7JRSL, día 3

Viajes — Miércoles 15 de Agosto de 2007, 07:16

Debido a la hora en que nos acostamos la noche anterior, esta vez no me animé a dormir hasta que me despertara naturalmente, y puse el teléfono como despertador.

Me levanté y bañé, lo desperté a Lucio, y luego de terminar de prepararnos bajamos y desayunamos. Al rato partimos para la Universidad, donde no llegamos demasiado temprano, pero sí lo suficiente para la charla que queríamos ver: la de PyWeek de Alecu y Daniel.

De ahí me fui a una charla de la Universitat Oberta de Catalunya, que están promocionando un Master en Software Libre, el cual es bastante interesante, le voy a pegar una mirada con más detalle. Una característica importante del master es que es totalmente a distancia. Es caro, principalmente porque está en euros, pero como uno no tiene que viajar, es solamente el costo del mismo.

Luego de comer (lamentablemente no en el Comedor de la Universidad porque cierran los sábados), seguimos trabajando un rato y luego partí para la charla de Alecu y Dave de OLPC.

Ya no hubo nada más interesante después de eso, hasta el evento de cierre, así que estuve basicamente paseando por el lugar, charlando, difundiendo Python, etc. La verdad que tener un stand lleva tiempo, pero lo vale. Hay que estar, hay que recibir a la gente, contestar preguntas, y varios etcéteras. Está buenísimo, porque rinde, pero lleva tiempo.

Al final, el cierre. Muchos aplausos, mucha emoción, porque uno se da cuenta de que hay un montón de gente que labura y pone el hombro para que todos tengamos un mundo mejor. Aquí vemos a Roberto Allende, quien fue el "head organizer" de las conferencias:



Muchas gracias, a él y a todos los que participaron y laburaron para que las Jornadas fueran lo que fueron, :D

7JRSL, día 2

Viajes — Lunes 13 de Agosto de 2007, 12:47

Estaba tan destruído la noche anterior que seguí lo que Leito proponía, dormir hasta que nos despertemos, sin poner el despertador.

Así y todo, a las ocho y cuarto estaba despierto, y procedí a bañarme, acomodar todo lo mío en la habitación, desayunar y partir para la Universidad. Leito ya había llegado (salió un rato antes), pero fuí el primero en llegar al stand.

No había mucho interesante a la mañana, así que estuve en general aprendiendo algunas cosas, haciendo sociales, difundiendo Python, y todo eso que hace uno cuando tiene un stand :p. Recién a las 12 había algo interesante: la charla de Lucio, que me había perdido en Santa Fe.  La charla estuvo muy bien, especialmente porque es un tema superinteresante: Concurrencia en Python.

Me gustó mucho una metodología que usó Lucio: presentaba algunas conclusiones citando personas conocidas en el ambiente, lo cual expresa algo de varias maneras, y al mismo tiempo le da fuerza a esas aseveraciones.

De ahí, con Lucio casi directamente nos fuimos a comer, al comedor universitario, con Daniel y Ra. Y luego estuve más que nada ocupado con producir unos folletos que queríamos dejar en el stand para que la gente se lleve. Por suerte, César Portela escuchó cuando Lucio me comentaba esta idea, y cuando volvimos de comer ya tenía listo el folleto, :)

Conseguir una impresora para llevarlo a papel no fue tan fácil, pero con la ayuda de Daniel Moisset logramos encontrar a alguien en la Universidad que nos dió esa mano, y ya cuando entré en la primer charla de la tarde que me pareció interesante: Qué es lo que tu cliente quiere.

Algo muy interesante que sale de esta charla, y que quiero compartirles, es que una buena comunicación con los clientes, ya sean internos o externos, tanto en situaciones favorables como desfavorables, se basa en cuatro puntos que hay que ejercitar de forma consciente:
  • Escuchar
  • Educar
  • Colaborar
  • Informar
Inmediatamente luego de esa, me fui para la charla de un ex compañero de Universidad, Diego Brengi, que nos mostró que existía KICAD, una herramienta de software libre y multiplataforma que nos permite arrancar con el esquemático de un circuito electrónico (el esquemático es el típico dibujito simpático donde las resistencias parecen resortitos, etc.) a la placa impresa con las pistas de cobre donde corresponden, lista para soldarle los componentes. Muy interesante.

Luego, y como cierre del día, estaba la Keynote de Roberto Di Cosmo, profesor e investigador de la Universidad de Paris, que nos contó cómo nos estamos quedando atrás con el Software Libre con respecto a paises más desarrollados, y que tenemos que ponernos al día porque sino vamos a perder el tren, tanto a nivel de negocios, como a nivel de conocimientos, independencia, y soberanía del pais.

Ahí terminó el día de conferencia en sí, nos quedamos un rato más trabajando en diversas cosas en la zona del stand, y luego arrancamos caminando para el lugar donde cenamos. Fuimos al mismo restaurant que ayer, y se nos hizo largo: salimos del lugar a medianoche. Aunque mucha gente se iba de parranda a distintos lugares, con Lucio y Sebastián nos fuimos al hostel, pero nos quedamos charlando y tomándonos unas cervecitas, y nos terminamos acostando a las tres de la mañana, :s.

7JRSL, día 1

Viajes — Viernes 10 de Agosto de 2007, 15:10

La llegada

Esa críptica sigla es como los organizadores llaman a las 7mas Jornadas de Software Libre, cuyas charlas arrancaron el jueves.

Viajamos casi toda la noche, en el auto de Mat, con Mat manejando, y Leito, Dave y yo acompañanado o durmiendo miserablemente. Paramos a comer en Rosario, unos 40 minutos, y llegamos a Córdoba luego de 9 horas en total, apenas pasadas las cuatro de la mañana.

Como el hostel lo teníamos desde hoy, pero el checkin era obviamente más tarde, buscamos un café para tomar algo. Desayunamos tranquilos, charlando como siempre de mil cosas, y hasta recibiendo una clase de Dave sobre cómo calcular un número de la serie Fibonacci sin tener que calcular los anteriores, con multiplicación de matrices y todo (sí, estamos hechos mierda, ¿y?).

Tipo 6am, volvimos al auto a dormir un poco, y luego Mat nos dejó a Leito y a mi en nuestro hostel, donde me pegué un baño y cambié, y luego partimos hacia la Universidad.

Mañana y tarde

Caminamos con Leito más de diez cuadras bajo un frio atroz, deseando encontrar lo antes posible el pabellón donde registrarnos. Las últimas cuatro cuadras las hicimos dentro del campus de la Universidad, que debería mejorar un poquitito su señalización.

Veníamos incluso bromeando con Leito sobre que tendríamos que hacer carteles que digan "Usted está aquí", con una flecha apuntando al piso, y nada más. Y lo encontramos:



Pero finalmente llegamos a donde correspondía, nos registramos, y partimos para las aulas donde se daba la primer chala que nos interesaba: "Sonido en Linux, Alsa y Jack", por Leonardo Giurdanella.

La charla estuvo muy bien, amena, y muy informativa. Basicamente habló de Jack (yo no lo conocía y está muy bueno, muy bien pensado), y de cómo configurar apenas el Linux para que la edición de sonido sea más rápida y dinámica. También mencionó Ardour (una estación de trabajo digital) y Rosegarden (un secuenciador MIDI profesional).

Luego fuimos con Mat y Guillo a ver de colgar en algún lado la bandera. Luego de largas y esforzadas gestiones con la gente de Grulic, ¡pudimos hasta tener un stand!



Eso nos ocupó el resto de la mañana, especialmente porque Dave tuvo la buena idea de mostrar la OLPC, y pasamos a ser uno de los stands más visitados y donde se amontonaba más gente, :D.

Yo comí un sandwich rápido y fui al auditorio a eso de las 13:30, quería probar la laptop con el proyector antes de que comenzara la charla de las 14, porque yo daba a las 15. Todo bien, pero entre pitos y flautas, se hicieron las dos y cuarto y me quedé ahí hasta que comenzó mi turno.

La charla estuvo muy bien. Como siempre, me quedé medio corto con el tiempo, pero más que nada porque me di el gusto de usar el intérprete interactivo y mostrar lo piola que es. Al final tuve que apurarme y pasar algunos temas demasiado al vuelo, pero luego el coordinador me avisó que el otro expositor se estaba retrasando, así que terminé bien, pude completar toda la charla, y tener una sesión de preguntas y respuestas tranquila. Ya que estamos, actualicé la presentación (toqué algunas cosas en el auto).

Después me relajé, estuve un ratito en la charla de Leito, y luego charlando con gente en el stand de PyAr hasta el evento formal de apertura, que estuvo bastante aburrido, y el único que habló bien fue Federico Heinz de la Fundación Via Libre.

Cerrando el día

Pasamos un rato por el hostel, y después partimos para el restaurant donde nos íbamos a juntar todos para comer.

Mi idea era comer rapidito, y al sobre. Pero nos terminamos juntando en un tenedor libre muy muy grande, y casi que copamos toda la parte anterior del local, ¡eramos como 70 personas!

Podrán imaginar que no fue una comida rápida, incluso considerando que no debíamos esperar que nos sirvan: traer comida a la mesa era asincrónico por persona. Pero fue un evento social en extremo, y terminamos llegando al hostel a medianoche.

Córdoba, ahí vamos

Viajes — Miércoles 08 de Agosto de 2007, 06:52

Esta noche salimos con Dave, Mat y Leito para Córdoba, en viaje a las 7mas Jornadas Regionales de Software Libre.

El evento ya comenzó, con los talleres, pero desde mañana arrancan las charlas.

Yo presento la ya clásica Introducción a Python (actualizada), mañana mismo, a las tres de la tarde. Tengo ganas de cambiar un poco la temática, y para CaFeConf 2007 voy a preparar otra charla totalmente distinta (veremos si continúo con Intro to Py o alguien más toma la posta, :).

Prometo ir contándoles los pormenores de las jornadas, stay tunned!

Punta Alta

Viajes — Viernes 13 de Julio de 2007, 05:25

Este fin de semana fuimos para el sur, a visitar familia de Moni.

El viaje es más largo que cuando vamos al norte: Punta Alta. Salimos del Gran Buenos Aires por la autopista a Cañuelas, y desde allí agarramos por la Ruta Nacional 3 hasta casi Punta Alta.

Salimos el sábado a la mañana, luego de preparar todo, y llegamos bastante tarde. Claro, nos tomamos el viaje con calma, ¡incluso paramos una hora a comer! Fuimos directamente a la casa de Omar y Mary, donde nos quedamos a cenar esa noche (luego de jugar bastante con las nenas, Irina y Victoria).



Al otro día nos levantamos más o menos temprano, y vimos la carrera de F1 con Omar, y luego la final de Wimbledon, en familia, entre charlas y otras actividades. Omar se preparó un asado que estaba riquísimo, y comimos muy bien.

Luego del asado, una siesta, y partimos de visita a Edgardo y Paola. También charlamos mucho, vimos el partido de Argentina, y luego de jugar también con Julieta y Camila, donde nos quedamos a cenar unas ricas empanadas. Después, de vuelta a lo de Omar y al sobre...



El lunes era el último día, y aunque la idea era salir temprano para no llegar muy de noche, estuvimos paseando bastante. Recorrimos algunos puntos de la ciudad, y luego bastante de la base militar. Como pueden ver acá, la ciudad militar es casi tan grande como la ciudad civil, así que no fue un paseo corto, pero sí muy interesante.

Luego del paseo, saludos y despedidas, cargamos el auto, y a la ruta nuevamente. El viaje de regreso nos llevó más de 7 horas: por un lado hicimos rápido porque comimos en el auto, viajando, pero por el otro nos atrasamos mucho al final: habían muchos camiones, y cuando se arman esas caravanas de cinco o seis camiones, se complica pasarlos. El clima estuvo frío, pero con un sol bárbaro durante casi todo el viaje.

Lo fantástico estuvo en la etapa final del viaje, donde empezó una llovizna, y más llegando a Cañuelas, empezamos ver como nevaba. Asumo que se habrán enterado de otras maneras, no leyendo este blog, así que no me voy a extender demasiado con las descripciones, sólo voy a estar repitiendo lo que dijeron tantos otros.



Nunca había manejado bajo la nieve, pero es casi igual que la lluvia (por lo menos la nieve suave que tuvimos aquí). Impresionante ver los costados de rutas y autopistas todos blancos, los árboles, los techos de las casas, etc.

Un fin de semana muy lindo (aunque para ir tan lejos, hacen falta más de tres días), y un final histórico.

Mini-vacaciones por dos

Viajes — Martes 10 de Abril de 2007, 05:35

Dos fines de semanas, largos, uno a continuación del otro.

El primer finde nos fuimos con Moni a Las Toninas. Aprovechamos que mi viejo estaba allá, en la casa de Norberto, y nos fuimos el sábado a la mañana.

Los cuatro caminando en la playa

Como corresponde a Las Toninas, descansamos mucho. Un día salimos a caminar, otro jugamos al tejo, y no mucho más en la playa, ya que llovió algo y había mucho viento. Pero me hice un par de Sudokus, programé algo, Moni hizo bastante de sus manualidades para los jardines, jugamos a las cartas, dados, etc.

Incluso vimos una peli: Whisky Romeo Zulu (+1), que es fantástica mostrando las "internas" que había en LAPA, y te deja pensando en cómo comportarse en el mundo profesional cuando las grandes corporaciones quieren usar y abusar de los empleados (recordemos que el director y escritor de la película, Enrique Piñeyro, efectivamente trabajó en LAPA como piloto).

Padre e hijo, y el auto que se coló

Y comimos mucho, también. Buenísimo un pedazo de cerdo (un pequeño costillar, con la parte de la tapa y todo, pura carne) que vimos en la carnicería y compramos entero. Lo hicimos con mi viejo a la parrilla, quedó espectacular, :)

El segundo finde largo era por Pascuas, con lo que eran cuatro días libres. Nos fuimos hasta Concordia, a visitar la familia de Moni.

El jueves, sin embargo, lo pasamos viajando y paseando en el Parque Nacional El Palmar. Salimos de casa a eso de las nueve y media, y la ruta estaba complicada por los camiones, con lo que llegamos bien pasado el mediodía y listos para comer.

En El Palmar, camino a las ruinas

Luego del almuerzo caminamos algo, nos tiramos en la playa un rato, y after-siesta salimos a recorrer el Palmar. Hicimos varias caminatitas en total, estuvo lindo. No hacía calor, y no estaba tampoco muy embarrado. Ya al anochecer partimos para Concordia.

Paisaje de El Palmar

La idea de este viaje era ver la incipiente pancita de Sandra, que junto a César esperan primogénito para Septiembre. Pero estuvo complicado el finde: resulta que Sandra tenía unos dolores, fue el jueves a la mañana a que la vuelvan a revisar, y ¡zas! ¡al cuchillo!.

Resulta que tenía apendicitis, y se lo agarraron un par de horas antes que se convierta en peritonitis. Pero todo bien, incluso la dieron de alta el domingo y comimos en su casa todos juntos.

Las primas, con Sandra mostrando la pancita

Es por esto que los tres días restantes estuvieron bien relajados: ni paseos ni nada. Dos veces por día al hospital, siesta todos los días. Descansado al punto que uno ni quiere hacer nada, ¡cómo dormir te induce a más dormir!...

Encima, llovió bastante. Mucho tiempo, y mucho caudal. Entonces ni ganas te daban de salir a parrandear. Aprovechamos y vimos más pelis: Before sunrise (+0), que está buena en su planteo de alternativas en esa situación (especialmente si viviste una situación similar), pero que a veces se ponía un poco lenta; y V for Vendetta (+1), que está tan buena que merece un post aparte (de próxima aparición en esta misma emisora, stay tuned!).

Como siempre, la pasamos genial, porque la familia de Moni nos atienden super bien, y nos llevamos bárbaro. No me canso de ir a Concordia, :)

Impresiones de San Pablo

Viajes — Lunes 12 de Marzo de 2007, 06:36

Algunos pensamientos random, cortitos, porque la verdad es que no pude pasear mucho.

Llegué al hotel en la tarde/noche del lunes, y me fuí al viernes. Todos los días trabajando en la oficina, sólo tuve para mí las noches del lunes al jueves.

Pero el jueves ya estaba The Rat (o sea, la versión yanqui de nuestra Rata) ahí, en un hotel a tres cuadras del mío, con lo cual no me animé a salir por un tema de seguridad y transporte. El jueves, entonces, cené en el restaurant del hotel, tranqui, y al sobre.

La noche del lunes fui a comer solo, pero de casualidad me encontré con Tiago tomando un café con una compañera de laburo. Charlamos un rato, y ahí si me fui a comer (Tiago esta semana salía todos los días a las 22hs). Comí en un patio de comidas, y ahí encontré la primer cosa inusual. El patio de comida es igual a los que tenemos acá, los locales ídem, pero es costumbre ofrecerte hasta tres acompañamientos.

Sí, en general, como pude comprobar luego, en San Pablo comen siempre con varios acompañamientos, un poquito de cada cosa. Esa noche comí milanesa con arroz, papas fritas y ensalada rusa. Un mediodía, pedí feijoada, y vino un plato con: un pedacito de banana frita, una costillita finita de cerdo, un poco de arroz, un poco de papas fritas, un poco de ensalada, un poco de un polvo de maiz que no me acuerdo como lo llaman, y encima después, vino la feijoada propiamente dicha: trajeron un tazón de algo que no tiene muy buena pinta, pero sí tiene un sabor espectacular (es una especie de puchero, pero sólo con carne, y sólo con porotos negros, muy rico).



Otro detalle que me llamó la atención fue cómo te cobran en los estacionamientos: una primer hora muy cara, y luego van bajando el precio. Como si acá te cobraran, en el centro (dónde la hora está 3,50 o 4 mangos), una primer hora de $10, la segunda hora $5, y luego todas las horas $2...

San Pablo es como un microcentro porteño donde viven 17 millones de personas. Piensen como que están en Corrientes y Florida, y hacen 10 kilómetros para cualquier punta, y siguen estando rodeados de edificios de 20 pisos, tanto de oficina como de vivienda. Eso sí, agarrás una autopista y en una hora estás en la playa, :) (cosa que no pude comprobar, lamentablemente).

Una ciudad más, que fue lindo conocer.

San Pablo

Viajes — Martes 06 de Marzo de 2007, 03:42

O, cómo lo escribirían aquí, São Paulo.

Estoy en Brasil esta semana, sí. Por trabajo. Salí de casa el lunes a la mañana, el viernes a la noche estoy en casa nuevamente.

El viaje estuvo complicado. Teóricamente salía a las 8hs, pero el avión que iba a Ezeiza, que tenía que llegar como a las 7 de la mañana, fue desviado a Córdoba porque no podía bajar en Ezeiza por la niebla. Resulta que ese avión después no pudo salir de Córdoba, porque el aeropuerto estaba cerrado allá también por condiciones climáticas. La cuestión: se terminó reprogramando para las 13:50. Sí, casi seis horas después.

¿Qué hice esas seis horas? Un poco de todo. Desayuné, que no había comido nada antes de salir. Leí bastante, siempre llevo encima suficiente material de lectura.

Y usé la laptop. Contesté todos los mails que tenía pendiente, leí todas las listas de correo que tenía pendiente, y programé algo de Python, tanto para Python mismo (estoy empezando a modificar algunas cosas en un módulo), como para XPN, el cliente de noticias que uso.

El Aeropuerto de Ezeiza está complicado en algo básico: enchufes. Un aeropuerto moderno tiene que tener enchufes, porque una parte importante de la gente que viaja, lo hace con portátiles. Y ni bien te hicieron esperar más de media hora, usás la portátil. Y ni bien te hicieron esperar más de dos horas, no te alcanza la batería. Entonces, la gente necesita enchufes.

Yo encontré dos que funcionaban y uno que no, y pude hacer durar la batería, alternando con otra gente que también los estaba usando. Pero toooooodo un aeropuerto, con dos enchufes accesibles en las zonas de espera, está mal.

El otro punto en contra es que no tenía WiFi accesible. Sí tenía WiFi, pero el sentido de mafia está más inculcado en algunas empresas que el sentido de servicio. Explico: Telecom tiene la infraestructura de WiFi funcionando, a la cual uno accedería comprando unas tarjetitas en el puesto de Arnet que está en el aeropuerto (luego uno se conecta al WiFi, entra a internet y le aparece una pantalla de login donde tiene que poner usuario y clave, sacados de la tarjetita, y tiene internet durante determinado tiempo).

Resulta que Telecom hizo un acuerdo con uno (o más) de los bares que están ahí, entonces ellos mismos no podían vender las tarjetas, y el bar te daba una si consumías en el bar. ¿Pero saben qué? El bar se había quedado sin tarjetas. Ergo, no había WiFi.

Este... no había WiFi con tarjetita. Si van al aeropuerto, conéctense a Arnet, ingresen a la pantallita de login, y pongan admin/admin. Así, tan tontos que no sacaron el acceso por default, tuve red un rato (cuando me di cuenta de eso), hasta que salió el avión.

Después anduvo todo bien, llegué al hotel demasiado tarde como para ir a la oficina, pero me acomodé, salí a comer (me encontré de casualidad con Tiago, conocido de LogicaCMG, aunque ya habíamos hablado y lo tenía que llamar), me bañé y me fui a dormir.

Un detalle, para que tengan en cuenta: no confíen en los taxistas, ni siquiera en los que son confiables, :p. Ya me pasó en Holanda, que el taxista nos dejó en el hotel equivocado. Ayer casi me pasa lo mismo. Presten atención a la dirección. Fíjense si van por la calle correcta, miren bien el número de edificio.

Nota: el hotel tampoco tiene WiFi. En el quinto piso se agarran algunas redes, pero todas bloqueadas (tengo que trabajar un poquito con eso). Y en el lobby, así como en el shopping cercano al que fui a comer, lo único que hay es WiFi de una compañia... que tenés que comprar una tarjetita y poner usuario y clave, :s.

Vuelta a Concordia

Viajes — Miércoles 13 de Diciembre de 2006, 14:57

Este fin de semana largo no pasó desaprovechado bajo ningún concepto: con Moni tomamos la ruta (nunca encontré una expresión tan buena como "hit the road"), y partimos para Concordia.

Ultimo viaje posible antes de las fiestas. Fin de semana largo, pero sólo tres días. Igual decidimos tomárnoslo con calma.

El jueves a la noche fue movido socialmente. Moni tuvo la fiesta de egresado de Manuel Halm (egresó de la primaria, Moni había sido su maestra de sala de 3, :), y luego junto partimos para Flores donde nos encontramos con gente del Centro de Supervisión de Movistar, Diego (a.k.a. El Gato), Roxi, Ariel Martinez, y dos vagos más de los que no me acuerdo el nombre. La cuestión es que nos acostamos como a las dos de la mañana con bastante cerveza encima.

No es un buen prospecto como para levantarnos seis y media de la mañana y salir a manejar, ¿no? No.

Primero, nos levantamos a las nueve. Tranqui. Y preparamos todo. Y desayunamos. Y etcétera. Terminamos saliendo a las once y pico. Al sol no le temíamos (¡aguante el aire acondicionado!), la idea era pegarle derecho. Pero no pudimos cargar nafta al salir, así que tuvimos que parar faltando unos 200km para echarle nafta al tanque.

Y eran como las dos de la tarde: aparte de nafta al tanque teníamos ganas de echarle algún sólido al estómago. Vimos una parrillita en la estación de servicio, pero por recomendación del playero fuimos a otra que estaba unos kilómetros más adelante. La verdad, muy buena comida. Parrilla libre (aunque por la hora sólo quedaba asado, chorizos y morcillas), ensalada, tortilla, y la panza llena para seguir el viaje.

Terminamos llegando a Concordia como a las cinco de la tarde. Un desastre. Nosotros chochos. Pasamos por la radio de César para buscar las llaves de la nueva casa que habían alquilado él y Sandra, así bajábamos las cosas del auto, y terminábamos de llegar.

La casa, una hermosura. Aunque los chicos dicen que tiene detalles de construcción, la realidad es que está muy linda. Y ellos tienen lindos muebles, así que estaba todo muy bien.

La casa de los chicos

Quiero destacar, antes de seguir escribiendo y quizás olvidarme, de la *maravillosa* hospitalidad que nos brindaron los chicos. Mil gracias.

Sigo, entonces. Bajamos todo del auto y partimos a lo de la tía de Moni. Nos quedamos un ratitito nomás porque ella ya estaba saliendo para misa (parece que era un día medio religioso, el viernes, o algo). Entonces volvimos a la casa, nos acostamos un rato, nos pegamos un baño, y estábamos listos para todo.

El "todo" era pasarla bien, así que basicamente esperamos a los chicos, charlamos a morir, nos comimos una pizza que estaba muy rica, y ¡a dormir! (tanto César como Sandra trabajaron ese viernes y trabajaban el sábado).

Los cuatro en el patio

Al otro día nos levantamos bien temprano, como siempre, aunque quizás un poco demasiado considerando que estábamos de vacaciones: a las ocho y cuarto estaba haciéndome un mate. Moni se levantó un toque después, desayunamos, jugamos a las cartas, y luego de boludear un rato partimos para Salto Grande, Uruguay.

La vez pasada no me habían dejado pasar, porque saltó que me buscaba la DEA por una causa de contrabando en Bolivia (mentira, tenía la cédula vencida y no había llevado DNI). Esta vez no tuvimos mayor problema, y llegamos al centro de Salto a eso de las 12:45 de Uruguay, que están una hora adelantados con respecto a nosotros.

Camino y cielo

Todo muerto, no había nada. Muy pocos negocios abiertos, incluso había muchos cerrados aunque por el horario deberían haber estado abiertos. Suponemos con Moni que es porque era puente en el feriado, no sé. La cuestión que estuvo feote el paseo (hasta que fuimos a almorzar, jejeje).

Pegamos entonces el retorno, pero no volvimos al centro de Concordia, sino que nos quedamos en el lago. Lectura a morir, siesta, musica suave, tranquilidad.

En el camino de vuelta pasamos por el supermercado y por un bazaar, porque queríamos regalarle algo a los chicos para la nueva casa, y decidimos comprar un pollo y hacerlo a la parrilla. Sandra tenía la fiesta de fin de año de su trabajo (Megatone), así que no cenó en casa, pero estuvo charlando con nosotros hasta que se fue, mientras César hacía el fuego, y eso.

Descansando en el lago

Con Moni teníamos ganas de salir un rato, pero se terminó haciendo la una de la mañana, estábamos molidos, y nos fuimos a dormir. Al otro día nos levantamos más tarde, y los chicos no tenían que trabajar. César salió un rato con la hija, y nos quedamos desayunando con Sandra, planeando lo que íbamos a hacer luego. Decidimos ir todos a comer a lo de la Tía Rosa, y partimos a comprar ravioles. El almuerzo estuvo muy rico, pero nosotros no nos podíamos quedar toda la tarde, porque teníamos que tomar el camino de regreso.

¿Les dije que fue un finde tranquilo? Bueno, al punto que después nos echamos otra siestita, preparamos todo, nos tomamos unos últimos mates con Sandra y César, y salimos a la ruta como a las cinco y media de la tarde, luego de cargar nafta. Volvimos sin problemas ni demoras, y a las diez y media de la noche ya estábamos acá para irnos a dormir temprano, ;)

Mini vacaciones

Viajes — Lunes 07 de Agosto de 2006, 07:19

Aprovechando que a Moni le daban un par de días en estas vacaciones de invierno, me pedí dos días yo y nos tomamos unas mini vacaciones. Al principio la idea era aprovechar unos pasajes gratis que me había dado LAN el año pasado, pero estas fechas son complicadas, vuelos hay pocos si no se piden con anticipación, y en los destinos los paquetes normalmente incluyen transporte (y no me voy a ir a Misiones, por ejemplo, jugándome a encontrar un hotel en el medio de las vacaciones de invierno...).

Al final decidimos partir en auto. El destino salió solito: Concordia. La familia paterna de Mónica viene de dicha ciudad, con lo que allí tiene familiares. Asi que jueves a la mañana preparamos todo, desayunamos, y partimos.



El viaje, sin novedad. Paramos a cargar nafta, a comprar unas galletitas y un mapa en el ACA, y después le pegamos derecho derecho hasta Concordia. Por suerte no había problemas en la zona de Gualeguaychú, ya que nos dijeron que a veces cortan la ruta por las protestas contra las papeleras. Pero no. En cinco horas, a eso de las cuatro y media de la tarde, ya habíamos llegado.

La Tía Rosa nos esperaba con las milanesas a punto de hacerse, así que descargamos todo y comimos, cual reyes. Después de comer, y siguiendo con la charla que te charla, nos jugamos un chinchón y unas generalas. Demostré que tengo más suerte en las cartas que en los dados, :p.



Después de un rato partimos para el centro. Dejamos el auto y fuimos primero a ver a Sandra, la prima de Moni, y después a César, novio de la primera, a sus respectivos trabajos. Aprovechamos el paseo para comprar un juego de cartas francesas, que nos las habíamos olvidado el fin de semana en casa de Lá.

Ya eran las ocho, así que decidimos tomar algo. Nos metimos en un bar que parecía medio caro pero estaba lindo (resultó ser sorprendentemente barato), y arrancamos con cerveza y un tostado, mientras no dejábamos de pedirle pochoclos salados a la moza. Nos pusimos a jugar al burako, y pasó otra cerveza como si nada. Al rato vino Sandra, cortamos el juego, y pedimos una pizza, para "picar algo".



Terminamos comiendo, :p. La idea de salir a hacer algo era tentadora, pero yo estaba remuerto por el viaje, así que volvimos a lo de la Tia Rosa, jugamos un rato a las cartas, preparamos todo y nos fuimos a dormir.

Al otro día, viernes, nos despertamos tranqui, y después de desayunar partimos hacia Federación, donde hay un complejo termal casi tan grande como la ciudad, :p. Más allá de la exageración, es notable apreciar la cantidad de hoteles construidos y construyéndose alrededor de las termas, todo muy orientado al turista, realmente es el eje de la ciudad.



Paseamos un poco por la ciudad y el complejo, y enfilamos a comer en una parrillita que estaba linda. Después hicimos sobremesa en la costanera, al sol, jugando al boggle. Para cuando nos agarró la modorra, ya habíamos decidido ir a las termas. Así que arrancamos para allá.

Entramos, recorrimos las instalaciones, y decidimos ir a una pileta en la que el agua estaba a 41 grados centígrados. Nos quedamos alrededor de una horita, pero Moni ya se sentía medio medio por la temperatura y decidimos salir. Mientras ella se bañaba yo me cambié y preparé unos mates, y me puse a leer un rato.



Cuando ella salió, estuvimos un ratito disfrutando del sol, y previa compra de unas facturas, fuimos a terminar el mate en la costanera, disfrutando del atardecer, mate con facturas, el boggle, y obviamente, de nosotros mismos.

Ya de noche arrancamos de vuelta a Concordia. Ibamos quizás a salir con Sandra y César, pero Moni estaba cansada, yo no estaba para mucha joda luego del día de manejo, y ellos no habían confirmado nada, así que nos comimos un espectacular dorado a la pizza que hizo la Tía Rosa, y luego de un café y algo de naipes nos fuimos a dormir.

Al otro día, salimos a media mañana a recorrer Concordia. Fuimos por la costanera, que está bastante abandonada pero con algo de esfuerzo estaría muy muy linda. Pasamos por la playa Nebel, que como el río estaba bajo se veían bien las piedras. Y después de pasear un rato enfilamos para el Parque Rivadavia, donde están las Ruinas San Carlos.



Las mismas son las ruinas de un palacete construido en 1888 por un Conde francés que vino a instalarse acá. Las ruinas son muy lindas, y alrededor de las mismas, especialmente condimentadas porque luego de no se cuanto tiempo los tipos se fueron de un día para el otro, se cuentan historias de todo tipo. Desde las fantásticas, indicando que hay fantasmas que lo recorren de noche, hasta verídicas, que cuentan que Antoine de Saint Exupery bajó con su avión por un desperfecto en esos parques, y que bastante de El Principito está basado en ese lugar y sus habitantes (incluso hay un monumento a tal personaje).



Luego de subir y bajar por las ruinas arrancamos para el lado de Salto. Pero hicimos un cambio inesperado de planes y pasamos a buscar a Sandra y César y arrancamos con ellos para ese lado. Llegamos a la frontera, pero de ahí no pudimos pasar: yo tengo la cédula vencida, :(. No importa, ya iremos otra vez...

Frustrada la visita a Uruguay, nos quedamos paseando por el parque que está armado alrededor del lago artificial formado por la represa Salto Grande. Muy muy lindo, así que estuvimos recorriéndolo largo rato.



Volvimos luego a Concordia, dejamos a los chicos, y luego de pasar un rato por la casa de los tios de Moni, arrancamos para el centro. Comimos en un carrito famoso por sus hamburguesas, y luego fuimos a tomar algo a un barcito muy lindo que encontramos absolutamente de casualidad luego de pegar varias vueltas buscando algo, el Yokojohn bar. La verdad que estaba espectacular, música tranquila estilo beatles y similar, ambiente piola, tragos baratos, ¡hasta nos hicieron uno que no tenían en la carta y pedimos especialmente! La verdad es que fue una noche muy linda. Volvimos directamente a dormir, por supuesto, luego del alcohol ingerido, :p.

Al otro día ya nos levantamos con la idea de irnos. Queríamos salir temprano, porque si salíamos al mediodía, nos agarraban todos los camiones que venían a Buenos Aires, y si salíamos a la tarde, nos encontrábamos con todos los que pegan la vuelta el domingo a la tarde. Así que luego de comprar unos salamines de chajarí, y pasar a saludar a otro pariente de Moni, arrancamos para casa.

Igualmente, nuestro espíritu gordístico nos obligó a parar en la ruta a comprar, primero cítricos (mandarinas y naranjas), y luego material de picada: salamines, quesitos, etc... :D

De vuelta al ruedo

Viajes — Martes 14 de Febrero de 2006, 16:11

I'm back. Volví. Sono ritornato.

La semana pasada me fui de vacaciones, comprenderán que no haya actualizado el blog.

Arranqué el lunes tempranito, fuimos con mi vieja y Oscar a pescar a Gorchs, un pueblo cerca de ruta 3, como a 150km de Capital. Bah, yo no pesqué, sino que descansé. Ellos si, varios bagrecitos y una carpa grandota.



El lunes la pasé con ellos hasta que comenzó a caer la tarde, que emprendimos el regreso. Viajamos juntos hasta San Miguel del Monte, y menos mal que lo hicimos, ya que saliendo de Gorchs al auto de mi vieja se le perforó una mangera y comenzó a perder agua. La emparché con cinta aisladora, cargamos agua y seguimos. Pero un rato despues volvieron a parar: era otra manguera. Por suerte estábamos cerca de un negocio que vende ese tipo de repuestos, así que cambiamos las dos mangueras y listo.

En San Miguel del Monte nos separamos, ellos siguieron para Capital, yo agarré la 41 hasta Castelli, y luego el camino normal: la 2 hasta Dolores, la 63 hasta la esquina de Croto, y desde ahí la 11 hasta Santa Teresita (costa atlántica, ciudad turística, mar). La verdad es que, aunque dormí siesta, estaba cansado (principalmente por no haber dormido la noche anterior), así que tuve que parar tres veces al costado de la ruta para dormitar un rato. La verdad es que viajar sólo tampoco ayuda en esto...

Estuve del lunes a la noche hasta el viernes a la mañana en la costa. Descansé muuuucho, e hice lo que quise todo el tiempo, lo cual ayuda a distenderse. Me levantaba tempranito, desayunaba en el hotel, e iba a la playa. Luego comía o tomaba unos mates mientras echaba código (*) en SiGeFi a la sombra de algún arbolito.

A la tardecita me iba para Mar del Tuyú, donde estaban mis tíos, primos, y amigos: Enrique, Teresa, Leito, Pablo, Mara, el Pollo, la Pipi. Nos íbamos a la playa, y entre mar y mate, nos jugamos unos tejos bárbaros. Cuando el frío arreciaba nos íbamos para las casas, y jugábamos un chinchón, o hacíamos crucigramas.



Normalmente a la noche yo me volvía para el hotel, muy cansado. El miércoles a la noche salí a comer, previa charla en la playa con mi amigo mar. Y el jueves, que era mi última noche allá, salimos de parranda.

Fuimos a comer con Pablo, Mara, la Pipi y el Pollo. Y luego ya con mis tíos, arrancamos para los fichines (Time Crisis II, Daytona, y tejo), y luego para el bowling (con bolas chicas y las de verdad).




El viernes temprano, luego de desayunar y comprar unos alfajores de regalo, arranqué para casa. Hice el viaje de un tirón y llegué a eso de las 15hs. Mandé a lavar el auto, almorcé, lavé ropa, y al anochecer arrancó mi fin de semana (que fue especial y muy muy lindo, pero no va a haber nada eso acá).

(*): No leyeron mal. Sí, me llevé la laptop de vacaciones, y descansé programando. Sé que les parecerá raro, pero es así. Si les hubiese dicho que pinté un cuadro a la sombra del árbol, no lo tomarían tan raro. Bueno, programar es una forma de arte. Y relaja. Y me encanta. Sépanlo, :)

Dos días de trabajo

Viajes — Viernes 19 de Agosto de 2005, 12:51

Los dos días en Chile fueron basicamente de mucho trabajo. El primero terminó bastante tarde, ya era muy de noche, con lo que no salí a pasear, me fui al hotel (en metro (subte) así lo conocía), y luego salí a comer.

El segundo día, jueves, terminamos temprano así que tuve luz como para salir a filmar un poquitito al centro. Igual, como al otro día me tenía que levantar a las cinco de la mañana para irme al aeropuerto, no pude disfrutar la noche.

Como siempre que no tengo nada estructurado que contar, vamos con un poutpurrí de conceptos (en otras palabras, gotas de ideas de una mente desvariada).

La gastronomía chilena merece un apartado. Creo que en ningún otro país (fuera de Argentina) comí tan rico como aquí. Le entré mucho a los pescados (congrio, salmón, corvina), pero incluso cuando pedí carne roja no me arrepentí. Camarones, frutos de mar en general (espectaculares las almejas al queso gratinado). ¡Hasta avestruz comí!. Jejejej, ma' que turismo gastronómico, somos gordos, somos.

Sigo rompiendo el mito de que entre los chilenos y argentinos hay pica. En ningún momento me trataron mal, y aunque no puedo negar que algunos sienten algún tipo de enemistad con nuestros hermanos transandinos, personalmente debo destacar que jamás tuve problema con ninguno.

Ambos días fui caminando hasta la oficina (un paseo de 20-25 minutos), y volví en metro. Comparación de precios: en horario pico el viaje sale 430 pesos chilenos, lo que correspondería a $3.60 nuestros. Fuera del horario pico, el precio cae al equivalente de 2 pesos argentinos. Como ven, Chile es más caro. Y si consideran que normalmente el interior de Argentina es más barato que Buenos Aires, comprenderán por qué hay tanto turismo chileno en Mendoza...

Al final no pude ver a Dani (compañera de grupo en el curso de Jóvenes Profesionales que hice en Junio). El primer día se me complicó a mi para llamarla, y el segundo ella tenía tanto el mediodía como la noche ocupadas. Así que será en otra oportunidad.

Y el viernes volví. Con tan buena suerte que cancelaron mi vuelo y me pasaron a otro una hora y media después...


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