuvimos una charla sobre inteligencia emocional. Estuvo muy bien, aunque la mayoría de los conceptos impartidos yo los conocía del libro de Goleman. También tuvimos algunas actividades, como la del juego de X-Y (donde se muestra como es muy dificil coordinar cuatro equipos para el bien común de los cuatro, notándose enseguida que todos quieren ganar sobre el resto) y el de dejarse caer de espalda ("probando" la confianza que uno tiene en el resto de los integrantes del equipos, que tienen la responsabilidad de atajarlo a uno). Este último juego fue muy interesante, ya que nos mostró lo integrado que estaba el grupo: nadie tuvo problemas para dejarse caer, incluso lo hacíamos desde lo alto de una silla.

No hubo actividad formal a la noche, y yo me quedé estudiando unos contenidos que nos habían dado ese día (y tomando los primeros mates de la semana, ¡no había tenido tiempo hasta ese momento!).


Jueves

Luego de una pequeña carga teórica al principio del día, arrancamos con la actividad que tendríamos hasta el sábado: la creación, diseño y planificación de una empresa, desde ponernos de acuerdo el tipo de negocio a armar, hasta armar una presentación para vender el Plan de Negocios a unos accionistas que nos evaluaron (hábil y despiadadamente interpretados por nuestros coordinadores, :).

Como siempre, no llegamos a realizar todos las etapas que teníamos programadas para antes de comer, y a la tarde no continuanmos con el Business Plan sino que tuvimos actividades al aire libre. Como siempre, las actividades fueron grupales y orientadas a sacar alguna moraleja (las cuales en general estuvieron muy bien, y lo estoy diciendo yo, que generalmente me hinchan un poco las pelotas este tipo de cosas).

A la noche tampoco hubo actividad formal pero bajamos a comer a la ciudad, esta vez a un restaurant. Volvimos a la una de la mañana, y nos quedamos trabajando hasta las tres: aunque estábamos bastante cansados, queríamos definir la estructura de la empresa y nos habíamos trabado en un detalle importante del organigrama. Pero finalmente nos pusimos de acuerdo en el rol de un elemento clave de la organización, ajustamos la parte matricial de la estructura, y nos fuimos a dormir.


Viernes

Como siempre a la mañana, arrancamos con teoría (era el mejor momento: donde más despiertos estábamos), la cual continuó hasta el break. El resto del día seguimos trabajando con el proyecto de la empresa.

Cortamos temprano, sin embargo, porque habían actividades programadas. Primero salimos de tour por Toledo (tour de esos con micro y un pibe que relata). Caminamos bastante por la ciudad, mientras el guía explicaba, y la única complicación es que llovió durante parte de la caminata.

Luego los coordinadores nos llevaron a comer, en lo que era la última cena del curso. Pero lo mejor estaba por venir. Luego de comer, nos fuimos de copas (a ver, posibles organizadores de cursos que esten leyendo esto, es fantástico irse de copas como parte formal de un curso, ¡copien la idea!). Primero tomamos algo en un bar, y luego fuimos a una especie de centro de arte, ex-iglesia, que a la noche es boliche.

Luego de una noche más que divertida, volví a las cinco de la mañana al hotel a.... ¡seguir trabajando!, hasta las seis y media, y luego dormí hasta las ocho.


Sábado

Bañado y fresco como una lechuga (¡¿?!), seguimos trabajando durante la mañana con los integrantes del grupo que se iban levantando (o que ya se habían levantado), realizando los ajustes finales tanto a la empresa como a la presentación, conscientes de que dos grupos realizaban su presentación antes del almuerzo y dos luego del mismo. Nosotros fuimos segundos.

La presentación estuvo muy bien. Se notó que todos conocíamos todos los detalles de la empresa que habíamos pensado. Fuimos explicando las partes que nos habíamos asignados, y aunque a veces participábamos de manera cruzada (o sea que hablaba el que no estaba "al frente" en ese momento), fue siempre de manera ordenada. Lo disfruté muchísimo, porque el grupo funcionó como un relojito, la idea de la empresa cerraba por todos lados, y no nos encontraron ningún punto débil en la presentación.

Cuando terminamos pudimos aflojarnos mentalmente y disfrutar tanto del almuerzo como de las otras dos presentaciones. Estábamos todos muy contentos y satisfechos por la tarea realizada. Casi que orgullosos, :).

Luego de que terminaron los otros grupos, y de algunas fotos al sol entre todos, etc, comenzó la despedida, tomando forma principalmente en un trabajo que hicieron los coordinadores donde nos pasaron fotos de toda la semana. Fue muy lindo, y parecía que esos siete días había sido como un mes, de intensos que fueron. Ahí comenzó la inevitable separación, porque algunas personas se quedaban en Toledo y otras volvíamos a Madrid.

El viaje de vuelta fue marcado por un cansancio general, y al llegar se realizó la segunda despedida, de la gente que no se quedaba en Madrid sino que partía directamente a otros destinos. Pero la mayoría de los que nos quedábamos en Madrid nos volvimos a encontrar esa noche, donde nos fuimos nuevamente de copas. La tercer despedida fue gradual aquí, ya que se iban yendo de a uno, hasta que terminé yendome yo en el cuarto bar, despidiéndome del grupo de cinco que quedaba. Volví al hotel, en el que había hecho el check-in algunas horas antes, y me fui a dormir.


Domingo

Me levanté, bañé, desayuné e hice el check-out. Fue todo muy raro. Luego de una semana tan intensa, me resultaba todo como muy tranquilo. La adrenalina de la sangre ya había bajado y tenía un cansancio general en el cuerpo.

Salí a caminar por Madrid, y recorrí zonas que ya conocía y otras que no (para resaltar: nunca había entrado a Atocha, la estación de trenes de Madrid, y es maravilloso el jardín tropical interno con plantas de varios metros de altura que tienen adentro de la estación: 4.000 metros cuadrados, con 7.000 plantas de 400 especies). Igual fue todo muy distinto de la vez anterior que había estado, ya que hacía calor y mucho sol.



Caminé, leí, tomé unos mates, dormité en una plaza (entre el Museo del Prado y el Jardín Botánico). Pero en general estuve pensando sobre la semana vivida. Y extrañando a mi equipo, del cual me llevo muy buenos recuerdos.

Cené temprano en la Plaza Santa Ana: tapas y cerveza, una de las mejores maneras para terminar una semana tan española. Ya comenzando a caer la noche, partí en Metro hacia el aeropuerto, y volví a mi tierra en uno de los viajes de avión que más dormí.


Etapa final

Viajes — Miércoles 30 de Marzo de 2005, 08:00

El sábado dormí una hora y media más que los otros días, porque el museo no abría hasta las 10, me bañé, vestí, tomé un vaso de leche y arranqué.

Me tomé el subte, pero esta vez tuve que volver a comprar un ticket, porque el pasaje que me había comprado el sábado pasado era hasta el viernes. Así que fui hasta la cartelera, me fijé el precio del viaje hasta la estación que necesitaba ir (en fin de semana es tarifa reducida, $1.35), fui hasta la máquina y compré el billete. No quise comprar dos porque no sabía si iba a volver desde esa estación o de otra (¡extraño la Subtecard!).

Salí del subte y no sabía bien donde estaba, ya que las calles no tenían cartel. Caminé tres cuadras para un lado y nada, caminé para el otro lado, y encontré finalmente una calle señalizada, asi que me ubiqué en el mapa y cuatro cuadras después estaba en el Smithsonian Air and Space Museum.

Como su nombre lo indica, es un museo sobre la historia aeroespacial, desde los hermanos Wright hasta el Mars Rover. Hice quince minutos de cola para entrar, y eso que habían cuatro filas más. Realmente estaba entrando muchísima gente, y adentro ya era un quilombo. Pero estuvo muy bueno, es para recomendar, y mínimo tengo que venir otra vez para dedicarle más tiempo a los detalles. Es impresionante los modelos a escala natural o incluso los originales de varios objetos que hicieron historia (como por ejemplo, el módulo de mando del Apolo XI con el que reentraron al planeta)

Luego me caminé unas diez cuadras y fui a la Biblioteca del Congreso. ¡Fantástica! Tiene muchísimo arte en las decoraciones del piso, techos y paredes. Los techos son fantásticos, todos pintados. Parece una Catedral pero sin motivos religiosos, sino siempre orientados al conocimiento y los libros. Paseé un buen rato por adentro, mirando maravillas como la Biblia de Gutenberg, el Mosaico de Minerva, o la sala de lectura principal de la biblioteca (a la cual no pude entrar porque para ello hay que estar registrado, y yo no había llevado el pasaporte).

Luego caminé un rato por los alrededores y cuando comenzó a oscurecer me tomé el subte para casa.

El Domingo me levanté más tarde, pero apenas, realmente me desperté antes de que sonara la alarma del celular. Me levanté, bañé, y estuve trabajando en la computadora bastante rato. Desayuné tarde, con lo que no almorcé. La valija las armé enseguida, es fácil hacerlo cuando uno sabe todo lo que tiene que poner adentro.

Luego vino el dueño de la casa, con la familia, y estuvieron viendo con qué muebles se quedaban (ya que vendían la casa al otro día), y se pusieron a discutir ahi. Yo trataba de concentrarme en la computadora y no escuchar.

A las tres de la tarde comencé a guardar las cosas de último momento y a las tres y cuarto estaba afuera de la casa con las valijas y todo cerrado. La camioneta de SuperShuttle debía pasarme a buscar entre las 15:17 y las 15:32. Vino 15:45. Dormí en el viaje hasta el aeropuerto, y cuando llegué busqué la máquina para envolver la valija, pero no había en ese aeropuerto, :(. Así que hice el check-in, y luego hice una cola de media hora para pasar por el control de seguridad.

El vuelo Washington-Miami salió demorado, y cuando llegué a Miami ya era la hora de abordar, así que caminé hasta la otra puerta, esperé cinco minutos, y entré en el otro avión. Como corresponde, dormí la mayor parte del vuelo, pero igual llegué bastante cansado.

¡De vuelta en casa! :D



Viaje a Washington

Viajes — Domingo 20 de Marzo de 2005, 12:49

De nuevo en la ruta. Bueno, para ser exactos, ruta aérea, parece que viajar en avión se ha vuelto mi deporte preferido.

Notarán un cierto cambio de estilo en mi blog, sin fotos (¡me llevaba bastante tiempo encontrar en Internet imágenes relacionadas!), con un discurso más suelto (por lo pronto, lo reviso una sola vez), y con más texto (bánquenselan, che). Es un experimento que estoy haciendo, influído por El Diario de Nantes, el cual me gustó muchísimo.


Logística

Aunque me tomé vacaciones desde el Viernes, el Jueves me fui después de comer a mi casa, para preparar todo para el viaje. La verdad es que no había hecho nada aún, así que tenía por delante todas las tareas de logística propias del caso. Y no solamente con respecto a las cosas que debía llevar, sino también higiene personal. Debía bañarme, afeitarme (la cara, no las piernas), y cortarme las uñas (20).

Así que llegué a eso de las 15:30 y me dediqué a la valija. Esta es la parte más fácil. ¿Pretendemos gastar en lavaderos? Noooo. Entonces, a nueve noches, nueve calzoncillos y nueve pares de medias. ¿Nueve remeras? Si tenemos, sí, sino reutilizaremos alguna. Por supuesto, un ejemplar adicional de cada uno de estos para ponerse luego del baño. Básicamente la valija es esa, más dos abrigos, un par de camisetas por si la noche se pone muy fría al acostarse, un par adicional de zapatillas por si se nos mojan las que llevamos puestas, etc...; ningún misterio.

El resto de los preparativos es un poco más complicado. Que esto lo llevamos, que esto no, que esto va en la valija o en la mochila, y así. Es importante ir poniendo en un lugar acotado (ej: arriba de la cama) todo lo que se va a llevar, ya que de esta manera uno se olvida de menos cosas. Pruébenlo, resulta. Y *nunca* se olviden del dinero ni de los documentos. Nunca. O están jodidos.

Lo más propenso a olvidarse son las cosas del baño (shampoo, perfume, crema, desodorante, etc...), como no se pueden guardar hasta después de bañarse uno, lo más probable es que se dejemos algo allí. El truco es guardarlas todas juntas a último momento, no por partes.

Antes de bañarme fui a buscar a Romina, que le prestaba el auto mientras estaba afuera, y a la vuelta pasamos por el Auchán que a mi me faltaban comprar algunas cosas (¿dejar yo todo para último momento?). Cepillo de dientes, pañuelos descartables, y un cassette para la filmadora. Corto el trámite. Corriendo para casa, a bañarme que era lo único que faltaba. Luego de cambiado, terminar de cerrar el equipaje y para el aeropuerto.


Buenos Aires - Miami

Nunca hice una cola tan larga, ni para el check-in ni para pasar a la zona de compuertas. Pero llegué a tiempo, :). Los pibes de American Airlines (AA) están un poco paranoicos, supongo que como todos los yanquis. Antes de hacer el check-in se pasa por la zona "de seguridad", como le dicen ellos. Allí te hacen preguntas como "¿Quién armó las valijas?", "¿Entre que las armaste y las trajiste, donde estuvieron?", "¿Estás llevando algo que te dió algún desconocido?". Hombre, como que si uno le fuese a contestar que lleva una pasta que le dió un barbudo con pinta de árabe...

Interesante la situación que se desarrolló al entrar al avión. Entramos, buscamos los lugares, nos sentamos, y allí estábamos todos los pasajeros esperando que "arranquemos". De repente, se apagó todo. ¡Todo!. Las luces, el audio, las pantallas de televisión, ¡todo!. La gente se puso nerviosa, se las escuchaba murmurar por lo bajo. Al minuto o dos el capitán informa por parlantes que este avión no tiene el equipo para generar electricidad cuando está parado, y que se les desenganchó el cable de electricidad que los alimenta desde el aeropuerto, que o vuelven a conectar el cable o recién tendremos energía cuando arranquen las turbinas. A los dos minutos, volvió la energía, y la gente respiró aliviada. Fue una lástima, porque estaba lindo todo oscuro. Fue divertido.

De nuevo en el check-in me olvidé de decirle al que atiende que quiero un asiento en particular. Parece sin embargo que las probabilidades estuvieron de mi lado y terminé contra la ventanilla y atrás justito del ala. El lugar ideal. A mi derecha se sentó una chica, que no estaba nada mal, pero el novio se sentó adelante, así que nada. Igual es mejor que un viejo panzón, así que nos permitimos algunas profundísimas charlas de como 10 o 15 palabras cada una.

El servicio de AA estuvo bien. Excepto por un negro gordote, pelito muy corto y con una colita de 2cm en el pelo (¿antes las azafatas eran así?) que la cagó de entrada preguntándole a la piba si yo era el novio, y ante la respuesta negativa de la dama y la indicación de que el novio estaba adelante, fue hasta el mismo y le dijo: "Mirá que el de atrás se está apalabrando a tu novia, y parece que a ella le gusta" (todo en inglés, of course). Pelotudo. Y lo peor es cuando se ponen pesados. Volvió a pasar al rato, y siguió con lo mismo, ¡dos veces más!.

Dormí casi todo el viaje (yo no sé para que pasan películas los pibes estos), y me despertaron para el desayuno una hora antes de aterrizar. Las valijas, en lugar de ir directamente a Washington, hay que buscarlas en Miami, pasarlas por Aduana, explicar que los alfajores no es explosivo plástico, y volver a meterlos para que vayan a destino final. Yo sospechaba que la aduana iba a ser complicada, principalmente porque una señora al salir del estacionamiento de Ezeiza nos contó cómo te revisan siete veces, te hacen abrir todo, etc.

Yo agarré la valija, puse la mejor cara de boludo (vamos, vamos, que la tengo bien practicada), y enfilé para la aduana. Me agarró de volea uno de seguridad y me dijo: That way! (por allá), yo doblé y seguí caminando a donde apuntaba, que no era otra cosa que la máquina donde se despacha el equipaje para el tramo final. O sea, ni me preguntaron que llevaba o dejaba de llevar.

Con respecto a la seguridad en el equipaje, había un cartel que indicaba que cierres las valijas con candados aprobados por la TSA, lo cual le permite a la seguridad del aeropuerto abrirte la valija en cualquier momento si necesitan/quieren hacerlo. Si tiene un candado que no es de ese tipo, ¡te lo rompen! (al candado). A mi me causaba gracia que la única seguridad de mi valija sea un envoltorio de plástico...

En este pais están atrasadísimos. El aeropuerto de Miami, punto neurálgico de los viajes de la parte norte de América, ¡no tiene WiFi! (WiFi es la manera actual de conectarse a Internet de forma inalámbrica, sin cables, muy piola para las laptops). En el séptimo piso hay un locutorio que te da el servicio pero te cobra 5 dólares la media hora (los cuales no pienso pagar). En Argentina no solo tenés WiFi en el aeropuerto, sino hasta en los café de McDonald's! Conclusión, tengo que esperar seis horas y no tengo internet, por lo que estuve escribiendo parte de esto, trabajando en la biblioteca de SMPP que estoy armando, leyendo, y boludeando un rato.

La batería de la laptop es otro detalle, ya que no pude hacerla andar con el conversor 110-220 que me prestó Ale (el conversor propio de la laptop soporta 100V-250V, pero el enchufe es de patas planas no paralelas, y no tengo un adaptador más que el que también eleva la tensión). Cuando enchufo la laptop, indica que se conecta, y a los tres segundos indica que se desconecta. Supongo que es el conversor que limita la corriente (algo similar me pasó con el enchufe del baño en Holanda), así que tendré que comprar un adpatador cuando llegue a Washington (¡ni a palos compro uno en el aeropuerto!). (Actualización: compré un adaptador y carga perfectamente: era eso nomás).


Miami - Washington

Los controles para entrar en el segundo avión se zarparon de exigentes. Nos hicieron sacar hasta las zapatillas y el cinturón, y encima me revisaron con el aparatito manual, porque saltaba el detector por el botón de metal del vaquero. Una porquería.

El viaje fue sin inconvenientes, y ya en Washington agarré las valijas en la salida del aeropuerto, sin más controles. Fui hasta el mostrador de SuperShuttle que es el transporte por tierra que me contrató la gente de la Fundación, y les dí mi código de reserva. En seguida salía una camioneta que me podía llevar y por fin salí del aeropuerto.

La camioneta salió, pegó una vuelta, y volvió al aeropuerto: aparentemente justo apareció otro pasajero y como la camioneta no estaba lejos la hicieron volver. Al primer pasajero que dejaban era a mí, supongo que por el recorrido a realizar. El chofer llegó a la zona indicada pero no encontraba la calle en cuestión. Le pasé mis planos, y más o menos llegó a una calle que se llamaba Perry, pero la numeración no llegaba a la indicada (la calle se terminaba en una rotonda). Cuando salimos de esa cortada nos dimos cuenta que era Perry PL y nosotros debíamos ir a Perry ST.

Por fin agarró mi mapa una señora (el último pasajero que fuimos a buscar) y fue guiando al chofer hasta que encontramos la calle. Llegamos a la altura que tenía anotada yo y todo lo que vimos fue una casita. Linda, pero para nada lo que esperaba (que era algo como un hotel). Llamé por teléfono pero no atendía nadie. Entonces la señora, preocupada, me dejó su teléfono para que la llamara si se me complicaba, "no quiero que andes de noche solo por acá, cualquier cosa me llamás". Luego del agradecimiento de rigor, me bajé de la camionetra, bajé la valija y la camioneta se fué.

Golpeé la puerta y no salió nadie, :(. Ahí estaba yo, en Washington, pensando que me habían cagado con el hotel, y solamente con el último recurso de llamar a la Fundación para que me rescaten. Llamé de nuevo al teléfono que tenía del hotel, y esta vez sí me atendieron: un tipo diciendo que estaba a unas cuadras que ya llegaba.

Cuando llegó me mostró la casa, que no era más que una casa normal donde a mi me correspondía una habitación. Estaba linda, pero no tenía internet. Yo le insistí, porque en la web decía que sí tenía, y me llevó a otra casa a cuatro cuadras de distancia. Esta era aún más grande (ya van a ver el video), dos plantas, tres dormitorios, dos livings, un comedor, ¡hasta un piano tiene!. Y encima, estoy solo, así que tengo toda la casa para mí, :D. Decidí quedarme en esta casa, así que fuimos a buscar las valijas a la otra. En lugar de traerlas a la nueva casa, nos fuimos a un bar a tomar una cerveza.

Al bar que fuimos, que es dónde estaba el tipo cuando lo llamé, es un típico bar yanqui, con una docena de viejos negros, algunos muy gordos, el resto muy flacos, de entre 70 y 80 años. La verdad, ¡no se les entendía nada! Pero eran macanudos, y la pasé bien. Luego fuimos a otro bar, bastante más lejos. Este era el típico bar irlandes, con gente jóven, y muy lindo también. Había una mesa que tenía como un preparado caliente para empanadas de carne, algunas ensaladas, y papas fritas tipo snack pero como para acompañar la comida. Rico, así que me eché en el estomago un buen plato. Luego fuimos a otro bar, enfrente. Este era más familiar, y también estaba lindo.

Al final me trajo el tipo hasta la casa, descargamos las valijas, y acomodé todo un poco para irme a dormir, que al otro día ya tenía que arrancar en los Sprints de PyCon 2005, ¡a las 8 de la mañana!


Paseo por Madrid y alrededores

Viajes — Sábado 19 de Marzo de 2005, 12:54

Realmente debía esto desde hace tiempo, pero no tuve mucho tiempo. Nada, acá está.

Jueves

El jueves nos fuimos de Holanda. Germán salía más tarde, ya que se quedaba en Europa de vacaciones, pero Estela y yo nos teníamos que tomar el avión a Madrid a las ocho y media de la mañana. No parece muy temprano, pero tengan en cuenta que teníamos que viajar hasta el aeropuerto y estar allí dos horas antes.

El vuelo hasta Madrid fue sin novedad: el mismo servicio de porquería que el anterior y dormí casi todo el viaje. Cuando llegamos a Madrid me fui por mi lado porque Estela seguía camino a Buenos Aires, pero yo me quedaba allí. Busqué la valija (tardó bastante en salir) y fuí hasta la "Consigna", que es como llaman en España al lugar donde están los lockers para dejar el equipaje. Dejé allí la valija y la laptop; me quedé solamente con la mochila, donde tenía todo lo necesario para los cuatro días en Madrid.

Siguiendo instrucciones de Javier fui hasta el metro y compré un boleto de 10 viajes, que es bastante más barato que comprarlos de a uno. Me tomé el metro, hice las combinaciones necesarias (me subí en la linea 8, luego combiné con la 10 y luego con la 1) y me bajé en la estación Sol, a tres o cuatro cuadras de la Plaza Mayor. Fui hasta allí a buscar la oficina de turismo, donde me entregaron un mapa de Madrid, una revistita con la movida turística/cultural, y una lista de hostels (tambien mal llamados "albergues juveniles").

A uno de estos hostels fui, y como me gustó la onda que tenía, me quedé allí. Me asignaron una habitación de cuatro; mis compañeros eran un inglés que se fue a Australia de chico y ahora a los 50 años estaba haciendo el viaje de su vida por Europa (3 meses de paseo), una chica israelí que había estado paseando por Argentina con el hermano, y un muchacho de no me acuerdo cual ciudad cercana a Madrid, que estaba paseando un poco. El hostel tenía un gran baño (mixto), y algunos chiquititos individuales. La cocina tenía dos heladeras, tele, horno, hornallas, microondas, pileta, tostador; en resumen, bien equipada (a mi lo que más me importaba era poder calentar agua para el mate). Sorprendente la cantidad de argentinos que había en ese albergue (alrededor de un 10% de los hospedados más uno que trabajaba allí).

Luego de acomodarme y medio vaciar la mochila en un locker, me fuí a caminar un poco por Madrid. Plaza Mayor, Puerta de Toledo, diferentes hitos turísticos fueron los puntos visitados. Volví luego al hostel, me bañé, y me fuí para el Fnac, que es una especie de centro comercial, en cuyo piso de libros (el cuarto) me iba a encontrar con Javi. Lo esperé allí mientras hojeaba libros y revistas, y cuando vino nos fuimos a pasear.

Plaza Mayor

Fuimos a los jardines reales, donde recorrimos poco porque ya estaba oscureciendo, y pasamos por la Catedral de Almudena. Luego de caminar un poco por las cercanías decidimos ir a comer. Yo sabía que en Atocha había unos lindos lugares que parecían bien "locales", y Javi estuvo de acuerdo con ir a comer allí (a uno que conocía él, que es un clásico). En lugar de tomar por avenidas, caminamos por las callecitas internas de la ciudad, que al estar en una zona curva nos complicaron bastante la vida (¡cada cuatro o cinco cuadras debíamos consultar el mapa!). Finalmente llegamos y comimos unas rabas que estaban un montón.

Seguimos paseando luego, plaza del Neptuno, Cibeles, Palacio de las comunicaciones, etc, y finalmente decidimos volver al centro de la ciudad, para encontrar un lindo lugar donde comer o tomar algo. Termiamos en un barcito que estaba lindo, yo tomándome unas "cañitas" (vasitos de cerveza tirada) y Javi un refresco. Ya era tarde, y como y estaba molido por el largo día, y Javi al otro día trabajaba, nos fuimos a dormir.

La Cibeles


Viernes

El viernes me levanté tempranito, y desayuné en la cocina del hostel, calenté agua para el mate, y salí a caminar. La Biblioteca Municipal, el Colón, la Biblioteca Nacional. Este fue un día más de interiorizarme en la ciudad. Caminé por lugares no tan turísticos (basicamente donde no hay mucho para ver más que la ciudad misma), me senté en varios puntos de la ciudad para ver pasar la gente, etc.

Más tarde, y luego de averiguar por reproductores de mp3s en varios lugares, volví al hostel para bañarme. Javi me pasó a buscar por allí y salimos nuevamente a caminar. El quería merendar, pero como caminábamos y caminábamos para encontrar un lugar, se hizo tarde, y decidimos entrar a un negocio de comidas rápidas árabes para comer algo.

El Oso y el Madroño

Seguimos paseando, y como hacíamos a tiempo para llegar antes de que cierre, nos fuimos hasta un centro comercial de las afueras, donde finalmente me compré el bendito reproductor. Notable la diferencia de alturas que hay entre el centro de Madrid y sus afueras: para llegar al centro comercial viajamos en subte. En la estación que lo tomamos bajamos tres escaleras mecánicas laaaargas, más algunas pequeñas escaleras normales. Pero cuando el subte llegó a la zona periférica de la ciudad, ¡salió a la superficie! (consideren que el subte no va subiendo y bajando mucho en su recorrido, sino que más bien se mueve en un plano).

Luego de salir del centro comercial teníamos hambre, pero decidimos volver primero al centro de Madrid y comer allí. Esta vez elegir un lugar fue fácil: fuimos a un Vips. El problema fue elegir cual Vips, ya que en el primero que fuimos había mucha gente, y enfilamos para otro. En el segundo había más gente que en el anterior, con lo que seguimos caminando. Finalmente llegamos al tercero, y comimos allí.

Para continuar la noche decidimos buscar un bar donde tomar algo, y comenzamos a caminar. Pasamos por distintas zonas donde habían distintos tipos de movidas, pero no nos quedamos en ninguna. Se iba haciendo tarde, pero nosotros seguíamos recorriendo Madrid, hasta que encontramos un botellón (un montón de gente que se reúne al aire libre, en una plaza, por ejemplo, y lleva sus propias bebidas, música, etc; están un poquito prohibido, pero igual se hacen), y nos quedamos allí un muy buen rato, hasta que volvimos a una avenida cercana donde nos separamos y nos fuimos a dormir.


Sábado

Me volví a levantar temprano, pero no tanto. Desayuné, calenté el agua para el mate, y salí para la casa de Javier. Metro, una combinación, y ya estaba en su barrio. Seguí el mapa que habíamos hecho la noche anterior y llegué sin problemas.

Conocí entonces a las compañeras de piso de Javi: Patricia, con su hija, y dos chicas más que no me acuerdo los nombres. Javier tiene una pieza y un baño que usa él sólo, pero son amplios y cómodos. Probamos entonces el reproductor de mp3 en la computadora, y me quedé tranquilo porque funcionaba todo ok, contento porque al usarlo me gustó aún más el producto, y encima salí ganando porque Javi me pasó un CD que no conocía, pero que está bueno, especialmente las letras. No coincidimos mucho con él sobre los gustos musicales, pero sí en este caso.

Salimos entonces a pasear. Nos tomamos un colectivo hasta cerca del intercambiador de la Avenida de América, en dónde nos tomamos un micro de media/larga distancia para viajar hasta Alcalá de Henares. Cuarenta minutos de viaje, pero como íbamos charlando y el paisaje estaba bueno, se pasó enseguida. Llegamos como a las dos y media de la tarde, y por supuesto la principal preocupación fue comer, así que estuvimos un buen rato buscando un lugar que nos gustara. Al final lo encontramos y comimos (muy bien, por cierto).



Luego seguimos paseando, pasamos por la oficina de turismo, y con mapa en mano enfilamos para la Universidad de Alcalá, donde contratamos un paseo en la que una guía turística nos fue explicando cosas muy interesantes sobre la historia de la Universidad. Realmente recomendable.

Después del paseo volvimos a la plaza principal, donde se estaba armando una movida interesante: el 2005 es el cuarto centenario de El Quijote, y la ciudad de Alcalá, cuna de Cervantes, está como de fiesta todo el año. Así que "conocimos personalmente" a Cervantes, el Quijote, y hasta al mismísimo Sancho Panza. Durante toda la noche fueron proyectando informaciones e imágenes varias en la plaza, y en otros edificios de la ciudad proyectaban... ¡directamente el Quijote! No es para leerlo en un día, pero un poquito cada noche...

Seguimos caminando por la ciudad, caminando y caminando, hasta que decidimos detenernos en un lugar a tomar algo, y luego gracias a gente del lugar llegamos a un pub que estaba muy bueno, donde pasaban rock. Estuvimos allí escuchando música hasta que comenzaron a pasar por la tele el incendio del edificio Windsor. Entonces salimos preocupados, temiendo que haya sido un atentado (luego nos enteramos de que había sido "solo" un accidente), y nos tomamos el micro de vuelta.

Ya en Madrid nuevamente nos tomamos un nocturno (un colectivo, bah, pero los que pasan a la noche se llaman así y tienen otro recorrido), que nos acercó a ambos, pero a distintos puntos, y nos fuimos a dormir.


Domingo

Ya el domingo me levanté a cualquier hora (bah, las diez y media, pero luego del límite para desayunar). Me bañé, cerré mi estadía en el hostel, calenté agua para el mate y me despedí de la gente de allí.

Cuando salí a la calle, lo llamé a Javi y arreglamos para encontrarnos a la una en la esquina del Museo del Prado. Tardó un poquitito de más (ejem...), pero finalmente llegó y entramos al museo (los domingos es gratis, :)

Comenzamos a recorrer las obras (¡descubrí a Velazquez!), hasta que llegó Mariela, una amiga de Javi. Seguimos recorriendo, ahora los tres, hasta que el hambre fue más fuerte que el interés artístico, entonces nos fuimos (aunque primero pasamos, por recomendación de Mariela, por el tríptico "Jardín de las Delicias" y por "Los Siete Pecados Capitales", de El Bosco).



Comimos, y luego fuimos a pasar por los Jardines del Retiro, un gran parque en el que nos refugiamos a la búsqueda de sol, ya que la temperatura ambiente era cada vez menor. Estuvimos paseando por allí, disfrutando de algunos artistas callejeros, tomando sol, etc., hasta que comenzó a atardecer.

Luego nos tomamos un café (bueno, yo lo tomé, la idea era comer un brownie, al que buscamos por cuatro lugares distintos, entrando, sentándonos, saliendo a buscar otro, etc.; Javi se tomó un helado y Mariela sólo el brownie). Luego Javi me acompaño a tomar el avión, y asi terminaron unos cuatro días bastaaante ajetreados en Madrid.

Fin de semana de paseos

Viajes — Miércoles 09 de Febrero de 2005, 03:18

Viernes tarde-noche: Zaandijk

El viernes a la tarde terminamos el curso temprano, porque los chicos de Grecia tenían que tomar el avión a las 5 de la tarde, y como debían estar dos horas antes, cortamos el curso al mediodía, después de comer. Como teníamos algunas horas de sol por delante decidimos ir a conocer alguna otra ciudad. Tenemos una guía que nos dieron en el primer taxi donde comentaban de una ciudad cercana a Amsterdam, en la que se podían encontrar algunos molinos de viento.

Fuimos a la estación y sacamos los pasajes hasta la ciudad que indicaba la guía. Cuando llegamos allí nos encontramos con un pueblo chico, pero con una peatonal activa (aunque el centro de informaciones para turistas estaba cerrado). Como no sabíamos bien para dónde ir, preguntamos, ¡y nos dijeron que en esa ciudad no había molinos!, y que el lugar al que queríamos ir estaba dos paradas de tren más adelante.

Volvimos a la estación, compramos los tickets correspondientes, y por fin llegamos a la ciudad. También pequeña, sin peatonal, pero mucho más limpia que la anterior. Carteles en la calle nos guiaban y llegamos, luego de caminar unas cuadras, a la zona de molinos. Era a la vera de un río, donde gracias a dos plantas procesadoras (creo que de cereales y cacao) había un olor particular en todos lados.



Es una zona muy muy pacífica, realmente dudábamos si vivia gente allí, ya que estaba todo muy quieto (demasiado quieto: gente vivía en esas casas, pero digamos que la época no era muy turística...). Estaban los molinos, algunos en funcionamiento inclusive. Por lo que pudimos entender, no se usaban para extraer agua ni moler grano, sino para preparar tinturas para ropas.

Tomamos el camino de vuelta y nos desviamos para ver otro molino, este dentro de la ciudad. Luego nos tomamos un cafecito en un bar y fuimos a la estación a esperar el tren de vuelta a Utrecht.


Sábado: Amsterdam

El sábado arrancamos temprano, luego de desayunar. Nos fuimos hasta Amsterdam donde contratamos un paseo en bote por los canales, en el que van explicando un poquito lo que ves, y tienen paradas en las que podés bajarte y volverte a subir en otro bote del mismo recorrido. Es un lindo paseo.

En la primer parada nos bajamos: teníamos una feria (mercado de pulgas) y la Casa Rembrandt para ver. Pensé que la feria iba a ser interesante, pero solamente tenía cosas usadas, viejas, y caras. Pegamos dos o tres vueltas y seguimos camino.

La Casa de Rembrandt estuvo muy interesante. Aparte de estar ambientada como en la época, decorada con los cuadros que él tenía en ese momento (propios y ajenos), hubieron dos demostraciones. La primera fue de etching, y la segunda de cómo preparar óleos.



Etching es un proceso de estampado, donde primero se graba con ácido una plancha de cobre (se cubre la superficie de la plancha con un material resistente al ácido, se "dibuja" sobre ese material, elimininándolo controladamente, y se sumerge la plancha en ácido, con lo que el ácido penetra en el cobre en las partes "dibujadas") y luego se utiliza esa plancha para hacer impresiones (se pone tinta en la plancha, haciendo que la tinta entre en los surcos de la misma, luego se limpia la plancha para eliminar todos los excedentes, y se pasa por la prensa para bajar la tinta al papel). El señor que hacía la demostración usó los mismos materiales que usaba Rembrandt (notable la tinta: de huesos quemados) y la verdad que la impresión quedó muy bien.

La otra demostración fue dada por una chica, y comenzó explicando de dónde se saca cada pigmento para realizar los distintos colores. Piedras, huesos, plantas, tierras; todo es usado para lograr algún color. Luego de procesar cada cosa se obtiene un polvo del color necesitado, el que se mezcla con un aceite especial hasta que se logra el óleo con la consistencia necesaria. En total, el trabajo es largo, complicado y arduo, por lo que normalmente lo hacían los estudiantes de Rembrandt, no él (así cualquiera).

Volvimos a tomar el bote, y nos bajamos en la otra parada, para ir al Museo Van Gogh. Un edificio imponente, con mucha seguridad y muchos cuadros caros. Una porquería el hecho de que te obligaban a dejar la mochila pero no se hacían cargo de su seguridad, y que no te dejaban filmar. Pero aprendí bastante sobre la historia de Van Gogh (¡no sabía que sólo había pintado 10 años!) y fue interesante poder ir viendo algunos elementos de su obra en órden cronológico.



Luego fuimos a comer, a un restaurant que encontramos cerca de allí. A la mitad del almuerzo nos sorprendió una manifestación: hombres, mujeres y niños con pancartas que iban desfilando por la plaza donde estaba el restaurant. Averiguamos, y la moza nos dijo que esa manifestación era porque el precio de los alquileres estaba subiendo en Amsterdam, y algunas personas querían que el estado intervenga para forzarlos a permanecer en el valor actual.

Luego del almuerzo, y como faltaba una hora para poder continuar el paseo en bote, decidimos caminar hasta La Casa de Ana Frank. Cuando llegamos allí, nos encontramos de que no íbamos a poder entrar: no se puede ingresar con mochilas y tampoco tienen lugar donde dejarlas. Estuvimos pegando un par de vueltas por el centro, y decidimos entrar a un shopping antes de volvernos. Se llamaba "Magna Shopping", pero era chico, cerraba a las 19 (como todo en Holanda), ¡y hasta había que pagar para ir al baño!


Domingo de Brujas

El domingo nos levantamos bien temprano (antes de que abrieran el lugar para desayunar incluso), ya que teníamos un viaje muy largo: salimos para Brugge, Bélgica. Había que hacer dos combinaciones, y aunque no teníamos demora entre tren y tren, el viaje total era de tres horas y media.

Por suerte el clima nos acompañó y fue un día soleado, diáfano. La ciudad es muy linda, pequeña, pintoresca. Tiene algunos edificios muy viejos, otros más nuevos, pero siempre respetando una arquitectura muy particular. La ciudad en general es muy turística, y todo el tiempo están desfilando contingentes de aquí para allá.



Comimos al mediodía en un lugar que nos pareció lindo, pero no nos quisieron dar agua caliente (¡me contestaron "nosotros no hacemos eso"!), así que me fui enojado de esa porquería de restaurant. Luego de comer seguimos caminando, y nos sorprendió que era avanzada la tarde y seguía habiendo un lindo sol (quizás fue suerte, quizás fue que estábamos un grado más al sur). Cuando empezó a caer la noche enfilamos para la estación de tren, donde nos tomamos un café (acá sí nos dieron agua caliente, y la chica que nos atendió habló todo el tiempo en un castellano forzado pero bueno).

Germán encontró una máquina en la estación que era para imprimir fotos. Teóricamente uno le conectaba la memoria de la cámara, le ponía el dinero correspondiente, y la máquina imprimía las fotos que uno elegía. Era interesante, y quizo probarla, pero no funcionaba.

Volvimos, y lo largo del viaje nos mató: cuando llegamos ni siquiera comimos, nos fuimos a dormir directamente.

El Idioma en Holanda

Viajes — Lunes 07 de Febrero de 2005, 04:51

Realmente es complicado vivir todo el tiempo en un lugar donde uno no sabe ni jota sobre el idioma. Con el tiempo, se comienzan a reconocer palabras (empujar, con, recorrido, salida... las que uno normalmente ve en la calle) y eso ayuda a encarar avisos o carteles que uno no conoce. Por ejemplo, ya no tenemos ningún problema en buscar en la cartelera que tren tenemos que tomar, horarios, plataformas, etc. Es complicado elegir las comidas, a menos que la carta esté también en inglés (quizás tampoco sabemos lo que es cada cosa, pero deberiamos).

Con respecto a la interacción con otros humanos, el 95% sabe el suficiente inglés como para llevar charlas superficiales, y no es que esto suceda solamente en los ámbitos "turísticos": uno puede hablarle en inglés a cualquiera en cualquier lado. Estuvimos averiguando y la razón de esta difusión es que aprenden inglés durante la primaria y la secundaria. Tiene sentido que sepan tanto inglés: el holandés (o dutch como le dicen ellos) se habla solamente en Holanda, por lo que en dos horas de tren ya tienen que hablar otro idioma.

Muchos saben algo de castellano. Realmente muchos, aunque sean algunas palabras sueltas nada más (esto quizás se deba a Máxima). Y hemos encontrado varios que hablan bastante español: mucha gente estuvo en España, y algunos tambien estuvieron en Argentina, Bolivia, Perú, México, etc.

En general es divertido, y aunque en ocasiones es frustrante no entender lo que hablan, algunas palabras voy aprendiendo ("tot sins" es "hasta luego", por ejemplo, o "dank u" es un "gracias" formal). Podrán imaginarme caminando por la calle practicando en voz alta.

Primeras impresiones de Holanda

Viajes — Jueves 03 de Febrero de 2005, 01:57

Viaje en avión

La verdad es que siempre es malo generalizar, pero mi única experiencia con Iberia es mala. Desde la atención de las azafatas (en una oportunidad prácticamente tuve que cruzarle el brazo en el pasillo para que me mirara y pedirle un vaso de agua) hasta en el catering.

Aunque debo admitir que las ensaladas y el postre estaban muy bien, la cena fue mediocre y el desayuno hasta ahí, no más. El café era una porquería. Pero si estaba protestón con respecto al viaje principal (Buenos Aires a Madrid, 12 horas), peor fue en el tramo final (Madrid a Holanda, 2 horas): ¡No nos dieron nada! ¡Ni siquiera un café!. Eso sí, te vendían lo que quisieras, pero sinceramente no tenía ganas de pagar 2.5 euros una latita de Coca-Cola.

Pero eso no fue todo: cuando fuí a sentarme a mi asiento, había otra persona. "Un boludo que se sentó en cualquier lado", pensé yo, y le dije a la azafata que el pibe tenía mi asiento. La señorita le pidió entonces el pasaje al mister, y para mi sorpresa... ¡tenía el mismo asiento! Yo no lo podía creer. Piola estuvo Germán, que le dijo a la mina: "Esto pasa porque sobrevenden los vuelos...". Se pueden imaginar la cara de la azafata.

Como el tipo, mal que bien, estaba correctamente sentado, me dijo si no hacía el favor de tomar uno de los asientos de atrás. Fuimos con Germán, con tan mala suerte que nos pusimos justo en unos que sí estaban vendidos... ¡a los de R.E.M.! Al final nos terminaron ubicando en una fila de tres asientos, a nosotros dos solos, con lo que volamos más cómodos, así que esta terminó bien.


La llegada

Dos horas después por fin llegamos al aeropuerto de Amsterdam: realmente grande. Desde que aterrizó el avión, hasta que "estacionó" para que bajemos, habrá carreteado unos veinte minutos. Bajamos y fuimos a buscar las valijas (diez minutos de caminata). Cuando salimos, la decisión fue si nos tomábamos un taxi o el tren. Considerando que era tarde, bien entrada la noche, y no entendíamos ni jota de lo que hablaban los "locales", decidimos tomarnos un taxi.

La distancia era considerable, desde el aeropuerto de Amsterdam hasta el centro de Utrecht, pero fuimos charlando con el chofer, qué sabía perfectamente inglés, muy cómodos en un Mercedes Benz que era un despelote. Eso sí, la tarifa fue de 93 euros. Encima, y aunque le mostramos la dirección que llevábamos anotada, el imbécil nos dejó en el hotel equivocado (misma ciudad, mismo nombre de hotel, pero otro). Cuando entramos y la recepcionista nos dijo "Se equivocaron de hotel" nos queríamos morir.

Por suerte el otro estaba a unas quince cuadras de distancia, y aunque las valijas pesaban y estábamos cansadísimos, la caminata estuvo buena, porque nos sirvió para ir conociendo a los ciclistas.


Ciclistas

Uno ve por la calle más bicicletas que autos, y en la calle existen cuatro zonas: las de adorno (pasto, monumentos, etc), las habilitadas para caminar (vereda, que le dicen), la calle común y corriente para los autos, y la calle para las bicicletas. No, no son bicisendas, son calles en todo su esplendor para las bicicletas.

Similar sucede con los semáforos: están los de los automovilistas (redondos, tres colores, comunes, bah), los de los peatones (típico hombrecito verde o rojo), y los de las bicicletas, reconocibles facilmente porque tienen dibujada una bicicleta verde o roja. Lo interesante es que cuando uno camina por la calle, los automovilistas paran y te dejan cruzar sin problema, pero los ciclistas te tocan la bocinita-timbre y te pasan zumbando por al lado.

Para colmo es normal que no existan cordones, por lo que las dos calles y la vereda están a la misma altura y definidas por el tipo de empedrado, etc. En algunos casos aunque uno se quede parado mirándolas con atención, no es capaz de diferenciarlas (por supuesto, hasta que pasa la primer bicicleta, momento en que uno se da cuenta que estaba en el lugar equivocado).


Hotel y primera noche

El hotel está lindo, pero baratón. O sea, no creo que no sea caro, pero algunas cosas te dan la pauta de que es de un nivel medio: cama individual, no tiene cajones, no tiene frigobar, no tiene caja de seguridad en la habitación, etcétera. Pero si no contamos eso, está bien: es cómodo, limpio, y hace calorcito en la habitación; el baño está bueno (aunque chico, se ve que los europeos no pasan mucho tiempo en el baño) y tiene una tele.

Luego de dejar las cosas queríamos ir a comer pero no parecía haber nada cerca. Con la excepción de que justo al lado había un bar/restaurant. Estuvo piola, porque Estela y yo pedimos comidas raras (Germán comió un churrasco con papa a la crema), y eran ricas. Y el café es bueno en ese lugar. Casualmente es el mismo restaurant donde sirven el desayuno del hotel, dónde te podés servir un montón de cosas distintas: jugos, té, café, leche, panes, tostadas, mermeladas, miel, manteca, fiambres, frutas, e incluso hay salchichas y otras cosas calientes (tipo desayuno yanqui).


Primer paseo

Fuimos a Amsterdam, en tren. Todavía estamos medios perdidos con el idioma, y muchas cosas no entendemos. Pero hay cosas que te despistan. Luego de encontrar el tren que nos teníamos que tomar, y llegar al andén correcto, debíamos que esperar diez minutos. En cartelera figuraba el tren anterior, y había un montón de gente esperando. En un momento dicen algo por los parlantes y la gente comenzó a bajar por las escaleras, para pasar por el túnel subterraneo a otro andén. Nosotros no sabíamos que hacer, pero confiamos en que cuando refrescaran la cartelera, nos iba a indicar que ahí venía nuestro tren. La cartelera se refrescó.... ¡y quedó en blanco! Acto seguido Estela le preguntó a un señor y nos dijo que habían cambiado el tren de andén: salimos corriendo y por suerte lo agarramos sin problemas.

Una nota de color: en el andén, aunque es abierto, al aire libre, con techos altos, etc, etc, tiene sectores para fumadores. Son como postes con ceniceros, y el único lugar en donde se pueden fumar es alrededor de ellos.


Amsterdam

Amsterdam está bueno, mucha noche (por lo menos a comparación de Utrecht, que no hay nada abierto después de las once), aunque la mayoría son restaurants de comidas de otros paises. Chinos, japoneses, mexicanos, indonesios, y muchos (¡muchos!) lugares de comidas argentinas. Por supuesto, a 6 euros una empanada, no entramos ni a ganchazos en ninguno.



Pasamos por la zona roja: pura fama. Unas minas, detrás de unas vidrieras, en ropa interior. Los holandeses se escandalizarían si pasasen por nuestra zona roja; la de ellos, a comparación, es un poroto (aunque quizás es porque pasamos demasiado temprano). Lo que sí estaba divertido de ver eran los lugares que despachaban hierbas alucinógenas (la mayoría era marihuana) y diversos elementos para su consumo. Incluso había un lugar que vendían caramelos, galletitas, etc, todos hechos en parte con cannabis.


¿Pero a qué fuimos?

¡Ah! Y por supuesto, también fuimos al curso: estamos nosotros tres (Estela, Germán y yo) con un irlandés y un pibe y una piba de Grecia. Gente copada, como el instructor, aunque estuvo medio aburrido. Toca los temas muy superficialmente, la mayoría de las cosas las sabemos, y encima habla lento, por lo que se pone bastante pesado. Igual algunas cosas interesantes se sacan.

El Martes, como el profesor explicaba UCP (que es un protocolo que no usamos ni usaremos, ya que es viejo) arreglamos con LogicaCMG para que nos den un paseo por sus instalaciones, así que nos estuvieron mostrando productos hasta el mediodía, luego comimos en el comedor de la empresa (me reservo este capítulo para otro día) y luego fuimos a una de las plantas que HP tiene en Holanda, dónde prácticamente trabajan solamente para LogicaCMG. Allí nos explicaron todos los pasos desde que obtienen las partes que encargaron a los distintos proveedores hasta que obtienen el producto armado (dos de esos productos los tenemos actualmente en Barracas trabajando para Unifón).


Gouda

Cuando salimos de HP con el "guía turístico de LogicaCMG" ya había terminado el día laboral/estudiantil, y nos dejó en la ciudad de Gouda (de dónde es originario el famoso queso del mismo nombre). Allí recorrimos bastante, conociendo las distintas partes del canal que rodea la ciudad, y compramos algo que no me acuerdo como se llaman pero son como galletitas del material de los cucuruchos de la heladería con un dulce adentro. Muy ricas.



Luego caminamos hasta el tren y nos volvimos a Utrech. Ya estamos cancheros, no tuvimos problemas con elegir el trén, el andén, ni dónde bajarnos. Ah, y cuando llegamos a la estación Utrech Centraal pasé a buscar mi mochila que ya estaba arreglada, :)

Bueno, eso es todo por ahora. Esto lo tenía escrito de antes pero estuvimos complicados con la conexión a Internet. En sucesivos blogs iré describiendo cosas más puntuales, no tanto relato minuto a minuto. ¡Manténganse sintonizados! (el que tenga una traducción mejor a "stay tuned" que avise...)

Camino a Holanda

Viajes — Domingo 30 de Enero de 2005, 05:25

Bueno, logré finalmente configurar la Internet Inalámbrica en el Aeropuerto de Madrid Barajas, España.

La primera parte (la más larga) del viaje fue sin novedad: sólo que el servicio es tres veces mejor por Swiss Air que por Iberia. Bueno, realmente sí hay novedad: se me rompió la mochila, :(. Se descosió un poquitito nada más, al final del cierre, pero tengo que arreglarlo.

Así que supongo que cuando llegue a Holanda me compraré La Gotita. No se cómo pedirlo, supongo que iré al kioskero y le pediré algo como Gotten Droppen, o podría ponerme a cantarle "lo que la gotita pega nada nada lo despega"...

Nada, si se enteran de que estoy en un loquero ya saben por qué...



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