Videos de la Luna de Miel

Viajes — Jueves 22 de Diciembre de 2011, 18:06


Y el día finalmente llegó: tengo todos los videos editados y publicados, todos los que alguna vez filmé, pueden verlos acá, el enlace está siempre en la barrita vertical de la derecha.

Montaje

Lo último que agregué fueron los videos que hicimos con Moni en la Luna de Miel, cinco videos, uno por ciudad.

Son notablemente cortos y dejan afuera casi todo lo que paseamos... sí, no filmamos mucho, pero si les interesa complementar, este es el post de la Luna de Miel, y acá tienen todas las fotos que sacamos.


Más videos

Viajes — Miércoles 09 de Noviembre de 2011, 19:54


Agregué en la página de mis videos los correspondientes a California, México y Suecia (todos de Mayo/Junio del 2005).

Ya casi no me quedan videos que editar, y estoy terminando con esta tarea que es un poco agotadora (en promedio, para editar un video, lo termino viendo unas 5 veces, lo cual aburre muchísimo!).

Pero bueno, era algo que quería hacer, y ya casi está listo.


Laburando en UK

Viajes — Miércoles 15 de Junio de 2011, 17:19


La semana pasada la pasé en Londres, en un sprint de todo Online Services. Estuvo muy bueno, porque es en estos eventos donde vemos a nivel de estrategia en dónde estamos, qué vamos a hacer los próximos meses, prioridades, etc.

También está copado poder ver cara a cara e interactuar (trabajando o tomando una cerveza) con los compañeros de trabajo, que normalmente están del otro lado del chat.

Obviamente, la mayor parte de lo que vimos y escuchamos ahí es confidencial, pero les aseguro que Ubuntu One va a rocanrolear de formas muy interesantes en los próximos meses...

Otra actividad que se hace en este tipo de reunión general es algo para "integrar el grupo"... el año pasado resolvimos unos acertijos que implicaban pasear por Londres, pero este año fue distinto: fuimos a una Escuela de Cocina donde guiados por los chefs/profesores hicimos pizzas entre todos (pizzas que luego, por supuesto, nos comimos nosotros mismos).

Ingredientes

La verdad es que estuvo muy muy bueno el evento... no sólo porque las pizzas estaban ricas, sino porque la onda del lugar y de la gente era genial. Encima, a mí me tocó como chef a Anna Venturi, dueña del lugar y autora de un texto que estaba tipo cuadrito en una de las paredes del lugar:

Venturi's table - la filosofía atrás del negocio

Si alguna vez me ponía de mal humor - lo cual era frecuente en mi adolescencia - mi abuela hacía que la ayude a preparar la cena. Para cuando las albóndigas estaban hechas mi humor se había levantado y estábamos riendo juntas.

La cocina es un lugar donde se comparten secretos - tanto de la vida como del arte de cocinar. Las familias se juntan en las cocinas porque en ningún otro lado de la casa la gente se comunica tan abiertamente. Los problemas son cortados y diseccionados, las discusiones hierven y se evaporan, y las preocupaciones desaparecen. Desde muy joven aprendí que cocinar juntos es una gran manera de hablarse los unos a los otros. Podés intentar ponerte complicado en la cocina pero no lo lograrás.

Cocinar juntos es siempre una experiencia positiva. Crea una intimidad entre la gente que es muy difícil lograr en el día a día. Mi abuela me enseñó que cocinar no tiene que ser complicado. La clave son ingredientes de buena calidad y sabores simples. El cocinar es un acto creativo, casi infantil por momentos donde olvidamos nuestras preocupaciones y no tememos ensuciarnos las manos y experimentar. Mirar como la gente se transforma al preparar comida es lo que más disfruto. Es un proceso que nos lleva a una época en la que no nos importaba tener harina en el pelo o comer mezcla de torta directamente del bol.

Finalmente, el acto de preparar una comida juntos es una manera de dar algo a nuestra familia y amigos. Es un placer simple que es frecuentemente olvidado en nuestras ocupadas vidas. Comer juntos alrededor de una mesa me recuerda nuestra pequeña cocina en Vía Cappuccini o los veranos que pasé con mi familia en Riccione. La clave es compartir buena comida y crecer juntos como personas.

Anna Venturi



A nivel de viaje... no mucho, la verdad... los días de trabajo fueron intensos, y más allá del domingo y el sábado que paseamos un poco, el resto de las noches sólo fuimos a comer o a comprar algo para comer y cenábamos en la habitación. Salimos a comer tres veces en total... a un restaurant indio, a uno vietnamita y a un pub "muy local" para probar lo que allá llaman "fish and chips" (por lejos, la comida más floja de estas tres que dije):

Fish and chips

El clima estuvo mucho más feo que el año pasado (esta vez sí nos tocó el típico clima de Londres), tuvimos algunas lloviznas mientras paseábamos, y el domingo volvimos empapados al hotel. Pero si de clima se trata, lo complicado fue volver a Argentina, por las cenizas del volcán Puyehue. Por suerte, justo se corrieron para que podamos volver la mayoría... los vuelos anteriores fueron cancelados, y los posteriores también (tengo compañeros de trabajo que recién pudieron volver hoy...).

Las fotos de todo, acá.


Videos

Viajes — Jueves 19 de Mayo de 2011, 21:59


Unos de los proyectos más a largo plazo que tengo, no porque piense demasiado en el futuro, sino porque lo vengo arrastrando desde un lejano pasado, es el de editar y publicar mis videos.

Cuando hice el Master en Italia decidí comprarme una cámara de video (la otra opción era una cámara de fotos), cosa que hice en un supermercado de la zona a un muy buen precio. Hoy por hoy a la cámara se le nota la antigüedad, pero la verdad es que la amorticé, y debo decir que a nivel de calidad de la cámara, hice una buena compra.

Por otro lado, a nivel de usabilidad... no es lo más piola los videos... y el motivo principal de esta desventaja es que es imposible filmar de manera de que el video quede interesante (o al menos no aburrido) de ver directamente. En otras palabras, hay que editarlo.

Y editarlo lleva tiempo! Y miren que llevará tiempo, que editar mis videos es uno de los proyectos a más largo plazo que tengo, ;)

En fin. Se fueron pasando los años, y en algún punto me lo tomé como una actividad monótona creciente: aunque hiciera muy poquito cada tanto, ese poquito sumaba; y me puse como meta que ese "cada tanto" no fuera demasiado... y los fui editando. No sólo eso, sino que también los fui terminando de editar, y aquí largo la primera tanda.

Para presentárselos, armé una página en este mismo blog: la Página de los Videos. Como pueden ver ahí, ya tengo todos los del Master en Italia, en 2002, más los de un curso en Toledo, en 2005. Actualmente estoy trabajando en los de un curso en Holanda, también en 2005.

Para verlos, hagan click en la imagen. Están codificados en Theora, así que Firefox debería mostrarselos bien, con los controles para play, pausa, etc.  Pueden descargarlos y verlos offline, también, si prefieren. Y pueden compartirlos, pero no modificarlos ni usarlos para un propósito comercial.


Fin de semana en Tapalqué

Viajes — Miércoles 27 de Abril de 2011, 08:00


Viajamos el jueves... queríamos salir más temprano, pero terminamos armando casi todo el mismo jueves, así que  no salimos antes de las once y cuarto.

El viaje se hizo corto, en parte porque son solo 280 km hasta allá, y en parte porque con Moni manejamos la mitad cada uno.  Por otro lado, la ruta estaba bastante cargada, y algunos tramos se hacían lentos.

Llegamos a eso de las cuatro y media de la tarde.  Diana y Gus estaban de antes, ya habían hecho la carpa y estaban almorzando. Nosotros veníamos comidos del viaje, así que nos pusimos a hacer la carpa, descargar el auto, inflar el colchón... armar todo, bah.

Antes de que anocheciera fuimos a pegar una vuelta, y de paso a buscar algo de leña que había sido amontonada vaya uno a saber por quien, pero que el guarda del camping nos dijo que podíamos usar. No la íbamos a usar esa noche, pero la queríamos poner a resguardo, porque quizás llovía y no queríamos que se mojara (igual estaba un poco húmeda...).

Ese día para cenar hicimos un arroz con verduras y caballa, que no nos llegó a sacarnos el frío, y nos fuimos a dormir. Es que hacía mucho frío. Igual, cuando ya habías entrado en calor podías dormir, pero nos pasó que Felu se despertó un par de veces y Moni se recontracongeló hasta que pudo hacerlo volver a dormir, :(

Al otro día, luego de desayunar salimos a pegar una vuelta por la ciudad. Por suerte, a pesar de ser viernes santo, encontramos un supermercado abierto y pudimos comprar carne, carbón, verduras, etc.

Familia en la plaza

El centro está lindo, una plaza muy cuidada (aunque con la fuente apagada), las calles pintorescas, una plaza seca de juegos para chicos, bien.  Lo que no nos gustó fue un monumento que había en la plaza, que resalta con orgullo que la ciudad fue una avanzada en la matanza de los indígenas que se realizó bajo el gobierno de Rosas.

Volvimos al camping, Gustavo hizo un rico asado, y a la tarde, luego de un poco de fiaca, y aprovechando que el frío había aflojado un poco, nos fuimos yendo todos a bañar.

Luego jugamos un Tute Cabrero mientras anochecía, y acto seguido fuimos a cenar al pueblo... la verdad es que muchas opciones no había... sólo dos lugares para comer. Fuimos al que más hogareño nos parecía, y resultó ser sólo pizzería: pero las pizzas estaban muy ricas, y estaba calentito. Así que volvimos con la panza llena y a dormir.

De nuevo estuvo complicado descansar, por el frío, así que con Moni terminamos de tomar la decisión de volvernos el sábado a la noche, para no tener que volver a dormir con ese fresco. Sí, nos perdimos el domingo, pero la verdad es que tampoco podríamos haberlo aprovechado demasiado, ya que debíamos salir medianamente temprano para volver tranquilos con la millonada de gente que vuelve también a sus casas luego del fin de semana largo.

El sábado hizo mucho sol, pero no llegaba a calentar demasiado en el camping abajo de los árboles. Por eso es que nos fuimos de picnic a unos cien metros de la carpa donde el sol pegaba lindo, y así pasamos la mañana calentitos.

Felipe jugando con las hojas

La tarde se fue pasando entre comida, charlas, un paseo que hicimos caminando por los alrededores del camping, y el desarmado de la carpa y armado de todo adentro del auto, y a la tardecita emprendimos el regreso. Nuevamente manejó la mitad Moni, y llegamos bien entrada la noche, pero no tan tarde, con tiempo para incluso acomodar muchas de las cosas antes de irnos a dormir.

La pasamos bien (todas las fotos acá), pero un bajón el frío... para el año que viene, veremos si podemos hacer que semana santa caiga en Febrero, :p


Viajando distinto

Viajes — Jueves 10 de Marzo de 2011, 23:24

Una de las decisiones que tomé en el 2010 con respecto al 2011 fue la de ir sí o sí a PyCon USA este año. Luego me dieron el Python Community Award y la decisión fué más firme aún, ya que el premio incluye la entrada a la conferencia y 500 dólares que aunque no cubren todo el hotel, es una buena parte.

Cuando empecé a buscar vuelos, hace tres o cuatro meses, encontré que tenía puntos en American Airlines, de otros vuelos que había hecho. Tenía como sesenta mil... lo cual no me decía nada, vieron como son los programas de puntos: "Tenés un millón setecientos treinta y dos mil cuatrocientos doce puntos, que apenas te alcanza para un tubo de pelotitas de tenis".

Sorpresa mía, cuando ví que con ese puntaje me alcanzaba para ¡el viaje de ida y vuelta! Ahí fue donde empecé a revisar las condiciones para cambiar los puntos, a qué vuelos se los pueden aplicar, etc. Son bastantes restrictivas. Y yo quería apuntarle muy bien a los días que iba a estar en Atlanta, porque el hotel es caro y no quería quedarme allá más de lo necesario.

Y encontré una combinación que me servía... pero para la ida no tenía vuelos comunes, sino de alto puntaje. Y ahí no me alcanzaban los puntos, pero me quedaba corto por muy poquito. Lo bueno es que podés comprar puntos, y lo que yo necesitaba salía unos veinticinco dólares (peso más, peso menos).

Y los compré, ya que estaba resolviendo el tema del avión por muy poca guita. Lo destacable es que esos vuelos de alto puntaje eran Business en el tramo largo (Buenos Aires - Dallas) y Primera en el tramo corto (Dallas - Atlanta).

Business y Primera

Nunca había viajado en business o primera... y la verdad es que hay mucha, mucha diferencia de confort. Sigo pensando que si lo tengo que pagar yo, no lo pago (hay mucha, mucha diferencia de guita contra el vuelo común), pero la verdad es que lo disfruté.

El vuelo largo, que es el más complicado por la cantidad de horas, se me pasó volando (cuac!). El asiento es súper cómodo, y le podés regular todo con unos botoncitos. Tiene mucho espacio alrededor, podés ir super estirado, e incluso se pone 100% plano para dormir.

La comida también es muy distinta: un champancito mientra esperás, una copita de vino y nueces calientes antes de la cena, elegir lo que querés de un menú con dos opciones de entrada, cuatro de plato principal y dos de postre, una copita de Baileys... muy distinto a lo otro, muy distinto.

Y la sorpresa final fue cuando repartieron los auriculares: unos Bose con cancelación activa de ruido que me permitieron ver una película sin subtítulos, ya que con los auriculares comunes y el ruido del avión es imposible. Obviamente no te los podés quedar, pero es un buen detalle para el vuelo.

El único punto en contra del servicio fue que los asientos tienen enchufe... pero de continua, un enchufe especial como el del encendedor del auto. Y las azafatas no tenían un adaptador/conversor para 220v o 110v, y tampoco vendían uno, así que no lo pude usar.

Por otro lado, entre que hice un sudoku en una revista, la película (con la cena durante la misma), y que dormí bastante cómodo, prendí la laptop tres horas antes de llegar, y la batería casi me alcanzó para todo lo que quería hacer.

Vacaciones en el sur

Viajes — Lunes 07 de Febrero de 2011, 16:23

Las últimas dos semanas de Enero nos fuimos al sur de vacaciones y a ayudar a mi hermana en la construcción de su casa, en Piedra del Aguila

Salimos el lunes, porque el sábado teníamos un cumpleaños y el domingo terminamos de preparar todo; no partimos demasiado de madrugada, pero llegamos a General Acha al atardecer, para disfrutar la última hora de sol.

Paramos en un hotel a unos diez kilómetros del centro de la ciudad que estaba muy lindo. No era particularmente barato, pero la habitación tenía más camas de las que necesitábamos (para una familia más grande o un grupo de cinco o seis personas hubiera estado bien).

A puro campo

Al otro día desayunamos y recorrimos la segunda mitad del camino. Llegamos a Piedra del Aguila con un viento increíble, que hizo que armar la carpa no fuera para nada sencillo. En un determinado momento habíamos armado la estructura base y entre cinco personas la sosteníamos para que no se vuele.  La fuimos estacando al piso, y peleamos otro rato para ponerle el sobretecho, pero cuando estuvieron los vientos bien ajustados pudimos terminar de acomodarla mejor. Incluso la rodeamos de ladrillos en toda la base para que el viento no haga fuerza de abajo.

Lo bueno es que la carpa no se voló, pero realmente estuvo al límite: se rompió un agarre al piso, se desgarró en dos puntos más, y se hizo un siete bastante grande en el alero. Pero bueno, sobrevivió, ahora la tenemos que arreglar un poco (y reforzarla).

El día que llegamos no hicimos mucho más, pero al otro día ya arrancamos a trabajar temprano. La platea para las dos nuevas habitaciones ya estaba hecha, así como el caminito base para las hiladas de ladrillo (lo que incluía a los hierros que surgen de abajo para afirmar la estructura).

Apenas comenzada

Como verán en la foto, no usamos ladrillos comunes para construir, sino ladrillos de hormigón celular curado en autoclave. Más allá de las ventajas propias del material (aislación acústica y térmica, resistencia al fuego, etc.), tengo que destacar lo increíblemente sencillo que es de trabajar con estos ladrillos, y lo rápido que se va construyendo la pared.

Por otro lado, a Diana y Gustavo se les ocurrió una casa "no cuadrada" (vean el perímetro de la pared en la foto), con lo que había que hacer muchos ajustes en los ladrillos de terminación, lo que implicaba medir, marcar, y cortar con la amoladora y el serrucho.

Así y todo, con la ayuda de mi viejo, del hermano de Gus y mía, unos días después ya teníamos las primeras hiladas con los refuerzos para las ventanas y todo (la primer hilada lleva un doble refuerzo de hierro).

Lo más complicado para trabajar era el clima. El viento  estuvo complicado los primeros días, pero luego amainó. Pero el sol no dió tregua... nos levantábamos relativamente temprano (a las 9 seguro ya estábamos laburando), y teníamos que abandonar cerca del mediodía, para reanudar cuando el sol dejaba de partirte el marote. Lo mejor para el sol: tomar mucha agua, ponerse protector solar temprano y crema hidratante a la noche, y usar sombrero, que no solo te protege la cabeza sino también la cara y el cuello.

Al mediodía generalmente nos íbamos a comer al lago, aprovechando que el sol no empezaba a bajar hasta eso de las cuatro o cinco de la tarde. Entonces íbamos, nos tomábamos alguna cerveza, comíamos rico, dormíamos la siesta, y volvíamos al trabajo con las pilas renovadas.

Tardecita al lado del lago

En la segunda semana aprovechamos y salimos a pasear con Moni y Felu. Fuimos derechito a San Martín de Los Andes, donde conseguimos habitación de casualidad (estaba todo completo, pero recorrimos un par de lugares por indicación de la oficina de turismo y encontramos una habitación en un hotel).

Esa noche salimos a pasear un poco por la ciudad, visitamos un Museo sobre el Che Guevara, vimos un espectáculo musical en la plaza del pueblo, y comimos unas ricas pizzas.

Al otro día visitamos un par de miradores, y arrancamos a Bariloche, por el camino de los Siete Lagos: muy lindo, pero los últimos (muchos) kilómetros de ripio te ponen de la cabeza. Encima no podíamos bajar a Felipe del auto en todos los miradores, porque después no se quería volver a subir, así que algunos los vimos rapidito. Pero igual valió la pena, e incluso almorzamos en la playita del Lago Hermoso.

Almorzando en Lago Hermoso

Cenamos en Berlina, un lugar de esos "alemanoides que hacen cerveza artesanal". Muy, muy bueno. Cien por ciento recomendable. No vayan a Bariloche sin pasar a cenar por Berlina. Las cervezas estaban muy bien (probamos de dos tipos solamente), y la comida estaba bárbara (pedimos una Ensalada Patagonia, se destacaban el tomate seco y el ciervo ahumado, espectaculares, y unos Raviolones de Cordero que estaban increíbles: para darles un detalle, al cortar el raviolón se notaba la fibra del cordero adentro, no era una pasta sino cordero de verdad). La atención también fue muy buena, y el único detalle que no nos gustó fue que el aceite de oliva que servían... ¡no estaba a la venta! (era de producción propia, y estaba tan rico que nos queríamos llevar una botella).

Al otro día, arrancamos para el centro, pasamos por la oficina de turismo y vimos qué cosas se podían hacer; como teníamos un día, básicamente teníamos que elegir qué de todo eso queríamos hacer en ese momento, y decidimos disfrutar más que conocer frenéticamente. Bajamos a una playita ahí en el centro para estar un rato, y luego fuimos a Playa Serena a almorzar. Ya de ahí arrancamos para el recorrido llamado Circuito Chico, que hicimos tranquilos (incluyendo una siesta a mitad de camino), y luego de vuelta al hotel, bañarnos, salir a comer a una parrillita, y al sobre.

El jueves partimos temprano del hotel, pasamos por el centro a tomarnos un helado, comprar algo de chocolate y algunas artesanías, y emprendimos la vuelta a Piedra del Aguila.  Llegamos al atardecer y comenzamos a preparar un poco todo porque al otro día nos volvíamos a Buenos Aires. La idea era volver durante el sábado y domingo, pero nos dejamos estar con la reserva del hotel y unos días antes ya no encontramos nada para el sábado a la noche, así que viajamos viernes y sábado (el viernes paramos en un hotel de Santa Rosa).

Encontramos las habitaciones de la casa bastante más armadas, casi listas para ponerles las ventanas y puertas, y con los chicos ya pensando el detalle del techo.

Casa más avanzada

Al otro día nos levantamos tempranito, desarmamos y acomodamos todo, y arrancamos el viaje de regreso. La verdad que la vuelta se nos hizo mucho más corta que la ida, creemos que porque paramos bastante al medio día para comer, y eso nos cortó el día en dos. El viernes compramos pan y con cosas que ya teníamos en la heladera hicimos una picadita abajo de un árbol en las afueras de General Roca, y el sábado compramos empanadas y tortilla en una rotisería de Pehuajó y comimos en una plaza del pueblo. En ambos casos, yo manejaba toda la mañana, y un rato después de comer, ahí tomaba la posta Moni mientras yo dormía la siesta, y luego yo hacía un par de horas al final del día... creo que vamos a tratar de reproducir esta secuencia en los próximos viajes largos.

Más allá de los lugares lindos que conocimos estas vacaciones (todas las fotos, acá), este viaje se destaca por el hecho de haber ayudado a mi hermana a construir su casa. El hecho de estar levantando una casa con tus propias manos, en un lugar no demasiado amigable (mucho calor de día, frío de noche, por momentos vientos demasiado fuertes, mucho polvo) es una experiencia para nada despreciable, y que me alegro haber vivido.

Para mi hermana y mi cuñado debe ser más trascendente aún, porque estaban desde antes y se quedaban un par de semanas más, y están construyendo su propio hogar.

Unos días en la costa

Viajes — Lunes 03 de Enero de 2011, 23:54

Aprovechando que en Canonical no se trabaja entre Navidad y Año Nuevo, decidimos con la familia irnos unos días a la playa.

No fueron demasiados, ya que el 26 lo pasamos preparando cosas, y volvimos el 30 a la tarde, así Felu estaba descansado y en casa durante el 31, así podíamos todos disfrutar mejor la última noche del año. Pero entre viaje y todo fueron casi cuatro días, lo cual nos sirvió para explorar cómo se llevaba Felipe con los viajes más o menos largos, y con la carpa en particular, el camping en general, la arena y el mar, las olas y el viento, sucundún, sucundún.

En particular con Felipe, en el viaje no tuvimos problema. Nosotros somos de parar bastante, e hicimos que baje y camine un rato todas las veces, y más allá que se puso un poco fastidioso en algunos momentos, estuvo bien.

Pero lo que nos pasó en el viaje fue que se nos voló el colchón de Felu que llevábamos en el portaequipaje! Salimos de una estación de servicio, y al ratito nos hace seña un auto de algo raro, y caímos en que no teníamos más el colchón arriba del techo :(. Ahí nomás se bajó Moni y empezó a caminar de regreso, y yo hice una U y volví por la ruta hasta la estación de servicio y recorrí la ruta despacito a ver si lo encontrábamos... y sí, encontré al borde de la ruta la bolsa con unas mantitas, y al colchón agarrado contra la baranda que da al Río Samborombon... de casualidad no se nos fue al agua.

Más allá de eso llegamos perfecto, y tempranito. Buscamos un camping, elegimos un lugar, armamos la carpa, y antes de que anochezca teníamos todo armado, así que aprovechamos para ir a saludar al mar.

El primer encuentro de Felu con el mar no fue el más auspicioso: le hablaba pero estando arriba mío, no le gustaba mucho tocar el agua con los pies, y evitaba totalmente (haciendo unas contorsiones raras con el cuerpo) el tocar la arena: ¡no quería saber nada!



(click en la foto para ver un video)

Incluso las primeras horas en la carpa, que estaba sobre un terreno mezcla arena, tierra y pasto, no estaba muy convencido de salir de una mantita que le habíamos puesto.

Acá también se notó el peso del viaje en Felipe... no terminamos de salir de la playa que ya se había quedado dormido. Volvimos a la carpa, dejamos que Felu durmiera un rato, y luego nos fuimos a comer a una restorancito temprano. Al pequeño lo pusimos en su carrito, lo llevamos, lo trajimos, lo volvimos a poner en su colchón... él ni se enteró, siguió durmiendo tranquilito :|

Ya el segundo día ganó más confianza con el ambiente, y pisaba la arena estando calzado, e incluso caminaba de aquí para allá. En la carpa ya se desenvolvía mejor, y recorría las inmediaciones de la misma.

Se metió mejor en el mar, y en un punto hizo un click: encontró un palito y usando el mismo de bastón se largó definitivamente a caminar por la arena.

Incluso no le molestaba demasiado el caerse sentado, y se volvía a parar solo.



(click en la foto para ver un video)

El tercer día amaneció bastante fresco, así que fuimos a pasear por Mar de Las Pampas, a comprar algún que otro recuerdo, un llamador para la casa, Moni se compró algo de ropa, yo un libro ("Los juegos de Mastropiero", por Carlos Núñez Cortés), etc.

También compramos algunas vituallas, y entre una cosa y la otra, no arrancamos a la playa hasta la tardecita. Pero Felipe lo disfrutó a full, metiendo bien las patas en el mar, e incluso jugando como loco en la arena. Ya no le tenía asco a nada.



(click en la foto para ver un video)

En el camping ya estaba como chancho. Iba y venía de acá para allá, y hasta se cayó un par de veces con los vientos de la carpa (esa era fija que pasaba).

El último día nos levantamos tempranito... bah, Felipe nos levantó tempranito. Con esto de que era todo nuevo y excitante, se pasaba de rosca y no dormía siesta en ningún momento, hasta que caía desmayado a eso de las siete u ocho de la noche. Lo bueno es que después le pegaba once o doce horas de un tirón, pero claro, esto también significa que a eso de las siete u ocho de la mañana ya lo teníamos revoloteando por toda la carpa, :)

Bueno, decía, el último día nos levantamos tempranito, desayunamos, desarmamos y acomodamos todo, y a las once ya estábamos en la ruta, camino a Pinamar para pasar un rato ahí. Nos metimos en la playa para despedir al mar, y Felipe lo disfrutó a full, ya no ponía ningún pero.



Comimos, y emprendimos el regreso. Llegamos a casa a tiempo para desensillar, picar algo, e irnos a dormir.

Sprint en Londres, segunda parte

Viajes — Miércoles 07 de Julio de 2010, 18:35

El jueves fue un día distinto, porque en lugar de ir a la sala de conferencia del hotel como hasta ahora, pasamos el día trabajando en las oficinas de Canonical de Londres.

Canonical tiene todo el piso 27 en la torre Millbank, lo que hace que la vista sea interesante....

Vista desde la oficina

Durante el día nos dividimos en tres grupos, y la actividad fue más de aprovechar la oportunidad de que estábamos todos cara a cara para atacar algunas situaciones y decidir qué íbamos a hacer con determinados temas. Laburar distribuidos está bueno, pero estar en la misma habitación y poder utilizar un pizarrón facilita muchísimo algunas charlas.

Mi grupo en particular terminamos de ajustar algunos detalles en un cambio importante que se viene para el cliente de Ubuntu One (Generations), y a la tarde estuvimos entendiendo Cassandra y tratando de ver si nos sirve, y cómo nos sirve.

A la noche el plan era ir a comer pizza a un lugar que estaba al ladito del hotel, pero nos dijeron que la calidad no era la mejor, y nos recomendaron una pizzería estilo italiana que estaba (como ya era costumbre), a más de media hora de paseo. Como a esta altura ya no nos importaba si caminábamos mucho o poco, decidimos ir igual, y la decisión fue acertada, la pizza estaba rica, y el lugar era interesante, con mozas italianas, y un estilo sencillo y sin pretensiones.

Pasear por el soho de Londres un jueves a la tarde no era sencillo: había mucha gente. Especialmente en los bares, y no precisamente adentro de los mismos, porque es costumbre que la gente compre la cerveza y salga a la calle a tomarla. Incluso esto es favorecido porque los bares arman pequeñas barritas donde la gente puede apoyar los vasos, así que cada vez que uno pasaba por un pub (¡y no es que haya pocos!), había una marea de personas tomando y charlando en toda la calle.

Vida nocturna

Incluso después de cenar, cuando volvimos caminando al hotel (con un par de vueltas incluidas porque algunos querían tomar un helado), siendo alrededor de las once de la noche, las calles estaban bastante llenas y activas. Esto fue una grata sorpresa, especialmente luego de pasear en Bélgica y ver que te cierran todo tempranísimo.

El viernes era el último día, y ya se notaba demasiado el cansancio general. La mañana fue de charlas normales, así como parte de la tarde. Completamos el día con un ejercicio de qué nos había gustado (y qué no) durante la semana, como para mejorar la organización a futuro, y volvimos al hotel ya que seis y media partíamos para una cena grupal de todo el equipo. Esto era en un lugar también estilo italiano, pero de comidas varias, las cuales estaban muy bien (pedí un vitello tonello de entrada, y unos spaghettis con almejas de primer plato, sin segundo plato, y sólo un limoncello de postre), aunque realmente el lugar en sí no era piola: no estaba preparado para que vayamos alrededor de treinta personas, estábamos todos demasiado amontonados, y el nivel de ruido era muy alto.

Así que aunque no puedo decir que no lo disfruté, cuando el primer grupo decidió arrancar de vuelta, me sumé al mismo. Volvimos en taxi Lucio, Rodrigo, Naty y yo. Muy locos los taxis ingleses, porque tienen mucho espacio atrás, con el asiento mirando para adelante puesto sobre el espacio del baúl, y asientos mirando para atrás contra el conductor, con lo cual van cinco personas cómodas sentadas unas frente a otras.

Cena grupal

Lucio se tenía que ir a lo de su hermana, porque a la madrugada partían de vacaciones, así que estuvimos charlando en nuestra habitación mientras él preparaba las cosas. Luego me fui a la habitación de Naty, que se sentía súper mal del estómago y le hice el aguante porque estaba viniendo una amiga de ella desde Madrid, la cual debía llegar tipo once de la noche, pero le fueron retrasando el vuelo y terminó llegando a Londres pasadas las tres de la mañana. Así que mientras Naty trataba de dormir y aguantar los retorcijones, yo me quedé atento al su celular para ver cuando llegaba la amiga y programando algo que había empezado esa misma tarde y quería terminar pronto: recorrí el directorio de Canonical (en donde están listadas las personas con datos como nombre, foto, equipo, posición, etc.), y armé un organigrama gráfico. Para esto me tuve que autenticar por OpenID al sitio interno de Canonical, ir bajando todas las páginas HTML, extraerles la data, armar un archivo DOT a mano el que luego se usa para generar el organigrama en sí en formato SVG, y al que luego abro y le meto las fotos de las personas sobre la cajita con nombre y posición. Todo hecho desde Python, por supuesto, :)

Finalmente esta chica llegó, así que cerca de las cuatro de la mañana nos tomamos un taxi con Naty para irla a buscar a la estación de tren. La esperamos un par de minutos y volvimos al hotel, en donde me encontré con Guillo fumando afuera del hotel. Las chicas subieron a acostarse, y yo me quedé contándole a Guillermo lo del organigrama (ya le había comentado algo a la tarde porque le había pedido ayuda con lo de OpenID). A los cinco minutos subimos, y al sobre.

Pensé que el sábado me iba a costar horrores levantarme, pero no. Puse la alarma a las diez, pero a las nueve ya estaba despierto. Acomodé algunas cosas, bajé a desayunar, volví a la habitación y terminé de armar las valijas y me pegué un baño. Llevé las cosas a la habitación de beuno (después verán por qué) y bajé a hacer el checkout.

En seguidita partí hacia el London Eye al que Naty y amiga habían ido más temprano, y de ahí nos fuimos a pasear por la zona del Tower Bridge, uno de los puentes más famosos del río Támesis. Naty se seguía sintiendo mal pero pudimos pasear sin drama, hasta que volvimos al hotel que era la hora del partido.

Puente de la Torre

Nos juntamos un grupito de cinco o seis en la habitación de beuno, donde comimos algo, tomamos unos mates, y vimos el partido (perdimos, bú). También seguí laburando con eso del organigrama, hasta que se hizo la hora de partir. Alecu y yo dejamos a los chicos convenciendo a Naty que tenía que llamar a un médico, y arrancamos hacia el subte, luego hicimos combinación con el tren, y llegamos bien cómodos en tiempo al aeropuerto.

Esperas habituales, controles de seguridad, vuelo muy largo (¡qué bien que se come en British Airways!), pero dormí bastante, y llegué a casita con la familia, a la que extrañé un montón.

Las fotos de todo el sprint, acá.

Sprint en Londres, primera parte

Viajes — Viernes 02 de Julio de 2010, 10:21

Con motivo de una reunión de equipo (¡toda la gente de Online Services de Canonical!) arranqué para Londres el sábado a la mañana.

El avión salía al mediodía, así que preparé todo la noche anterior, de manera de levantarnos y salir, ya que Mónica y Felipe me llevaban al aeropuerto. Parte de la preparación de la valija fue más complicada... quise llevarme a Felu, pero al final me hicieron desistir...

Felipe en la valija

El vuelo estuvo muy bien, viajé con Martín y Alecu. Fue largo (16 horas en total), pero Martín (beuno) se cambió de asiento y nos charlamos todo hasta que el avión hizo la escala en San Pablo, donde se acercó Alecu y seguimos charlando. El segundo tramo, considerablemente más largo, lo distribuí entre charla, ver una peli, programar algo, y dormir algunas horas.

Aterrizamos el domingo tempranito, y mediante tren y subte llegamos al hotel un rato antes de las diez de la mañana. Hicimos el check-in, pero no teníamos habitación disponible todavía, así que nos fuimos a la habitación de Naty (que había llegado la noche anterior) y nos bañamos ahí.

Enseguida arrancamos con Naty y Alecu para Camden, una zona de Londres que es un mercado callejero grande, y estuvimos paseando como cuatro horas, viendo cosas, comprando algunos souvenirs, almorzando, etc.

Camden

A media tarde nos tomamos un bondi y nos acercamos a la zona de Picadilly Circus, donde nos encontramos con más gente. Entramos a un negocio de ropa deportiva porque Naty y Alecu querían comprar un par de cosas, pero me terminé comprando unas medias y un pantalón largo para jugar al tenis. Luego fuimos a una librería, y finalmente a una jueguetería inmensa, de tres pisos, donde tenían absolutamente de todo.

Volvimos al hotel con el tiempo exacto como para organizarnos para ver el partido de Argentina con México. La idea era cenar mientras mirábamos el partido, pero al final se juntó tanta gente en la habitación que sólo nos tomamos unas cervezas, y comimos después.

El lunes arrancamos bien temprano, y a las nueve estábamos en el piso -4 de otro hotel cercano, donde teníamos las salas para trabajar. Era un día sin laptops, con presentaciones y charlas toda la mañana. Después del almuerzo participamos en un juego en el que varios equipos recorrían la ciudad tratando de encontrar respuestas a unos acertijos. Mi equipo (y otro más) fallamos totalmente, porque leímos mal las instrucciones y arrancamos en otro punto y no donde debíamos, lo que hacía que la primer adivinanza fuese imposible de resolver. Igual nos divertimos, y caminamos como tres horas.

El juego terminaba en un bar, donde tomamos algo, y volvimos al hotel a eso de las siete de la tarde. Laburamos un rato en distintas cosas, mientras tomábamos unos mates, y luego partimos (¡caminando!) a un restaurant chino que quedaba como a 30 cuadras, pero lo valía: comí cosas raras y ricas. Volvimos caminando (sí, de nuevo) al hotel, pero en el medio paramos para tomar un helado, :)

Cenando chino

Al otro día también fuimos al otro hotel a trabajar, pero en esta oportunidad llevamos las laptops, y laburamos en distintos proyectitos de dos horas de duración cada una. La idea era meterle mano a distintas tecnologías para que todos las conozcamos más allá de la teoría (aunque no todos vayamos a laburar en ellas todo el tiempo). Lo que más me gustó fue usar CouchDB desde Python, y también trabajar con AMQP.

Luego de las seis volvimos al hotel pero en seguida partimos hacia un picnic donde iba a estar mucha gente de la empresa. Paramos en el medio a comprar algo de morfi en un supermercado, y llegamos luego de caminar como una hora (sí, seguimos caminando...). El picnic estuvo bien, y hasta jugamos un rato al fútbol en algo super caótico que incluía a más o menos veinte varones y cuatro mujeres de los cuales un 4% sabía algo de futbol, en una canchita provisoria armada entre los árboles...

Luego volvimos (nuevamente caminando) al hotel, me pegué un baño y me fui a la habitación de Naty, donde nos pusimos a armar una presentación que teníamos que dar al otro día. Pensamos que iba a ser sencillo y rápido, pero terminamos trabajando hasta las dos y media de la mañana :(, así que al otro día no podía despertarme para nada.

Encima el miércoles también era día sin laptops, así que eran todas presentaciones y charlas, y aunque había algunas interesantes, en otras no podía evitar cabecear del sueño. Con Naty dimos la lightning talk de Magicicada que habíamos armado, y también yo dí una cortita de Logs.

El día no ofreció mucho más, laburamos hasta tarde, cenamos, y a dormir!

UDS Maverick, tres

Viajes — Martes 18 de Mayo de 2010, 23:31

El jueves había una sensación general de cansancio y de que ya faltaba poco para que termine la semana.

Yo estaba igual. El día no ayudaba, frío, casi lluvioso. Luego de las sesiones me quedé un rato en la habitación, sin decidirme qué hacer... finalmente agarré la campera y bajé rápido para tomarme el bus hacia la ciudad, a ver si agarraba el último.

Por suerte sí, y encima me encontré con Nicolás Valcárcel, así que paseamos juntos. El bondi nos dejó en el medio de nada, pero al lado de una estación de subte. Ocho estaciones y estábamos en el centro de la ciudad.

Paseamos un rato para ver al famoso niño que hace pis| (Manneken Pis), y de paso compramos cosas para llevar a nuestras familias, ya que entre esa estatua y la plaza central están todos los puestos para turistas. Comimos rápido por ahí (si no perdíamos el micro de regreso), y no tan tarde estábamos en el hotel nuevamente.

Manneken Pis

Ya en la habitación, me abrí una cerveza y me puse a trabajar en distintas cosas. Estaba cansado, y mi idea era irme a dormir temprano, pero al final me enganché con no se qué y me terminé acostando a las dos de la mañana.

El viernes no tenía nada en la primer franja, así que me levanté una hora más tarde (a las nueve y diez, así entre vestirme y desayunar llegaba bien a la sesión de las 10). La tarde la tenía casi libre, así que estuve laburando en mi habitación hasta que se hicieron las cinco, que arrancaba la ceremonia de cierre.

En la misma hicieron un anuncio que ya se había sugerido en otro momento, y que es una idea genial. ¿Saben cómo es 42 en binario? 101010. Bueno, Ubuntu Maverick Meerkat será liberado el 10/10/10, :D. Para los que 42 no les dice nada, les dejo este enlace.

Cuando terminó la ceremonia pasé por mi habitación a agarrar la raqueta, y me fuí a jugar al tenis con Guilherme Salgado. Fue un partido interesante, no sólo porque nuestro nivel era parejo (gané 6-3 6-1), sino porque jugamos sobre pasto sintético (nunca había jugado sobre pasto, y la verdad es que se nota la diferencia... la pelotita pica un poco menos, y sale disparada luego de hacerlo).

Luego del partido, me pegué un baño y me fui a la fiesta, donde entre cena, vino y cerveza, se desenvolvió el clásico All Stars, donde la gente se va turnando en los instrumentos para hacer música (generalmente rocanrol). Me terminé yendo temprano a dormir, porque entre el cansancio y la cerveza, no daba para trasnochar.

All Stars

El sábado me levanté temprano, y aprovechando el micro que iba y venía a la estación de tren de La Hulpe, me fui para allá para pasear un rato. Caminé por la ciudad casi una hora, yendo y viniendo de la estación de tren a un pequeño centro comercial que habíamos visto con John cuando fuimos en bici al Carrefour. Ahí compré un par de libritos en francés para Felipe y Moni.

Volví al hotel con otro micro, y empecé la ceremonia de partida: revisé toda la habitación y dejé arriba de la cama todo lo que era mío, me bañé, armé la valija y la mochila, y bajé. Hice el checkout, esperé un par de horas en el lobby del hotel a mi micro para el aeropuerto, y luego partí de regreso a casa.

Sinceramente, el evento estuvo muy bueno. Más allá de encontrarme con mucha gente que conozco, es maravilloso ver como la comunidad de Ubuntu trabaja y trabaja para que todos tengamos un sistema operativo mejor, para cambiar el mundo un bit a la vez, algo que ya se está logrando, y lo mejor es que es de forma coordinada con otras comunidades.

Relacionado con eso les dejo un enlace a este video que fue presentado por Jono Bacon en la apertura del UDS, y que yo subtitulé para que sea más facilmente entendible. No dejen de verlo.

Para cerrar, pueden ver todas las fotos del UDS acá.

UDS Maverick, dos

Viajes — Jueves 13 de Mayo de 2010, 14:41

El lunes nos levantamos tempranito con John, bajamos a desayunar tipo ocho y veinte, y estábamos a las nueve listos para la apertura del evento a cargo de Jono Bacon, y luego una keynote de Mark Shuttleworth.

Durante el día estuve en varias sesiones, algunas me gustaron más, otras menos, en algunas aprendí, en otras participé, etc. Nada realmente maravilloso.

La parte de sesiones de UDS terminó a las seis de la tarde, y seis y media ya estábamos con John alquilando unas bicis: fuimos hasta el pueblo cercano, al supermercado. El paseo estuvo fantástico, pero la verdad es que las subidas y bajadas del terreno nos mataron... pasábamos de una punta a la otra de los cambios de la bici, en la bajada alcanzábamos casi la velocidad de la luz (?), pero en la subida sufríamos.

En una parada para sacar fotos

Llegamos, acomodamos las cosas en la heladera, y bajamos a tomar una cerveza y charlar con la gente. Más tarde ya volvimos a la habitación, cenamos, laburamos un rato, llamé a casa y a mi hermana que cumplió años, y luego a dormir.

Ya que menciono lo de llamar a casa... hablé más de 10 minutos por Skype, de Bélgica a Argentina, y gasté 30 centavos de dólar. En comparación, Movistar me cobra 29 centavos de dólar + IVA por mandar un sólo SMS! Si alguna vez tienen que viajar, la opción de usar Skype para comunicarse hace todo mucho más barato.

El martes costó más levantarse, pero arranqué temprano igual. La mañana la pasé en distintas sesiones, normal.

La tarde fue distinta: nos juntamos todos los de Ubuntu One en una habitación grande, y todos los que tenían algún problema venían y se lo solucionábamos. Yo manejé tres casos... el primero, tenía la metadata corrupta (el usuario mismo protestaba que esa computadorita que tenía se le colgaba siempre y se le jodían los archivos, más allá de los nuestros); el segundo, cuando me fue a mostrar el problema, funcionaba todo perfectamente, :); y el tercero, al que realmente no le funcionaba todo perfectamente, era porque el servicio todavía es lento en algunos casos (y él había tirado miles de archivos y nunca terminaba), así que tocamos algunas cosas para sacarlos, y dejarlo "sano", para que vaya agregando otra info que le interesaba más.

Luego de las sesiones de UDS misma, la idea era irme a jugar al tenis con Rodrigo, pero lloviznaba, así que me puse el short y me fui a la pileta del hotel, hice algunos largos, me metí cinco minutos en el sauna, y volví a la habitación como nuevo. Me pegué un baño y bajamos a tomar una cerveza con John y Achuni.

Luego los chicos y un par más arrancaron un juego de Illuminati, yo me quedé un rato viendolos y aprendiendo las reglas y dinámica del juego, y luego volví a la habitación y me fui a dormir.

El miércoles también fue un día de sesiones y sesiones, pero aproveché para salir a caminar. Como el último turno de la mañana terminó temprano, aproveché para comer rapidito y salí a recorrer un poco el bosque de alrededor del hotel.

Bosque alrededor del hotel

Comentario del hotel: está muy bien, moderno, elegante, muy luminoso, rodeado de unos bosques maravillosos. Lo mejor: el servicio de wifi; andaba en todos lados, con una velocidad maravillosa, podías pasearte por todo el hotel y que no se desconectara, no tuvo problemas. Lo peor: el diseño del baño; estaba como separado en tres partes... un inodoro (sin bidet!), el cual tenía puerta, la pileta que daba directamente al pasillo, y la bañadera/ducha que tenía una especie de mampara que cubría la mitad de la misma... pero dejaba entrar todo el frío que venía desde la parte de la pileta, que no tenía puerta que la separe del resto de la habitación.

A la noche también salí a caminar, pero esta vez por la ciudad. Aproveché los micros hotel-ciudad, y pegué una vuelta de hora y media antes de que se terminara la luz. La ciudad me pareció aburrida... quizás porque es bastante gris y estaba muy nublado, pero lo más probable es que fuese porque estaba todo cerrado.

Foto random de Bruselas

Bueno, no todo. Había varios restaurants y muchos pubs que todavía estaban abiertos, pero todo el resto de negocios (cafés, librerías, negocios de ropa, negocios de regalos, casas de discos, etc, etc, etc.) esta cerrado. Parece que si trabajás, no podés comprar nada en esta ciudad, porque el horario de todos los negocios es (más o menos) de 10 a 18-30, algunos cerrando un rato al mediodía también. Incluso pasé por un teatro que decía que el día que tenían función "nocturna" el horario era extendido: hasta las 20:30!

Anyway.... volví medio decepcionado al hotel, fuimos al gym con John (hice cinta y algo de bici), luego cenamos, laburamos un rato y terminó el día.

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