De trabajo en Hungría

Viajes — Lunes 19 de Marzo de 2018, 18:06


Estuve una semana en Budapest, trabajando en un sprint con otros compañeros de equipo y de otros equipos, en general.

El viaje largo, pero sin sorpresas... sólo el detalle que me perdieron la valija en el viaje de ida :(. Cuando fui a hacer el reclamo, se fijaron y la ubicaron en Frankfurt (donde era la escala) y me dijeron que llegaba esa noche. Incluso me dieron un pelpa para que el hotel pueda recibir la valija por mí. Obviamente, cuando hice el checkin les comenté la situación. A las diez de la noche golpearon la puerta de la habitación y era alguien del hotel con mi valija \o/.

Así y todo tuve que salir vestido como venía (pantalón finito y zapatillas náuticas) a pasear durante la tarde... y me cagué de frío, aunque tenía polar y campera. Salimos a pegar una vuelta con Naty, Matías y Guillo, y caminamos un par de horas a la tardecita, antes de que caiga el sol, porque luego teníamos el coctel de bienvenida de la empresa. Aunque era "de día", estaba muy nublado, y eso, hacía mucho frío...

El auto tapado de hielo, ese frío hacía

El agua se congelaba a mitad del chorro (?)

En general no paseé demasiado, porque los días eran grises y fríos, y cuando terminábamos el día laboral (entre las 17:30 y las 18) ya era de noche. Excepto el viernes, que terminamos a las 16hs, y encima salió el sol. Y el sábado, claro, que salí a pegar una vuelta durante la mañana y mediodía. A diferencia de los primeros días, ya teníamos como 12°C, estábamos como queríamos (?)

Los primeros días nos poníamos toda la ropa que teníamos

Nerdeando en un bar de cerveza artesanal; indoor las temperaturas eran otras, claro

El sábado hice paseo por la zona del Danubio, subí un montecito donde estaba la Estatua de la Libertad (levantada originalmente en 1947, en recuerdo a la liberación soviética de Hungría durante la Segunda Guerra Mundial, finalizando la ocupación nazi), fui al mercado central de la ciudad, y caminé bastante para un lado y para el otro.

La gente, en general, educada. La mayoría no sabe inglés, incluso en zonas turísticas y en lugares como para comer o comprar cosas "de turistas", así que a veces uno vuelve a la típica charla de señas y sonidos varios. O se termina hablando en italiano, como nos pasó en una heladería :p.

Estatua de la Libertad

Claro, los otros días también estuvimos caminando por acá y por allá, pero en general de noche y con todos los negocios (excepto los relacionados a comer y beber) cerrados... Budapest realmente es una ciudad distinta antes y después de las 18 horas (porque a las seis cierran la mayoría de los negocios, y ya es de noche...).

Pero bueno, eso obviamente no impidió que saliéramos a comer, y yo me dediqué a los gulashs. El gulash, originario de Hungría, justamente, es simplemente un estofado de carne, y de ahí salen muchas variantes... con papa, sin papa, con spätzl chicos, grandes o directamente sin nada de eso, con cebolla o sin, etc... siempre con carne, cocida varias horas, apenas picante (por eso se lo acompaña con alguna salsita para apicantarlo, como hacemos nosotros con el locro), y MUY RICO.

A varios gulashs, le entré

Todas las fotos, acá.


Vacaciones en familia, playa y sierras

Viajes — Sábado 24 de Febrero de 2018, 23:15


Durante el veranito nos tomamos unos días con la familia para pasear por distintos lados.

Sí, hace un montón. Es que nos tardamos en procesar las fotos... no escala; para las próximas vacaciones largas, creo que voy a poner a la familia a revisar fotos durante las vacaciones mismas, sino llegamos y tenemos 1238941 fotos, y revisando un cachito durante la cena en los sucesivos días, no terminamos más... al punto incluso que todavía no están listas! Pero bueno, ya no espero más, saco este post, las fotos vendrán después...


Playa

Entre Navidad y Año Nuevo nos fuimos en carpa a Mar Azul. Apuntábamos al camping al que habíamos ido cuando Felipe era pequeño, pero ese ya no existe más y el único que quedó es el Camping de Los Ingenieros, que estuvo bastante bien (aunque el baño que teníamos cerca nunca tuvo agua caliente, y en general le faltan mesas).

La pasamos muy bien, aunque hizo mucho calor y en algunos momentos era agobiante (apenas sobrevivíamos bajo unas sombritas poco densas). Claro, está el mar para meterse, pero hay toda una franja horaria en la que no íbamos a llevar a los chicos a la playa para que se calcinen bajo el sol.

Preparándonos para ir a la playa

Almorzando en el camping

Obviamente fuimos en carpa, y nos dimos cuenta que ya es un poco chica para los cuatro. Eso, sumado a que se quebró una vara de la estructura y rasgó el techo, nos estaría forzando a comprar una carpa nueva más grande, tenemos que ver qué hay...

La playa de Mar Azul es muy linda, bastante ancha, y aunque en algunos momentos había bastante gente, nunca estuvimos amuchados (pero a veces se complicaba armar una cancha de tejo grande...).

Atardecer en la playa, el día que llegamos

Jugando al tejo con Felipe


Al Este de las Sierras

En Enero nos fuimos a Córdoba un par de semanas (bien en contra mano de "findes de semana" o "quincenas", para no desquiciarnos al viajar). Estuvimos unos días en El Espinillo, y después cruzamos las sierras y nos quedamos otros días en La Población.

Un minuto de tranquilidad :)

El primer lugar, en El Espinillo, era en un complejo de tres cabañas con una pileta compartida. La pileta estuvo muy bien, ya que esos días hizo mucho calor entonces los chicos se metieron varias veces y la disfrutaron un montón. Con Moni no nos metimos tanto pero aprovechamos para tomar sol. Incluso, como a veces la gente de las otras cabañas se iban temprano, tuve un par de días en los que pude tomar sol en bolas lo más tranquilo.

Además de la pileta, también hicimos "agua" en varios ríos cercanos (Del Espinillo, Del Medio, y Los Reartes)... algunos con más sombra, otros con más pastito alrededor, algunos con el piso de piedra, en otros teníamos playita de arena... muchas combinaciones, lo importante era que nos podíamos meter un rato al agua, tomar sol, disfrutar el verde, pasarla bien.

Los chicos disfrutando la pileta a full

En un arroyo de por ahíEn un arroyo de por ahí

Uno de los días fuimos a visitar la Villa General Belgrano. Estuvo bueno porque visitamos el Museo Politemático Castillo Romano y paseamos un rato, pero el restaurant al qué íbamos siempre ya no es lo que era (la cerveza artesanal como aguada, la comida meh, la atención dejó que desear) y en general es una ciudad "demasiado turística" a la que no llegamos a disfrutar.

Un paseo que sí nos encantó de esos días fue el del Parque Recreativo de La Serranita, un lugar bárbaro con mil juegos y actividades. Hicimos minigolf, arquería, futpool, jugamos al tejo, carrera de bolitas, nos tiramos por un tobogán gigante, recorrimos un laberinto, hicimos actividades de treparse y equilibrio, adivinanzas y un montón de actividades más... estuvimos como seis horas ahí adentro (sin contar el almuerzo), súper recomendado para ir con la familia!

Practicando el mini-golf

Felipe atacando un helado con ganas

Otra visita que disfrutamos fue a Nico y Jesi en La Quintana, donde pasamos una tarde bárbara charlando y tomando mate. Estuvo complicado llegar porque ya en viaje nos agarró una lluvia torrencial, y cuando llegamos a La Quintana los caminos estaban complicados... no sólo por el barro, sino también porque la lluvia había sido tanta que cada calle era un pequeño arroyo.

Encima tuve la suerte de presenciar (y casi participar!) en la instalación del primer prototipo funcional del LibreRouter en su antena, :D

Visitando La Quintana

En el monumento a Mercedes Sosa


Las Sierras, lado Oeste

A mitad de las vacaciones cambiamos de lugar. Hicimos un pequeño viaje cruzando las sierras y nos fuimos hasta el segundo lugar que teníamos alquilado.

Era una casita mediana, súper equipada, en el medio de un inmenso terreno, cerca de una casa bien grande que era donde vivía la dueña. El paisaje era muy lindo, la verdad, todo muy cuidado, verde por doquier, hermoso.

Los peques, contemplando el paisaje

Foto grupal en una de las construcciones de la Villa

Los días de la segunda fase estuvieron en general más frescos, lo que nos llevó a realizar menos actividades "acuáticas", pero no por eso aprovechamos menos las vacaciones: además de un par de veces en la pileta, y algunas en ríos/arroyos, "pancheamos" a full y paseamos algo.

A nivel de chapoteo, nos fuimos una vez a un Balneario en Paso de las Tropas, cerca de Nono, con la idea de almorzar, pasar la tarde, y luego apuntar para el Museo Rocsen, pero se nos fueron pasando las horas y después ya estábamos muy cansados, así que nos volvimos, dejamos el museo para la próxima. También encontramos una zona linda para aprovechar un arroyo cerca de donde nos hospedábamos (recorrimos un caminito con el auto hasta que no se pudo más, y luego un tramo a pie siguiendo el arroyo, hasta llegar a una linda zona para pasar la tarde). La verdad es que la primera vez nos quedamos en un punto con una pequeña cascadita, pero la segunda vez como cuando llegamos ya había gente, seguimos caminando un poco más y encontramos un lugar mejor :)

En un arroyito con unas cascadas hermosas

Preparando el almuerzo al costado del agua

Con respecto a los paseos, fuimos varias veces a la Plaza de San Javier, unos kilómetros al norte. No sólo para las compras de supermercado y eso, sino porque había feria artesanal todos los días, entonces visitamos varias veces, e incluso caimos de casualidad en una obra de títeres que estuvo muy buena. Encima era una zona donde había varios lugares lindos para comer, e incluso un pequeño parque cervecero/heladería, al cual fuimos más de una vez :)

También hicimos varios kilómetros para el sur y visitamos la fábrica de aceite de oliva Sierra Pura. Nos encantó. Te reciben, te muestran los árboles contándote las diferencias entre los tipos de olivo que hay, luego te muestran las máquinas con las que producen, y te explican todo el proceso, contestándote las preguntas que se te ocurran. Como no hay turnos ni horarios, llegás, y al rato ya te hacen el paseo, sean 3, 7, o 15 personas. Al final, hay una degustación de todos los aceites que hacen (tres blends, tres varietales, y muchos saborizados), y obvio uno puede comprar ahí con algún descuento :)

Malena, disfrutando del aire libre

En fin. Vacaciones, paseo, descanso. Ahora de nuevo en la jungla, desde hace rato...


Trabajando en New York

Viajes — Viernes 06 de Octubre de 2017, 21:44


Toda la semana pasada estuve también de viaje, aunque no de placer, sino de trabajo. De sprint, bah, como tantas otras veces.

Esta vez tocó New York, una ciudad bastante grande y conocida, pero a la que yo no había ido nunca. Así y todo de ciudad cosmopólita y una de las más "importantes" del mundo (atenti a las comillas) yo no tenía demasiada expectativas con el viaje.

Es que, como dije antes, era por laburo. Entonces uno no se arma de lugares para visitar y pasear, ya que no hay demasiado tiempo, normalmente. En este caso tuve la suerte que el horario de laburo fue 8:30-17:30, y sumado a que recién arrancaba el otoño, había luz bastante rato al salir cada día, entonces pude pasear más de lo que preví.

Restringido a adultos

Viejo taxi

Muchos carriles en el subte

Como me gusta a mí, estuve caminando un montón. Yendo de un lado para el otro, mirando la gente, etc. El domingo que llegué, ahí nomás, estuve caminando una hora sólo para llegar al restaurant donde íbamos a almorzar con Naty, Matias, y una pareja amiga de ellos.

Por otro lado, no me moví demasiaaaaaado de donde estaba el hotel. O sea, algunos kilómetros para acá, algunos kilómetros para acá, pero (casi) no salí de la isla de Manhattan, que es como la parte más monona de Nueva York.

Esquina típica

Estación Central

Mis primeras impresiones fueron... digitales. No, digo; mis primeras impresiones fue que había demasiada gente y demasiado ruido. Después me di cuenta que la ciudad huele feo, por todos lados, todo el tiempo. Y es cara, y hay poca luz.

En otras palabras, no me gustó New York. No todo es malo, eh. Tiene un parque fantástico (ver abajo), una vida cultural buenísima, la comida es decente (lo cual es bastante, para ser Estados Unidos), buenos bares, y un par de detalles más, pero en general, es una ciudad que no disfruté como otras.

Todo esto no evitó que pasee y conozca.

Contraste entre dos edificios

Una de las tardes me fui a caminar un rato por Chinatown (el barrio chino, bah... me quedo con los de Londres y Buenos Aires), que está pegado a una zona llamada "Little Italy" (Pequeña Italia), que tiene una interesante variedades de lugares para comer italiano. No me quedé por esa zona, porque mi idea era cenar en un local clásico de Nueva York: Katz.

Aunque es un restaurant famoso por ser sede de escenas de varias películas (la más famosa quizás fue el escandaloso orgasmo fingido por Meg Ryan en Cuando Harry conoció a Sally), mi intención era ir allí porque es uno de los mejores lugares para comer pastrami.

Barrio Chino

Pastrameeeeeeeeeeeee

No me volvió loco, el pastrami. Si lo tengo que describir, piensen en una tapa de asado ahumada y cocinada muy lento, tanto que se deshace completamente, con un sabor que parece un embutido rico. Fue algo totalmente nuevo para mí, a nivel comida: objetivo cumplido.

Algo que sí me gustó bastante fue el Central Park. Un espacio verde enorme, ahí en el medio de la ciudad, de los rascacielos y las avenidas. Como los bosques de Palermo, podrán pensar... bueno, como para ponerlo en perspectiva, el Central Park es OCHO veces más grande que los bosques de Palermo.

El viernes cortamos el laburo a la 4, y yo aproveché el extra de luz y me fuí para el parquecito. Llegué rápido (estaba a unas 10 o 15 cuadras) y estuve caminando hasta que se hizo de noche. Lo crucé a lo ancho, y no llegué ni a la mitad longitudinalmente hablando, pero todo lo que ví me gustó: un bosque, basicamente, con senderotes, senderos y senderitos, iluminado y cuidado.

Parque Central

Biblioteca de New York

El sábado tenía varias horas para pasear. Con Ricardo y Maxi nos tomamos un subte hasta el sur de Manhattan, y de ahí un ferry hasta la isla de enfrente, un paseito corto y piola para sacarle unas fotos a la Estatua de la Libertad. Cuando volvimos pegamos una vuelta por la parte financiera (Wall Street y eso), nos acercamos hasta el puente de Brooklyn (el cual empezamos a caminar, pero no cruzamos), y luego enfilamos para pegar un par de vueltas al Barrio Chino y a la Little Italy, donde merendamos en un café muy bueno (yo probé un capuchino y un cannolo a la siciliana, impecables).

En tu cara, toro

Manhattan, desde el ferry

Después no mucho más. Subte de vuelta al hotel, agarrar las valijas, juntarnos un grupito e ir a la parada del NYC Airporter, el micro que nos llevó al aeropuerto, checkin, espera, viaaaaaaje, y casita :).

Todas las fotos, acá.


Paseando por Chile

Viajes — Viernes 22 de Septiembre de 2017, 16:11


El finde pasado nos fuimos con Moni a Chile, a pasear un poco.

Es el primer viaje que hacemos sin niños después de esta semana (si es que se puede considerar que ahí también estábamos todavía de a dos).

La gran ventaja de ir sin niños es que basicamente no teníamos que ocuparnos de nadie más que de nosotros :D. Íbamos a donde queríamos, comíamos a la hora que queríamos, nos levantábamos o acostábamos a la hora que queríamos, etc. Lo que hace una pareja sin hijos, bah...

Solos, en la escalera-piano

Paseamos a morir. Hicimos base en Santiago, pero todo un día lo pasamos en Valparaíso.

A Valparaíso fuimos y volvimos en micro. Cuando llegamos, lo primero que hicimos fue tomarnos un bondi hasta La Sebastiana, la casa que tenía Neruda en esa ciudad. La recorrimos con ayuda de una audioguía, ¡buenísimo! Nos encantó.

La Sebastiana vista desde afuera

Despues salimos y caminamos un montón, paseando, parando para almorzar, y seguimos caminando, recorriendo los cerros, subiendo por un funicular... en general muchas escaleras, muchas subidas y bajadas, ASÍ teníamos las pantorrillas...

Terminamos llegando al puerto, donde paseamos un poco por una feria e hicimos la merienda. Luego un trole hasta el centro de la ciudad, y el micro de vuelta a Santiago.

Esquina random de Valparaíso

La escalera del zapato, con una gran frase

Valparaíso vista desde arriba

Los otros tres días los pasamos en Santiago, aunque no fueron enteros por los viajes para llegar e irnos de Chile.

Paseamos bastante también, y no solamente por shoppings como parece ser costumbre de los argentinos que están por allá (?). Estaba toda la ciudad muy influenciada por las Fiestas Patrias, que es algo que allá es muy importante.

La cordillera siempre presente

Mural al lado de La Piojera

Paseamos un rato por el centro, pero justo el sábado y estaba todo bastante cerrado. Fuimos al Mercado Central también, en donde comimos ricas comidas basadas en pescados y mariscos.

También subimos al Cerro Santa Lucía, un lindo paseo que no completamos del todo porque no nos daba el tiempo restante para subir y recorrer todo el castillo que tiene en su parte superior. Pero paseamos por toda la zona y aledaños, así como también en el barrio de Bellavista, donde almorzamos en la Cervecería Kunstmann, super recomendable!

El paseo había arrancado en La Chascona, la casa de Neruda en Santiago. La visita (y recorrida con la audioguía) es algo que también aquí vale mucho la pena. Esta casa, como la que mencioné antes, y la de Isla Negra que nos debemos, son mantenidas y expuestas por la Fundación Neruda, y hacen un excelente trabajo.

Detalles de La Chascona

Si tengo que resaltar algo feo de Santiago/Valparaíso, además que la primera es una "ciudad grande" que a priori no me gustan, es que el cablerío que se ve en los postes en la calle es sorprendente, no se entiende como puede ser que hayan tantos cables ni para qué están. Parece ser que es porque los ponen y luego cuando los dejan de usar no los sacan, también parece que se va a solucionar eventualmente.

Lo otro que noté es que todo está pintarrajeado, a nivel grafiti/vandalismo. Pero no sólo paredes. Todo. Colectivos, ventanas de casas particulares, negocios pequeños y grandes. Todo.

Las fotos de todo el viaje, acá.  Con Moni tenemos que hacernos más de estas escapadas, son reconfortantes :)


Vacaciones en Neuquén

Viajes — Jueves 09 de Febrero de 2017, 18:36


En enero nos tomamos con la familia un par de semanas y nos fuimos a pasar unas vacaciones en Neuquén. Como siempre, hicimos el viaje en dos días, pero la novedad es que no fuimos solos, ibamos en "caravana de dos autos", nosotros y mi mamá y Diana en el otro.

El lugar base, como en otras oportunidades, fue la casa que se están armando Diana y Gus en Piedra del Águila. Allí estuvimos varios días, e hicimos de todo.

Parando a almorzar en la ruta, ¡ni un árbol!

Obviamente, un punto fuerte fue el comer :p. Es que es un clásico: el horno de barro construido por Di es un golazo. Ahí hicimos un pernil de cerdo con verduras, un costillar de cerdo y bondiola, también con verduras (tirar cuatro o cinco choclos con las chalas adentro y dejarlos una horita lo hacíamos siempre!), pizzas caseras, de todo.

Para bajar la comida (?) paseamos bastante. Algunas recorridas sólo para descansar, como un paseito pequeño una tarde al perilago (nos metimos al agua, que estaba linda), o un día en la vera del Río Limay, justo abajo del Embalse de Pichí Picún Leufú, donde también almorzamos. La pasaron bien hasta los perros, Mafalda (como pudo, con las piedras, está muy viejita) y Fidel. Nosotros nos divertimos tirando piedras con Gus, Felu y hasta Male! Y obvio: descansamos, dormimos, caminamos por el agua, etc.

Por otro lado, también hicimos un paseo por los cerros de Piedra del Águila, escalando bastante, paseando por las cimas, esquivando cardos y pinches varios, bajando con mucho cuidado. Male se la re bancó. Felu iba como loco. Estuvo muy bueno, incluso haciendo tanto tantísimo viento en la cima (te hacía perder el equilibrio!).

En la cima de la montaña

A nivel de actividades dentro de la casa, se destaca jugamos varios tutes cabrero. Incluso Felipe aprendió a jugar, ¡¡y casi gana uno!! Yo tuve suerte, gané un par, y el último que jugamos lo gané yo solito, porque hice un capote cuando quedábamos sólo tres y estábamos al borde de salir.

También chusmeamos mucho y nos entrometemos en la imprenta, donde Gus trata de trabajar normalmente mientras nosotros estamos visitando. Los chicos se entretienen anillando papelitos, a mí me fascina los automatismos de las máquinas, Moni acomoda e intercala facturas, etc. Pobre Gus.

Los chicos también estuvieron ayudando un poco en la huerta, cosechando unas frutillas caseras (estaban asombrósamente ricas). No faltó un juego de tirarse agua con el regador entre Felu, Male y Gus...

Almorzando sobre el Limay

Unos pehuenes cerca de una montaña con forma rara, camino a Villa Pehuenia

Un día nos lo tomamos y nos fuimos hasta el Chocón, con mi vieja.

Visitamos nuevamente el museo de la ciudad, ya que los niños crecen y aprovechan otras cosas. Y a decir verdad, uno también aprende siempre algo nuevo con cada visita.

Guarda que te come

Fue una complicación almorzar. Fuimos al restaurant del camping (habíamos ido también dos años atrás y estaba bueno), y nos enteramos que tenían cerveza artesanal: buenísimo! Pero vimos que la carta era muy reducida. Decidimos quedarnos igual, pero a la hora de pedir sólo tenían sánguche de lomo ($250!!), ravioles, y alguna cosita más. O sea, nos tomamos las cervezas y jugos, y nos fuimos.

Encontramos otro restaurant, que parecía supercheto pero igual entramos al predio: en la puerta, en el horario, decía: "abrimos cuando llegamos, cerramos cuando nos vamos". Ok, tenía ganas de dejarles notita de "me voy a dejar mi dinero en otro lado".

Al final pasamos por un almacén, compramos material para sanguchitos, y almorzamos bajo unos arbolitos :)

Con Felu visitándo la estatua del Águila, en Piedra del ídem

También hicimos un paseo más largo, esta vez con Diana y Gus. Nos llegamos hasta Villa Pehuenia, donde hicimos noche y casi no paseamos. Visitamos el lago y tomamos unos mates ahí, y comimos rico en un lugarcito lindo.

En el lago de Villa Pehuenia

Al otro día bien temprano nos fuimos para Chile. Tuvimos una espera bárbara para cruzar: tres horas del lado argentino hasta que hicimos todos los trámites. Del lado chileno resolvimos todo en una hora (contando con que tuve que volver a las oficinas argentinas para que corrigieran un número).

Estuvimos un par de días solamente, como para conocer algunos lugares y ver si da para una estadía más larga. Alquilamos una cabaña linda en Villarrica, alejada del centro. El centro de la ciudad es muy lindo, por donde paseamos bastante (hay una graaaaaaaan feria semiartesanal donde compramos cositas lindas para la casa), fuimos a comer, comprar cosas, etc. Había bastante gente.

Alrmorzando en Temuco

El volcán de Villarrica

Uno de los días nos fuimos a Temuco, una ciudad bastante más grande, a unos 80km. Paseamos un rato también por el centro, compramos un par de cosas, almorzamos muy rico (en Vicuña Mackenna 530: unas muy buenas sopas, una de champignones y otra de camarones, y una espectacular lasaña de berenjenas, más una ensalada de verdes), y visitamos un museo mapuche.

Al lado del museo mapuche, en el mismo predio pero al aire libre, había una feria medieval: gente enseñando esgrima con espadas, contando cuentos, vendiendo todo tipo de cosas estilo medieval (ropas, armas, libros, lo que se te ocurra).

Felipe en una plaza de Temuco

Felipe flasheó cuando entró a la feria y vio a una chica con orejas tipo elfo, :), aunque también nos colgamos en la clase de esgrima, y en otro lugar donde había un "duende del bosque" contando un cuento con acertijos.

Al volver a Argentina, del lado de Chile nos hicieron problema porque faltaba un sello (de algo del auto) en los papeles de la entrada al país. Nos faltaba a nosotros, a Gus y Diana, y a otra persona que estaba después en la cola. Se ve que le pifiaron o se olvidaron cuando pasamos dos días atrás. En fin, protestamos un poco y listo, dieron el ok (?). Nosotros apuntábamos a tener 3 o 4 horas de cola del lado de Argentina, como pasó dos días antes cuando nosotros hicimos el camino inverso, ¡pero no había nadie! Se ve que justo al ser domingo a la mañana, zafamos, resolvimos todo en media hora y nos fuimos para Aluminé.

Moni y Male en Aluminé

En Aluminé teníamos reservadas dos habitaciones en un hostal que resultó ser bárbaro (Diana y Gus ya lo conocían). Las habitaciones eran lindas, el desayuno casero, pero lo mejor era el parque y las parrillas, y un quincho totalmente comunal (con parrilla interna, heladera, horno, hornallas, microondas y muchas mesas).

Al otro día de llegar hicimos rafting, lo que resultó toda una experiencia!  Felu remó un poco y todo, Male iba en el medio y se asustó un toque al romper los rápidos; igual en la mitad del paseo ellos dos se metieron en el rio, conmigo, Diana y Gus. Eso sí, el agua estaba muy fria, por suerte el guia (que era un capo, nos iba contando cosas del rio o de la naturaleza de la región) le prestó una remera a Malena y otra (la propia!) a Felipe, para que no tomaran frío mojados.

Atacándo el rápido

Felu experimentado remador

Luego del rafting en sí nos quedamos disfrutando la tardecita en el rio, y nos volvimos que yo tenía que hacer unos pollos a la parrilla.

Al otro día ya arrancamos la vuelta a Piedra del Águila, pero en el camino nos desviamos un poco para pasear por el Parque Nacional Lanin (aunque el volcán no se puedo ver mucho porque estaba muy nublado), y luego también fuimos a ver unas pinturas rupestres que casi ni quedaban luego de vandalismos por el humano estúpido.

En Piedra estuvimos un día entero, y ya al siguiente partimos viaje a Buenos Aires, donde llegamos luego de hacer noche en Catriló.

En la cima, buscando las pinturas rupestres

Los pimpollos en el lago de Villa Pehuenia

Unas vacaciones bárbaras. Muchas fotos acá.


Parque Acuático

Viajes — Miércoles 11 de Enero de 2017, 00:32


Entre Navidad y Año Nuevo nos tomamos unos días de vacaciones con la familia.

Esta vez nos fuimos, por primera vez, a un Parque Acuático.

La verdad es que lo pasamos bárbaro. Yo le tenía un poco de aprensión por si Malena iba a disfrutarlo (Felipe, siendo más grande, seguro que sí). Ambos la pasaron genial, así como también Moni y yo.

Moni y Male disfrutando

El primer día llegamos a la tardecita y estaba nublado y fresco, así que en el parque acuático propiamente dicho no había nadie. Nosotros tampoco nos metimos, sino que fuimos directamente a las piletas con aguas termales, así estábamos calentitos :)

Piletas con aguas termales

Pero lo que más disfrutamos fué el parque acuático propiamente dicho, con todas sus variantes de juegos para tirarse al agua. Al principio Male se quedaba en los juegos para niños, pero luego del primer día también se tiró mucho de la rampa grande.

Juegos de los niños

Felu y Male en la rampa grande

Felu se tiró de casi todos lados (excepto el más salvaje, que era casi caída libre), incluso se tiró de los juegos grandes un montón de veces, en loop: se tiraba, subía, se tiraba, subía, se tiraba...

Felipe en el juego que te hace girar

También aprovechamos para pasear y conocer Concepción del Uruguay. Incluso una de las tardes vinieron familiares de Moni desde Concordia, y nos fuimos a las playas de Banco Pelay, donde nos metimos en el rio y jugamos con la arena hasta que se hizo de noche y nos fuimos al pueblo a comernos unas pizzas :)
http://www.turismoentrerios.com/cdeluruguay/pelay.htm

Moni con la prima Sandra y la tia Rosa

Almorzando con la familia

La escapada de pocos días al parque acuático mostró ser una copada forma de desconectar. Seguro repetiremos.


Vacaciones en Colombia

Viajes — Domingo 20 de Marzo de 2016, 00:41


El principio del año estuvo marcado por el viaje más largo que hice (a excepción de cuando hice el Master en Italia, a principio de siglo), y seguramente las vacaciones más largas que nos tomamos en familia: fuimos a Colombia.

Aprovechamos Enero porque los chicos están de vacaciones en la escuela, y cómo el trabajo de Moni en el Hospital Tornú también está relacionado con las escuelas, era la época ideal. Por mi parte, me tomé sólo dos semanas de vacaciones y trabajé el resto.

Estuvimos unos días en Santa Marta, unos días en Cartagena, y luego volvimos a Santa Marta (esta última etapa es la que yo trabajé de lunes a viernes, mientras que la familia seguía de "vacaciones" :p).

Paseando por Cartagena

Obviamente no voy a relatar día por día las vacaciones, pero sí voy a comentar algunas impresiones de Colombia en general, o las ciudades, o de los paseos.

Una de las cosas que más le tenía "miedo" era el viaje en sí. Es que para llegar a Santa Marta nos teníamos que tomar tres aviones (en la ida las escalan fueron San Pablo y Bogotá, a la vuelta fueron Bogotá y Lima), y entre los vuelos y las esperas intermedias fue mucho tiempo. Mi "miedo" era en función de los pequeños, de cuanto se iban a bancar todo el baile y cuanto nos iban a complicar la existencia a Moni y a mi :).

Peques en la pile

La verdad, se portaron genial. Estaban excitados por la movida, pero no tanto como para descontrolarse. En los aeropuertos se portaron muy bien, y arriba de los aviones también :). Durmieron bastante, teniendo en cuenta que a la ida viajamos de día. Incluso, Malena se quedó dormida al toque de subirse al primer avión, y se despertó cuando ya había aterrizado... se desperezó y preguntó "¿Ya subió el avión?". Muy gracioso.

Al llegar a Colombia, la primera impresión fue sobre como manejan. El taxista que nos llevó del aeropuerto al primer departamento que habíamos alquilado iba muy rápido, tomando las curvas cerradas, tocando bocina por doquier, y en general con una forma de manejo peligrosa. Con el transcurso de los días nos fuimos dando cuenta que es la forma normal de manejar de los colombianos, al menos en Santa Marta y en Cartagena. Es raro que los taxis tengan cinturón de seguridad. Y las bocinas son insoportables, incluso cuando uno va caminando por la calle. Están todo el tiempo tocando bocina, ¡todo el tiempo!

Familia en la playa

Con los taxis nos dimos cuenta también que la economía es bastante informal: no tienen reloj, sino que hay que preguntar (negociar) antes de subirte cuanto va a salir el viaje en función de a donde uno va. Incluso nos ha pasado que a mitad del viaje nos quisieron cambiar el monto pactado :/. Pero no sólo en los taxis se ve la ausencia de precios regulados: excepto en los supermercados grandes, las cosas no tienen nunca precio, todo hay que preguntarlo, negociarlo, y jugarte a que no te hayan visto demasiado la cara de extranjero.

A nivel dinero, el cambio era alrededor de 1000 pesos colombianos igual a 4.50 argentinos. Más allá que las cosas estaban un poco más baratas que en casa, te manejás con números grandes (algo a lo que mi generación no está acostumbrada, teniendo el Peso desde principio de los noventa). Una buena: en todos lados tienen los postnet inalámbricos, y se puede pagar con tarjeta. Una mala: redondean para arriba, como en Argentina (o sea, gastaste 17380 pesos y te cobran 17400, o 17500...). Lo que me llamó mucho la atención es que conviven monedas distintas para la misma denominación, tuve en mis manos dos monedas válidas pero totalmente distintas de $200.

Hicimos un castillo de arena :)

Otra cosa que aprendimos al pasear en taxi, micro, o caminando, es cómo es el esquema de direcciones. Se basan en "carreras" (que son las calles paralelas a la costa) y "calles" que son las perpendiculares. Eso es simple, el resto es un bardo. Es que claro, las calles no tienen un trazado cuadriculado perfecto, entonces empezás con esquinas como carrera 1A y calle 7B, y cosas así. Por otro lado, se guían mucho por los nombres de los edificios (todos tienen nombre!), y al taxista quizás le das la esquina exacta y no se ubican, pero le mencionás el nombre del edificio y saben al toque a donde ir.

Un detalle de color: en el centro histórico de Cartagena (el "casco viejo", lo que está dentro de la muralla original, digamos) cada cuadra tiene su nombre. O sea, uno va caminando por una calle, y en cada esquina, aunque uno siga derecho, cambia el nombre :)

Cartagena de Indias

Cuando planeamos las vacaciones, una de los puntos críticos que decidimos fue no ir a "hoteles". Queríamos, al menos, que sean apart-hotel, para tener la comodidad de tener cocina, heladera, etc, de manera de poder hacer comida piola para los chicos (ni comer porquerías ni tener que salir a comer todos los días afuera) o prepararles el desayuno y la merienda, etc. Finalmente, optamos por alquilar departamentos vía Airbnb y TripAdvisor.

Ambos servicios son similares. Usamos ambos, sólo en función de los lugares que queríamos alquilar y las fechas que estaban disponibles (no fue trivial coordinar el alquiler de los tres lugares y las fechas de los aviones, que ya los teníamos de antes). Si tengo que destacar una ventaja de uno sobre el otro es que Airbnb te manda un SMS cada vez que el locador te contesta un mensaje, lo cual está piola porque lo más probable es que uno, en el viaje, esté sin internet, y justamente tratando de coordinar a qué hora se llega, quien te da las llaves del lugar, etc.

Y la verdad es que alquilar un departamento es muuuuucho más ventajoso que un apart hotel. O sea, es una casa, no un lugar "temporario", las instalaciones son distintas. Un ejemplo sencillo: tenés lavarropas (no en todos lados, OK, pero si el departamento está más o menos bien puesto, sí). Y termina resultando más barato.

Hicimos galletitas

Lo que vimos que todos tienen es ventiladores y aire acondicionado (y eso que la electricidad es bastante cara), pero evidentemente son necesarios en función del calor intenso. Como ejemplo, vale que nosotros usamos aire acondicionado casi todos los días, ¡y estábamos en invierno! Y eso que no nos gusta demasiado el tema del aire, eh. Es más, yo terminé confirmando que prefiero otras soluciones. Es que al final estábamos todo el tiempo apagando y prendiendo el aire, a veces terminábamos con mucho calor, a veces terminábamos con dolor de garganta por el frío, etc.

Un detalle con respecto a eso de que estábamos en invierno: nos comentaron que allá le dicen "invierno" a los días que llueve, y "verano" al resto de los días. Claro, por la latitud en que se encuentran, tienen un clima parecido todo el año. Por otro lado, el clima les estuvo cambiando los últimos años. El fenómeno de El Niño les pegó fuerte, y están sufriendo sequía tras sequía. Ríos enteros que ya casi no existen. Y en Santa Marta no llovía desde hace cuatro meses! Mientras estuvimos nosotros, un día se nubló bastante, ¡nada más!

Atardecer

El lado positivo es que pudimos disfrutar todos los días. Fuimos muchísimas veces a la playa, como imaginarán, y los cuatro la pasamos bárbaro jugando en el mar y la arena. Además de ir a la playa que teníamos cerca hicimos excursiones a playas lejanas, paseamos varias veces por el Parque Nacional Tayrona (fuimos a Bahía Concha a hacer playa, a Playa del Muerto (o Playa Cristal), donde también hicimos "careteo" (te llevan flotando boca abajo, con un snorkel, mirando los corales y miles de peces de colores), a Playa Blanca, en Santa Marta, y varios lugares más. A nivel excursiones y paseos también fuimos al Museo del Oro de Cartagena, a recorrer el Castillo de San Felipe, y recorrimos en general las ciudades por todos lados :)

Un punto aparte fue como se portaron los niños con el agua. Empezaron bastante tímidos (tanto en el mar como en la pileta que disfrutamos en nuestra segunda estadía en Santa Marta), pero se fueron soltando. Al final, Malena y Felipe se metían hasta el cuello en el mar (siempre con Moni o conmigo al lado), y en la pileta Malena iba sola por todos lados con los bracitos inflables, y Felipe nadaba solo, sin hacer pie, de un lado para el otro.

Familia en la pileta

Unas vacaciones inolvidables, que disfrutamos tantísimo, pero que también cerramos con ganas de volver a casa, que extrañamos bastante :)

Todas las fotos (que son en parte las culpables de que tardara tanto en publicar este post, ya que estuvimos semanas filtrándolas y eligiéndolas), acá.


De sprint en Boston

Viajes — Martes 20 de Octubre de 2015, 22:07


Una semana de trabajo intensivo.

Muy intensivo, como son los sprints, porque trabajás de 9 a 18 sin pausa, pero también socializás de 8 a 23. O más, o menos, pero estás todo el tiempo con compañeros de trabajo, y la mayoría del tiempo hablando en inglés.

Intensivo.

Pero está bueno, te corta la rutina, hacés cosas diferentes. Este sprint fue en USA, hace bastante que no iba por allá. Era en la zona de Boston, así que aproveché para visitar a mi amigo Nico Cesar.

Llegué el domingo, antes del mediodía, tiré las cosas en el hotel y me tomé un par de bondis para ir a la casa. Salimos a pasear, almorzamos una sopa de almejas (riquísima) y después de cruzar el campus de Harvard y estar un rato mirando un show callejero, nos fuimos a navegar un rato, en un velero.

Nico en el velero

Nunca me había subido a un velero, y esta vez no fui solamente un turista: agarramos uno de los grandes, que tiene una vela adelante (además de la principal), y yo estaba a cargo de la misma (así como de desenganchar y enganchar el velero al salir/volver). Estuvo bueno, aprendí un montón de cosas :)

Pero más allá de eso, me encanta cruzarme con Nico. Podemos pasar horas charlando de mil boludeces, caminando, paseando, tomando algo.

El mismo domingo mi jefe Bret hizo una "langosteada"... unos sanguchitos de langosta, básicamente, pero preparados de la forma local (tostando los panes con manteca, con salsitas especiales, etc... laburó un montón, estuvo bueno :).

Flor silvestre

El resto de la semana, mucho trabajo (como decía) y mucha socialización. Este es el segundo sprint con este equipo y estuvo mucho mejor que el primero.

El lunes estuve paseando un rato, pero terminé tomando algo y casi cenando con mucho del equipo.

El martes fuimos con varios del grupo al centro a una charla de Cory Doctorow que estuvo muy buena. Acá me volví a cruzar con Nico, y nos fuimos a cenar todos juntos. La charla de Cory estuvo muy buena, el resto de la noche también.

Cory Doctorow

El miércoles era cena de equipo... la cena formal, digamos. Fuimos todos a un lugar donde comimos muy rico, pero el lugar no estaba bueno. Muy moderno, muy ruidoso. No fue la mejor noche, el lugar no tenía... swing... no sé.

El jueves estuvo mucho mejor. Entre mi jefe y otro más armaron una "barbacoa" en el patio del hotel. Compraron mil cosas, mucha variedad (y orgánico!), con muy buena cerveza para acompañar. Así que comimos pollo, hamburguesas, salchichás, salmón, carne de vaca. Acompañado con mil y una verduras. Todo muy rico.

Compras para la barbacoa

La barbacoa amerita un punto aparte. Sí, parece una máquina del demonio, o sea, una parrilla a gas... pero debo admitir que estos que estaban ahí estaban muy bien. Por un lado, la llama están apuntando para abajo, así que no tocan la comida... y por otro lado, tienen una tapa que captura el calor. De nuevo: no es una parrilla de verdad, pero termina quedando algo medio parrilla medio horno que no está tan mal.

La verdad es que la comida estuvo muy bien.

El viernes estaba muy cansado, aproveché a quedarme en la habitación, acomodar mil cosas, preparar todo.

Y el sábado, ya casi volviendo, fuimos a pegar una vuelta con Guillo hasta el Best Buy, más como una excusa para caminar que otra cosa. Llegamos nueve y media... ¡y estaba cerrado! Vimos que abría a las 10, así que nos fuimos a un mall que estaba cerca, mientras tanto. Fuimos como pudimos, porque no hay senderos para caminar, ni para cruzar la calle, etc. Si no tenés auto, estás en el horno :/. Nosotros igual caminamos y nos metimos en todos lados. Caminamos bastante, la verdad... cuando nos fijamos habían sido 6.5km!!

El otoño es muy colorido

Después, la vuelta... un viaje siempre demasiado largo, y por fin de nuevo con la familia :)


Vacaciones en el sur

Viajes — Martes 27 de Enero de 2015, 18:28


Este verano volvimos a Piedra del Águila, en modo vacaciones pero también visita a mi hermana y cuñado, que viven allá desde hace unos años.

El viaje es largo, especialmente para los niños, pero haciéndolo en dos tirones (o sea, en dos días, durmiendo en algún hotel en la mitad del viaje) se hace soportable. Pero tampoco es para hacerlo seguido, y es en parte por eso que pasaron tres años desde la última visita.

En aquella oportunidad pusimos carpa en el terreno de los chicos, y los ayudamos a empezar a construir las habitaciones. Esta vez las habitaciones estaban totalmente terminadas y habitables, más el taller donde funciona la imprenta, más el garage (que usamos como habitación nuestra), más un montón de comodidades (como el horno de barro!).

Primeras habitaciones de la casa que están haciendo Diana y Gus a pulmón.

Hicimos bastante fiaca durante las vacaciones... yo, por ejemplo, dormí siesta todos los días (normalmente no duermo), leí un montón, charlamos mucho, comimos demasiado. Aprovechamos bastante el horno de barro: hicimos pollo y cordero, siempre con verduras que al horno de barro quedan geniales, incluso el choclo.

Malena jugando con las gallinas (que pensaban que ella les iba a dar de comer...).

El horno de barro que construyó mi hermana; ahí hicimos cordero, pollo, pan y muchas verduras.

Muy atípico cielo, una gran tormenta que apenas nos mojó un rato (pero pegó fuerte ~100km más al norte).

También paseamos bastante. Hicimos algunas actividades cortitas y cercanas, como subir hasta el águila representativa del pueblo, pasar una tarde en el perilago, una caminata al cerro que está al lado de la casa de los chicos, pasamos una tarde en un lugarcito muy lindo aguas abajo del embalse Pichi Picún Leufú, e incluso hicimos una caminata bastante complicada para llegar a una bahía que nos habían contado, con visita incluída a los restos de una ciudad abandonada.

Quizás la que más se destaca de todas las actividades que hicimos en Piedra del Águila fue escalar la pared vertical de una formación que corona un cerro de las afueras de la ciudad.

Fuimos guiados y supervisados por Esteban Martinez, que ya había subido y colgado las sogas de seguridad. La caminata hasta arriba del cerro no fue simple (ni la bajada, especialmente para mí, que llevé casi todo el tiempo a Malena a upa), pero llegamos a una pequeña superficie casi horizontal al costado de la pared. Allí fuimos escalando por turnos, trepando a la roca con la fuerza de piernas y brazos, mientras que alguien desde abajo mantenía tensas las cuerdas de seguridad, por las dudas que nos cayéramos (y con estas cuerdas, luego bajábamos descolgándonos). La verdad es que estuvo buenísimo, aunque las primera vez te da un poco de cagazo el estar solamente agarrado/apoyado con manos y pies a varios metros de altura...).

A mitad de la caminata hasta el cerro (lo que realmente escalamos es la parecita vertical de arriba de todo).

Ya casi arriba de todo, Gustavo y Diana viendo como Esteban prepara los equipos.

Casi llegando a la cima, parece más fácil y menos divertido de lo que realmente es :).

Haciendo la parte de seguridad mientras escalaba Felipe.

Por otro lado, no sólo nos quedamos en casa de los chicos o hicimos paseos cercanos. En dos oportunidades nos tomamos el día entero, saliendo temprano y volviendo tarde, para hacer una recorrida a algún lugar más lejos y conocerlo.

En uno de esos días nos fuimos al Chocón, a unos 150km al norte de Piedra del Águila. Fuimos principalmente al Museo Municipal, donde está expuesto el Giganotosaurus Carolinii (hasta el momento considerado el dinosaurio carnívoro más grande de todos los tiempos, aún superior al Tyrannsaurus Rex) que se descubrió justamente en esa zona por Rubén Carolini a fines del siglo pasado.

Todo el Chocón está coloreado con la temática dinosauril, y está muy bien que así sea (todas las ciudades deberían explotar más sus capacidades turísticas, siempre hay algo que mostrar). Pero no sólo eso tiene la ciudad, sino unos paisajes hermosos al Lago Ramos Mexía, y obviamente la represa.

La familia a los pies del simpático dinosaurio que cuida la entrada a El Chocón.

Dinosaurio reconstruido, en el museo.

Tres bestias feroces.

Otro día nos fuimos al Lago Huechulafquen. Fuimos desde Piedra del Águila para el sur por la RN237, hasta el Río Collón Curá, y de ahí subimos por la RN234 y la RN40 hasta Junín de los Andes. Ahí almorzamos, y seguimos camino al lago. En este último tramo tardamos bastante, porque no sólo es de ripio, sino que hay caminos de cornisa sinuosos y en pendiente, nada trivial de recorrer pero tampoco algo imposible, sólo se tarda más de lo calculado (y también porque nos clavamos una siesta a la mitad de la recorrida :p ).

Obviamente, los paisajes pagan todo eso con creces.

Vista desde donde paramos a tomar unos mates.

Malena, haciendo un enchastre de si misma al jugar con la tierra finita del lugar.

Felipe "filmando" a unos chicos que tocaban la guitarra y cantaban.

Vista del volcán Lanín desde la ruta.

La vuelta la encaramos un par de horas antes de que anochezca, es que quería hacer sí o sí todo el camino hasta Junín de los Andes y también la ruta desde ahí hasta el cruce con la 237 antes que sea noche cerrada, por seguridad y comodidad.

Los cuatro junto al monumento representativo del nombre del pueblo.

Entre una cosa y la otra se fueron pasando los días y tuvimos que regresar a casa. Hace rato que no nos tomábamos más de una semana de vacaciones, y lo disfrutamos un montón, pero también te dan ganas de volver a casa, :)


Malta

Viajes — Martes 03 de Junio de 2014, 15:44


La semana pasada estuve de sprint, esta vez en un destino al que no había ido nunca. Malta. Siempre que lo menciono, todo me preguntan donde está Malta (yo tampoco sabía)... bueno, está acá:

Mapa de Malta

Es una isla principal, con un par de islas pequeñas alrededor... parece chica, pero tiene casi medio millón de habitantes, y sorprendentemente la más alta densidad de población de Europa [-].

No pude pasear demasiado y conocer, lamentablemente, porque el domingo llegué tarde y el sábado me fui temprano... y durante la semana trabajé un montón. Muchos de mis compañeros llegaron un día antes y se fueron un día después, pero yo no elegí eso. En parte porque eran dos días más que estaba lejos de casa, extrañando, en parte porque le complicaba la vida a Moni dos días más de la semana.

La ciudad es rara. Tiene algo de pintoresco, pero también de decadente. Hay edificios muy lindos, y hay otros que son directamente feos. Que el 90% de las construcciones estén hechas con la misma piedra local le da a todo un tono peculiar.

Edificios

Aunque es una isla, y algunas playitas de arena tiene, la mayoría de la costa es rocosa. Obvio, igual la gente toma sol, nada, disfruta del mar, etc. Algo que nos llamó mucho la atención fueron unas piletas cavadas en las rocas de la playa... algo así como saunas naturales...

Piletas en la costa

Todas las fotos acá.


Descansando

Viajes — Viernes 31 de Enero de 2014, 22:22


Este enero con la familia nos tomamos unos días para pasear.

No teníamos ganas de ir mucho tiempo a un lugar puntual, así que hicimos una especie de popurrí.

El primer viajecito fue bastante cerca: nos fuimos a una chacra en Open Door por tres días. Era con las cuatro comidas incluídas, así que descansamos *y comimos* un montón...

Había una pileta que disfrutamos muchísimo, y actividades para los pequeños, que incluía darle de comer a animalitos, ordeñar una vaca, y varios etcéteras.

Viendo como se ordeñaba una vaca

El segundo viaje fue más lejos, e hicimos dos lugares en tándem. De casa fuimos para Costa Azul, a disfrutar de la playa y el mar.

Me sorprendió por un lado todo lo que Felu disfrutó el mar, y las ganas con las que Malena le entraba a la playa y el mar.

Malena y el mar

De la costa fuimos directamente para Chascomús, donde nos quedamos un par de días.

En el viaje nos agarró una tormenta como nunca había visto. En la vida había manejado con tanta agua alrededor. Pero llegamos bien, y como los días no estaban tan soleados, aprovechamos para descansar bastante.

El último día se acercaron mi vieja y Oscar y armamos un día de pesca en la laguna. Estaba fresco, pero soleado, y nos terminamos quemando un poco demasiado :/

Felipe en la laguna

En fin, descansamos mucho, y comimos más (ya nos pusimos a dieta :p). Y los chicos la pasaron bárbaro.


Londres Diciembre 2013

Viajes — Domingo 15 de Diciembre de 2013, 11:38


Una vez más fui por laburo a Londres. Como las otras tres veces, me quedé una semana, viajando los fines de semana, y dejando libres para pasear un poco la tarde del domingo, la mañana/tarde del sábado, y los días de semana luego de las 18.

El tema es que esta vez el viaje fue la primer semana de Diciembre. Y en Londres está terminando el otoño. Y están muy al norte. Resultado de todo esto: a las cuatro de la tarde empezaba a anochecer :/. Pero eso no evitó que paseemos algo (¡mercados!) y que recorramos lugares de comidas y bebidas.

A punto de comer coreano

Gastronómicamente, este viaje se lució. Todos los días nos tomamos una cerveza en algún pub inglés. A veces menos, a veces más, y conociendo distintos bares. Y a nivel comidas, muy bien también. Cenamos indio el domingo, tailandés el lunes y coreano el martes (el miércoles no llegué a cenar porque estuve de compras, el jueves fue la fiesta de fin de año de la empresa, con comidas variadas para picar parados, y el viernes comí comida inglesa... dos puntos sobre cinco, como siempre).

Los almuerzos también se destacaron. Bah, desde el jueves, que conocimos el Borough Market, un lugar bárbaro para comprar un montón de ingredientes, pero donde también tenés comidas listas para comer. El jueves comí sánguche de pato, el miércoles hamburguesa de cordero con menta, y el sábado chancho deshilachado a la barbacoa.

Sánguche de pato

El sábado con Guillo nos fuimos a otro mercado, el de Bricklane Street. Este es más de ropas, antigüedades, cosas artesanales y vintage, todo muy hipster, todo muy loco. No es mi target, pero igual compré un par de regalitos y algo para la casa

Todas las fotos, acá.


1 2 3 4 5 6  Siguiente»

Powered by LifeType