Perdidos en la montaña

Viajes — Domingo 10 de Febrero de 2008, 23:08

Al casi entrar en La Cumbrecita, una chica nos ofreció un folleto sobre una actividad. Nosotros teníamos un mapa y una duda, si una caminata que figuraba en el mapa efectivamente salía de una punta y terminaba en otra, o eran dos caminatas separadas.

Cómo la chica no tenía idea, fuimos a la Oficina de Turismo del lugar, dónde nos dieron un mejor mapa, y la recomendación que esa caminata, de 4 horas, debía ser hecha con guia, ya que los caminos no estaban del todo claro, y en estos días las nubes bajaban demasiado temprano. Pero nos marcó una caminata alternativa, que era por ese lado, pero por otro camino.

Mapa de la travesía

Este segundo camino tenía una duración de caminata de 50 minutos. Como nuestra idea era hacer luego una actividad a la tarde, y ya eran casi las once de la mañana, decidimos hacer esa caminata corta, y listo.

Arrancamos viaje, entonces. La caminata se comenzaba desde una punta de la ciudad, atrás de un hotel, por lo que encaramos para ese lado. Al llegar ahí, quise mirar algo en el mapa, pero a Moni se le había caido.... como yo estaba con la mochila, ella desanduvo las tres o cuatro cuadras hasta la Oficina de Turismo para pedir otro mapa, pero lo encontró antes en el piso.

Ahora sí, con mapa y todo, emprendimos viaje. Al principio estaba todo muy lindo, porque como todavía no habíamos salido de los alrededores de la ciudad, el camino era para autos y caballos, y con sombra. A los cinco minutos de paseo, el camino ya era más complicado, sólo para caballos, pero la sombra estaba muy piola. Obviamente, siempre subiendo.

Al raaaato de caminar, hicimos la primer parada técnica, no sólo para un pis sino para tomar un poco del agua que habíamos llevado (a decir verdad, lo mío era una botella de jugo de pomelo bastante diluído, y Mónica había cargado una botella de Ser naranja-durazno). La bebida estaba fresca, ya que la habíamos sacado de la heladera y envuelto en una toalla, adentro de mi mochila.

Seguimos caminando, entonces, un rato más. El primer intríngulis se nos presentó cuando el camino se dividía. Había un cartel que indicaba que para un lado estaba el cementerio, pero para el otro no decía nada. En nuestro mapa, el cementerio parecía estar más cerca del camino corto que del camino largo, así que al principio tomamos ese camino. Luego de un ratito vislumbramos que el camino se terminaba en las puertas mismas del cementerio, así que decidimos que ese camino era para el cementerio (justamente) y no parte de la excursión, así que volvimos sobre nuestros pasos y tomamos la otra rama del camino.

Caminamos, caminamos, y caminamos. El camino de tierra (o barro) y pasto fue dando lugar a un camino más seco, de muchas piedras sobre tierra, o directamente el camino no era más que unas marcas sobre la piedra misma. Los árboles fueron raleando cada vez más, hasta que terminaron de desaparecer. Subíamos y subíamos, y la vista era maravillosa.

Facu y Moni, en la montaña

Paramos un par de veces a tomar agua y ponernos protector solar. Veníamos ya con partes del cuerpo más quemadas de lo recomendado, y el sol pegaba bastante ahí en lo alto, sin sombras de ningún tipo. Claro, el sol ya estaba bastante alto.... eran como las doce y media...

La hora nos sorprendió, porque habíamos salido once menos diez, y la caminata era de unos cincuenta minutos. Habíamos parado un par de veces para tomar líquido o algo, pero habíamos seguido casi inmediatamente, sin perder demasiado tiempo. Pero el camino era claro, y seguimos. Un par de vueltas más tarde (como todo buen camino de montaña, es sinuoso), encontramos unos lugareños que venían bajando a caballo.

-Buen día-, saludamos.

-Buen día.

-Una pregunta, jefe, ¿es este el camino de la excursión?

-Así es- contestó-, van por buen camino.

Unos segundo más tarde, cuando ya los caballos habían pasado, les pregunté:

-¿Pero este es el camino corto o el largo?

-El largo-, contestaron casi al unísono, y al ver nuestra cara de desconcierto, uno de ellos prosiguió-. El camino corto es mucho más abajo.

-¿Sabrán cuanto falta para la cascada?

-Una hora y cuarto-, comenzó uno, pero el otro enseguida lo corrigió-. No, ni una hora, debe faltar un poco menos de una hora.

Les agradecimos, y con Moni tomamos la decisión de seguir por ese camino, total ya casi íbamos por las dos horas de viaje, y no faltaba tanto para la cascada misma.

Así que seguimos caminando. El camino subía y subía. El sol pegaba bastante. Pero las vistas eran muy lindas, así que la pasábamos bien. A Moni le dolía un poco la cintura, y a mí me había comenzado a doler un pie, pero estábamos bien.

Como una hora más tarde, alcanzamos a una familia (padre, madre, y un nene) que iba en nuestra misma dirección, pero se ve que un poco más lento. Los pasamos, y seguimos. Al rato nomás, llegamos a una parte en que parecía que el camino se acababa. Con Moni frenamos, dudamos. El señor nos alcanzó, caminó para otro lado, y encontró una huella de vehículo, así que seguimos por ahí. Unos diez minutos más tarde llegamos a una especie de cabaña o rancho. Pensábamos que la cascada (que justamente se llamaba Escondida), estaría ahi atrás, porque además estábamos a unos metros de un pequeño riachuelo que bajaba.

Pero no sabíamos cómo encarar. En eso salió un señor, al que le pregunté:

-Buen día, jefe, ¿el camino a la Cascada Escondida es por acá?

-Noooo, es mucho más abajo.

Nos miramos con Moni, sin saber qué hacer.

-¿Y sabrá indicarnos cómo llegar?- le pregunté al señor.

-Es fácil-, contestó.- Vuelven por este camino, siempre bajando, hasta que empiezan a subir. Ahí van a ver un pino, el riachuelo, y un abedul más allá; ahí van hasta el riachuelo y lo siguen, nomás.

Le agradecimos, y comenzamos a deshacer el camino andado, en compañía de la familia con la que nos habíamos encontrado. Volvimos, y en el punto en que antes habíamos frenado y dudado, vimos que el camino comenzaba a subir un poco. No vimos rastro de un pino y/o abedul, pero el riacho estaba cerca, así que decidimos ir hasta el mismo, y en todo caso seguir camino por su orilla.

Paisaje en la búsqueda

Cruzamos una pequeña pradera. La familia tomó más para la izquierda, nosotros para la derecha. Bajamos hasta el riachuelito. Tratando de ver cómo seguir, noté que lo mejor era cruzarlo por unas rocas, y seguir por la otra orilla. Fuimos hasta ese punto, y me mandé primero.

-Ojo, que esa piedra mojada seguro es resbaladiza-, le dije a Moni.

Crucé yo, puse el pie derecho sobre esa piedra, me afirmé con una mano en una saliente, y luego puse también el pie izquierdo sobre la misma piedra. Cuando levanté el pie derecho para dar el último paso, el izquierdo resbaló y se me fue para el fondo del riacho, dándome un lindo golpe en la pierna, y terminando con las dos zapatillas completamente mojadas.

Moni pudo cruzar mejor, con la ayuda de mi mano, y seguimos caminando, siguiendo el río. Unos metros más tarde, no pudimos seguir y volvimos a cruzar el rio, trepando nuevamente a la orilla original, y continuamos recorriendola, a veces incluso separándonos del rio.

En un punto nos volvimos a cruzar con la familia, que estaba intentando cruzar una parte del río, pero nosotros seguimos por la montaña, tratando de seguir al rio pero no al detalle en la orilla, sino más arriba en la montaña. Luego de caminar y trepar unos diez minutos (obviamente a campo abierto, sin ningún tipo de camino ni nada), vimos que estábamos en problemas.

Al río lo teníamos mucho más abajo, no había forma fácil de bajar, y para arriba teníamos unos picos imposibles de escalar. Se abría una pradera a la derecha, que quizás nos permitiría ir bajando de forma menos peligrosa hasta el riacho, que había tomado un camino distinto e iba más para el sur. Yo iba adelante, tratando de ir encontrando el mejor camino, cuando me resbalé, caí sentado de culo, y comencé a deslizarme. Instintivamente me di vuelta y terminé boca abajo, pero firme sobre el terreno.  Me paré y volví a donde estaba Moni, sin más consecuencia que mi pantalón mojado y embarrado, y un buen susto de ella, :).

Obviamente ese no era el mejor camino, buscamos y encontramos otro, y llegamos a esa pradera. Allí notamos que el descenso, aunque más parejo, no iba a ser fácil, ya que la pradera estaba húmeda, y con un resbalón allí íbamos a terminar en el fondo del valle. Antes de tomarlo, decidimos escalar hasta arriba del pico y ver qué encontrábamos del otro lado, para ver mejor qué hacíamos. Trepamos, y cuando llegamos arriba encontramos el camino por el que habíamos venido. La decisión fue facil: antes de tratar de seguir el río, que realmente no sabíamos a dónde nos llevaba, elegimos volver por el camino conocido.

Como a la media hora de caminar el regreso, Moni encontró otro camino que parecía salir desde el principal. Como estábamos todavía con la ilusión de encontrar la cascada, decidimos explorarlo un poquito. Este nuevo sendero prometía: cada tanto veíamos unas piedritas apiladas arriba de las rocas, a modo de señal, y luego de caminar un rato encontramos un pino, el riachuelo, y otro árbol de fondo que bien podría ser un abedul. Pero tratamos de seguir por dónde indicaba el camino, y no pudimos encontrar por dónde seguir (ahora, mientras escribo esto, creo que quizás no era tan claro el sendero porque el riacho estaba bastante crecido, en función de las lluvias de los últimos días).

El pino, el riachuelo y el abedul

Decidimos remontar la bajada, nuevamente hasta el camino original, y continuamos el regreso. Luego de caminar un rato nos encontramos con una pareja que venía haciendo el mismo camino. A ellos les contamos lo aprendido con respecto a dónde llevaba el camino, y nos enteramos por ellos que el camino alternativo, que iba a la Cabeza del Indio, no estaba lejos de allí (ellos habían venido por ese camino). Luego de charlar unos minutos apenas, los despedimos y seguimos adelante. Un rato más tarde, con Moni frenamos unos minutos porque ella estaba apenas mareada, y vimos que el muchacho venía hacia nosotros, mientras la novia exploraba otro camino. Nos contó que estaban tratando de encontrar el camino hacia la cascada, y de paso nos señaló lo que era la piedra a la que llamaban Cabeza del Indio.

Se veía lejos, con unas personas sacando fotos, y atrás de la misma se intuía un camino. Con Moni no encontrábamos el sendero para ir hasta allí, así que decidimos cruzar el campo a lo bruto, sin importar camino, hasta llegar a dónde estaba esa gente. A esa altura del viaje parecía una tontería, y no fue gran cosa. Vimos cual era la piedra en cuestión, y llegamos a ella, pero no /vimos/ la Cabeza que suponíamos debíamos ver.

Pero sí encontramos el camino para ir hacia el pueblo, así que seguimos por ese sendero. A los cinco minutos encontramos dos muchachos que habían arrancado hace poco el camino, así que nos enteramos que estábamos cerca. Seguimos caminando y descendiendo hacia el pueblo, y en un cuarto de hora más ya estábamos al final del camino.

¡Habíamos llegado finalmente al pueblo! Pero ahí nomás estaba el cartel para ir a ver otra cascadita, a quince minutos de caminata. Y como ya estábamos en el baile, seguimos bailando, y nos fuimos hasta la cascadita esta. El camino no era tan complicado, pero nosotros estábamos más que cansados. Llegamos a la cascada, y descansamos un rato.

Cascada, no la Escondida, pero buena igual

Luego emprendimos el regreso, desandando el camino hacia la cascada, y luego bajando desde ese lugar del pueblo hasta la entrada del mismo, donde teníamos el auto y habían unos bares y restaurantes.

Ahora con toda la historia contada, les puedo comentar mejor el mapa que les mostré al principio. Nosotros arrancamos desde Pueblo A. El camino indicado como verde-azul-verde, hasta Pueblo B es el que teoricamente duraba cincuenta minutos. El camino indicado como verde-rojo-verde es el que teoricamente duraba cuatro horas. Nosotros hicimos el primer tramo en verde, casi todo el rojo (nunca llegamos a la cascada escondida) más el punteado hasta la casa del baqueano, más las exploraciones varias, el verde hasta el pueblo nuevamente, y encima el naranja hasta la cascada grande, :)

Llegamos al final luego de seis horas de paseo. Estábamos al límite de nuestro estado físico, no tanto por la caminata, sino también por las vicisitudes vividas, y especialmente porque no habíamos comido absolutamente nada desde el desayuno en casa.  Así que, a riesgo de adelgazar algo, cuando llegamos a la entrada nos clavamos una cerveza y unas papas fritas, :).

Volvimos a casa enseguida, casi sin poder caminar. Llegamos y nos bañamos; yo estaba bastante roto: una ampolla en cada pie, obviamente ya reventadas, un raspón en la espalda, justo arriba del culo, y un huevo en la mitad de la pierna. Moni estaba sólo dolorida, en función del esfuerzo realizado.

Comimos algo, y nos fuimos a dormir: eran las ocho de la noche, pero estábamos agotados. Yo creí que iba a dormir un rato y luego levantarnos, ¡pero dormimos doce horas seguidas! Como dijeron Los Bitle en su momento, anochecer de un día agitado. ¡Si señor!

Vacaciones en Córdoba

Viajes — Jueves 07 de Febrero de 2008, 13:38

Arrancamos el sábado 26, tempranito tempranito, ya que el viaje era bastante largo. Como pasábamos por Rosario, decidimos entrar y pegar una vuelta.

Y, por supuesto, visitar el Monumento a la Bandera. Lamentablemente el tiempo no acompañó, y tuvimos que esperar un rato que baje un poco la lluvia para salir (de paso comimos en el auto, nos hicimos unos sanguchitos con cosas que habíamos llevado y otras que habíamos comprado ahí).

Monumento a la Bandera, en Rosario

Luego seguimos viaje. Llegamos a la zona del Valle de Calamuchita bastante tarde, pero aún de día (gracias a la longitud en la que estábamos y a la hora adeltantada). Pero desde la ruta a Villa Berna en sí el camino lleva tiempo, porque es un mejorado bastante complicado, y como era la primera vez que lo hacíamos tardamos bastante.

La cuestión es que llegamos a la Villa totalmente a oscuras. Luego de pegar un par de vueltas encontramos las cabañas. Nos estaban esperando, así que no tuvimos mayor inconveniente.

La cabaña era una casita de un ambiente con una cocinita en una esquina, un baño, y nada más. Pero estaba lo suficientemente equipada: horno, anafe, heladera, mesita, tele (que usamos poco), etc. Tenía también, afuera, una parrillita no techada.

Al llegar, bajamos todas las cosas, comimos algo, y a dormir.

Al otro día decidimos visitar La Cumbrecita. Nos fijamos en el mapa, y estábamos a unos 7 km. Le pregunté a Chaghi cual era la velocidad de caminata no forzada, y me dijo que unos 4 km/h (el viaje caminando serían menos de dos horas), así que decidimos ir a pata. Hicimos el viaje de ida en una hora y cuarenta, y el de vuelta en una hora y treinta y cinco minutos. Nada mal. El día estaba despejado, así que disfrutamos de unos paisajes bárbaros.

Vista de las montañas

Allá en La Cumbrecita no hicimos demasiado, porque mal que bien estábamos cansados. Así que pegamos una vuelta ínfima, almorzamos en un lindo restaurant suizo, y nada más. Luego de volver a casa, boludeamos un rato y nada más en el día.

El lunes amaneció lindo, también, y decidimos pegarnos una vuelta por Villa General Belgrano. Cuando llegamos el cielo se estaba complicando, pero tuvimos tiempo de pasear por la calle principal, almorzar en una fábrica de cerveza (que visitaríamos luego), y volver a pasear un poquito más.

Queríamos comprar unas cosas en el super, pero la lluvia nos empezó a correr, así que volvimos al auto y buscamos así un supermercado. Cuando lo encontramos, la lluvia ya era torrencial. Compramos algunas cosas, y cuando salimos... ¡la lluvia era mucho peor!

Temí realmente por el viaje de vuelta, ya que los 16 km de mejorado que teníamos para entrar a Villa Berna no parecían muy amigables con la lluvia. Pero en el viaje de Gral Belgrano hasta ese punto la lluvia amainó y casi que paró. Y el mejorado realmente se bancó el agua, así que no tuvimos problema.  Eso sí: llegamos a casa como a las cinco de la tarde, y había un sol bárbaro, pero el día ya estaba terminado, :(

El martes también amaneció lindo. Fuimos a pasear un rato por el río Intiyaco, el cual no está muy lejos de donde parábamos. Aprovechamos a sacar algunas fotos, y de paso, comprar unos pastelitos y un lindo queso casero. Volvimos a casa, para comer, pero ya no salimos, porque la tarde también vino de tormenta...

El miércoles amaneció feo, pero como ya le habíamos tomado el pulso al clima, decidimos ir a pasear igualmente. Esta vez fuimos a Embalse. El viaje de ida fue bajo una lluvia torrencial, pero ya llegando a Villa del Dique, el cielo estaba despejado. Caminamos un buen rato por el dique, subiendo, bajando a la central hidroeléctrica, etc.



Luego seguimos para Embalse y almorzamos tipo picnic en una especie de islita cerca de la orilla (pudimos entrar con el auto, pero si el agua hubiese subido 5cm, no salíamos...). Leimos, volvimos a pasear, hasta dormimos una siesta (bah, yo, Moni tomó sol, jeje).

Volvimos a la tarde a casa: no llovía pero el clima estaba más o menos. Hacía un par de días que queríamos hacer un asado, y esta era la primera nochechita que veíamos que se podía, así que me puse manos a la obra. Me costó bastante poder prender el fuego, porque estaban húmedos hasta los fósforos... (había guardado unas hojas para prender, pero las prendía y se apagaban solas, de tan húmedas que estaban). Pero finalmente agarró, y pude encender unos carbones. Eso sí, luego empezó a llover intermitentemente, lo cual me hizo hacer malabarismos con el fuego y la carne, pero pudimos comer un rico asadito, bien hecho. Eso sí, un poco tarde, pero todo bien.

El jueves amaneció bastante lindo. Decidimos ir nuevamente a La Cumbrecita; esta vez iríamos con el auto, para poder pasear allá. La idea era hacer una o dos caminatas cortitas, y una actividad de aventura a la tarde, pero la realidad fue otra: ¡nos terminamos perdiendo en la montaña! Esta historia vale la pena otro post para ella solita, así que no les voy a adelantar nada por ahora.  El punto es que no hicimos nada de lo planeado, y así se terminó el día.

Al otro día estábamos bastante cansados, así que dejamos cualquier actividad pesada para la tarde y dedicamos la mañana a recorrer un par de ríos (fuimos a Las Cañitas y a Los Reartes). Volvimos a almorzar a casa, con idea de salir a la tarde para hacer la aventura que queríamos hacer, en el Peñon del Aguila.

Dudamos en salir, porque la segunda parte del día pintaba para lluvia, pero fuimos igual. A este lugar se podía acceder de dos maneras, en forma peatonal desde adentro de La Cumbrecita, o en auto, a unos kilómetros de la ruta (nos decidimos por esta última alternativa). Un rato antes de llegar, empezó a llover suavecito. Pero un minuto antes de estacionar el auto, la lluvia se volvió torrencial.

Estacionamos el auto, lo apagamos, y decidimos esperar que la lluvia baje un poco la intensidad. Error. La tormenta empeoró bastante, al punto que casi no se veia para afuera del auto. ¡Hasta comenzó a granizar! Estuvimos atrapados como una hora, y en un momentito que amainó decidimos bajar e ir hasta la estación del trencito que nos llevaría a hacer la actividad. Pero la gente que encontramos allí nos dijo que no habría actividad ese día, por lo llovido.

Nos resignamos, y encaramos la vuelta a casa. El viaje de vuelta estaba complicado, porque había llovido demasiado. Pero nunca nos esperábamos lo que encontramos: ¡que uno de los ríos había incrementado tanto su caudal que no lo podíamos atravesar!

¡Pucha che! El auto por acá no pasa...

La verdad es que dudé si tirarme a pasarlo con el auto, pero no me animé. Esperamos, y esperamos, y se notaba como el caudal bajaba, ya que la lluvia había parado.  A los 15 minutos pasó una camioneta grande, 4x4, y lo cruzó despacio. Del otro lado el tipo me avisó que esperara 15 minutos más y lo cruce.
Asi que seguimos esperando, viendo como el caudal bajaba de a poco (y viendo también como una gran roca que estaba en el río se partía súbitamente por la mitad). Pero como no volvió a llover, finalmente el caudal bajó lo suficiente, y pudimos cruzar el rio sin problemas, y continuamos el viaje de regreso.

El sábado era el último día de paseo. Decidimos ir a Santa Rosa de Calamuchita, en dónde habíamos visto una linda playita de rocas sobre un río como para tomar algo de sol y almorzar. Luego nos fuimos a terminar unas compras en Villa General Belgrano.

Como salimos temprano, logramos hacer todo y llegar a Gral Belgrano justo sobre la una del mediodía, y pudimos visitar la Fábrica de Cerveza Brunnen.  Es una fábrica artesanal, de baja cantidad, y ellos dicen que es cerveza artesanal alemana porque la receta, las máquinas, y parte de los ingredientes son alemanes.

Les iba a explicar en detalle el proceso de elaboración, pero ahora revisando la página web de la fábrica encuentro que acá está el proceso muy bien explicado y con más detalles de los que recordaba...

Ese mismo sábado a la tarde queríamos hacer de una vez por todas el paseo en el Peñón del Aguila, y esta vez sí pudimos. Fuimos en auto hasta el mismo punto que el día anterior, pero esta vez nos dieron el ok para las actividades (el día estaba impecable).

De esa estación nos llevaron al lugar de la activdad en lo que ellos llamaban un tren tirolés, que era una especie de vagón arrastrado por un tractorcito. Todo muy pintoresco, eso sí: todo pintado y ambientado a "lo suizo", con la geste vestida con las prendas típicas, y eso.

Nosotros fuimos principalmente por dos actividades: una era arborismo y la otra un espectáculo.

El arborismo estuvo bárbaro: luego de ponerte un equipo de seguridad te hacían recorrer unos puentes colgantes, aereos, tendidos entre árboles. Los puentes iban desde uno bastante fácil hasta directamente no tener más que un cable de acero sobre el cual cruzar.  Obviamente, por seguridad, siempre había otro cable de acero al cual uno iba enganchado, y del que te agarrabas para hacerla más fácil, :)

Colgados en el aire

Duró unos 20 o 25 minutos, y aunque no parece demasiado complicado, uno termina transpirado como si hubiese corrido una maratón. Moni terminó que no quería saber más nada, pero al rato ya tenía ganas de hacerlo de nuevo, :)

Luego de esto nos quedamos paseando un poco por el lugar visitando la costa del río, hasta que comenzó el espectáculo. El mismo versaba sobre la Leyenda de Gambrinus, leyenda que explicaría la aparición de la cerveza en el mundo a través de un pacto entre Gambrinus y el Diablo.

Más allá de la historia, que estaba buena, y que era todo actuado por humanos vestidos a la época y con caretas, el toque de distinción que hizo buenísimo el espectáculo fue que estaba, sin perder el sentido de la leyenda, adaptado a Córdoba. Incluso, la historia era semi relatada por un diablito muy cordobés que le otorgó un carisma fantástico a todo el show. Imperdible, por ejemplo, al mismísimo Angel Negro... ¡bailando cumbia igual que la Mona Gimenez! Muy recomendado este lugar si llegan a ir por la zona, tanto para grandes como para chicos.

Entre que terminó todo y que volvimos a casa, el día ya había caducado. Empezamos a guardar todo, comimos algo, y nos fuimos a dormir. Es que el domingo nos levantamos a las cinco de la mañana, porque ese mismo día se festejaban los 90 años de mi abuela Cándida, así que salimos super temprano de Córdoba y casi a las cuatro de la tarde ya estábamos en el cumpleaños.

90 años

Lo hicieron en Namuncurá, cerca de Ciudad Evita. Comimos un muy rico asado hecho por Ivan y el tío Enrique, y la verdad es que la pasamos muy bien. Todos, incluso la abuela, como correspondía, :).

Obviamente, después del viaje y del cumpleaños al aire libre, a la noche casi que nos desmayamos del cansancio.

Pero fueron unas vacaciones muy muy lindas, con muchas actividades y emociones, en una zona a la que seguramente volveremos, :) Como siempre, en Flickr dejé las fotos.

Un largo, largo camino a casa

Viajes — Domingo 30 de Septiembre de 2007, 19:17

El jueves terminamos el curso una hora antes de las seis, así que aproveché y me fuí rápido al hotel a dejar las cosas. El bus de la empresa, el tren hasta Dun Laoghaire, cinco minutos de caminata hasta el hotel, subir y dejar las cosas. A las seis ya estaba afuera nuevamente.

Aunque el cielo estaba encapotado y a punto de llover, tenía una o dos horas de luz para pasear un poquito por esa zona, que no la había recorrido, y al menos el muelle parecía interesante. También pasé por una librería, porque tenía un encargo y otras cosas que comprar.

Como siempre, prefiero no salir a comer sólo cuando estoy afuera, así que me compré algo de comer y unas cervezas, y me fui al hotel. Antes de subir, pasé por recepción para que me dieran el código de acceso de internet de ese día.


Internet

Llegué a la habitación y me conecté. Bueno, es un decir, porque no funcaba. Y acá corresponde recapitular algo.

Todavía en Argentina, averigüé y me confirmaron desde el hotel que daban acceso a Internet en las habitaciones, con un costo diario de 10 euros que yo tranquilamente pensaba cargárselo a Ericsson. Cuando llego el primer día y me quiero conectar, veo que lamentablemente es por cable, no wifi.

No importa, me conecto, y nada. No tenía link (no se me prendía la lucecita de dónde uno enchufa el cable), así que seguro que no era yo. Llamo a soporte al 222, como decía un cartelito por ahí, y constantemente ocupado. Llamo entonces a recepción, y tratando de ponerme lo menos técnico posible, les expliqué que "internet no andaba", y que eran ellos porque no tenía "ni señal".

Me dijeron que revisaban y subían para ver si podían ayudarme. Yo me puse a acomodar las cosas, y unos cinco minutos después me percaté que ya tenía link, así que me apronté a ver si funcaba todo ok. En eso llamaron a la puerta, y eran un muchacho y una señora, que venían a ver qué onda. Les dije "je, link ya tengo, ustedes tocaron algo, ¿no?". El flaco me contestó que sí, que habían cambiado unos cables, pero mejor revisar si funcionaba.

Fuimos a la laptop, y me fijé que tenía ip, gateway, y hasta dns! Abro el Firefox, y entro a una página del hotel que me pedía un código. El flaco se vio contrariado por la situación, explicándome que eso debería verlo si estaba conectado al wifi, pero no, yo tenía la eth1 apagada, así que estaba por cable seguro. Anyway, el pibe me dice que me va a tener que dar un código por día, y todo bien por mi.

Volvemos al último día, donde llegué a la habitación y me conecté, y no funcaba.Luego de media hora de hacer pruebas (las que no voy a escribir acá por lo tedioso), me aseguré finalmente que el problema era de ellos: yo tenía ip, tenía gw, y lo único raro era que el dns correspondía a otra red; podía hacer ping al gw y al dns, pero un "dig @dns www.google.com" no funcaba, y un ping a OpenDNS tampoco. Un tcpdump me mostró que cada muuuuuy tanto recibía un paquete de respuesta del dns, hice un ping a www.google.com, y la enésima vez que recibió la IP del dns, probé lo que decía antes: el ping me marcaba un 98% de paquetes perdidos (de unos 480 envíados, recibí 2).

Por suerte no era tarde, así que llamé al 222, y ocupado. Llamé a recepción, y me dijeron que tenía que marcar "9" antes. Ok, llamo al 9222, y ocupado. Es más, ya al marcar 9 daba ocupado. Llamo nuevamente a recepción, y me dicen que está ok ese tono de ocupado, que ella tiene el mismo, que vuelva a probar. Ya desconfiado, sin saber si la mina tenía mala leche o era simplemente estúpida, vuelvo a probar 10 veces, y nunca tuve respuesta. Llamé entonces a recepción y le rompí las pelotas hasta que mandó a alguien.

Vino un flaquito, que comprobó que "internet no andaba", e intentó llamar al 222 (acá me reí yo, porque el flaco luego de probar 10 maneras distintas, terminó llamando a recepción diciendo que había probado todo y no sabía más que hacer). Finalmente la mina de recepción llamó a soporte (es una empresa externa, que es la que les da internet a ellos; pero no solo el acceso, sino toda la solución, parece) y me pasó la llamada. Luego de algo de música y unas opciones raras (en una tuve que elegir si estaba con wifi en el lobby, o por cable en la habitación), y una voz grabada que me daba instrucciones super elaboradas como "agarre el cable negro que está con un cartel de Internet, y enchúfelo en su computadora", me atendió un humano.

Era un piba. Pobre, porque en tres minutos le conté toda la situación, desde que tenía los datos, hasta lo del tcpdump. Yo pensé "o entiende todo y hace lo posible para resolverlo, o me corta". Por suerte, caí con alguien más o menos calificado, que me fue haciendo algunas preguntas (hasta mi MAC address), y estuvo, al menos, haciendo como si tratara de resolver algo. Al rato me dice que ella probó todo y está bien, que iba a averiguar con back office, y me puso en hold. A los 10 minutos volvió, pero sólo con una mala noticia: ellos veían todo bien, y tenían que pasarle todo a un soporte externo, que vaya probando cada 10 minutos, y me dió un número de reclamo.


No internet, no paseo

Ok, sin acceso a la red. No podía revisar mail, no podía entrar en IRC en #pyar, y no podía buscarlo a Lucio en el IM para hablar de la charla que estamos preparando. Pero como tenía laburo que hacer en la máquina, no me preocupé.

Estoy haciendo un programita para mostrar texto como presentación en filminas, y como dice mi amigo Karucha, con Python se puede programar sin tener acceso a internet. Uno tarda más en encontrar la info, pero está, y pude avanzar bastante en mi sistema hasta que me fui a dormir.

Al otro día me levanté temprano, me bañé y luego de desayunar me tomé un bus hasta el aeropuerto. Todo sin novedad, hasta que llegué al "charlsdegol" de París, donde tenía la escala a Buenos Aires. Una escala complicada, porque tuve 11 horas de espera (sí, once, joder). Ojo, que viéndolo desde otro punto de vista, me daba tiempo para salir a la ciudad y pasear un poquito.

Acá fue donde comenzaron los problemas. Aunque mi primer impresión de los franceses fue buena, ellos mismos se encargaron muy prontamente de marcar lo antipáticos que son. Al bajar del avión uno tiene dos posibilidades, o va a la zona para tomar el otro avión, o va a la zona de salida del aeropuerto. Antes de tomar esta decisión, le pregunté a un flaquito del aeropuerto que andaba por ahí si podía salir sin problemas del aeropuerto, ir a la ciudad, y volver en unas horas. Terminé hablando en castellano, y me comentó que él estaba casi seguro que sí, que el único problema posible es que necesite una visa para entrar, que le pregunte al mismo tipo que hace el trámite de salida (que no intente pasar directamente, que pregunte). Ok, fuí allí y el con este también terminé hablando en castellano, y me dijo que no había problema.  Ese fue el punto hasta donde estuvo todo bien.

Antes que nada tenía que buscar dónde agarrar el tren, y dónde dejar el bolso (mi único problema es que yo tenía un bolsito de mano, que como compré algunas cosas en Irlanda pesaba bastante; está todo bien para llevarlo un rato, pero ya incluso me empezó a romper las pelotas de llevarlo de un lado al otro del aeropuerto).

Fuí a Turismo, y les comenté que tenía algunas horas libres, que quería ir al centro de la ciudad a conocer algo. Como la mina no reaccionaba, le pregunté dónde me podía tomar el tren, y me contestó que no era un buen día para trenes, que tenían un problema, que salían uno de cada tres, y que no me los recomendaba, pero que había un bus que por 20 morlacos de los europeos me llevaba al Campo Elíseos, ida y vuelta. No me hacía ninguna gracia gastarme esa guita sólo en el viaje, pero si no quedaba otra... Después de eso, la mina no me dijo más nada. Entonces le pregunté, "y ahí qué hago?". Para mi sorpresa, la mina (la que te atiende en turismo!) se encogió de hombros. "¿Algo para ver, algún museo?", le pregunté, y ahí me dió dos folletos y me mandó a una pared donde había 500 más.

Bien, ya tenía como ir al centro. Ahora tenía que dejar el bolso. Ahi mismo en turismo pregunté por un lugar dónde haya lockers o algo, y me mandaron para una punta. Luego de caminar un buen rato, y terminar esa zona, me di cuenta que no había nada ni remotamente parecido. Por suerte había un mostrador de informaciones. Le hice la misma pregunta, y me contestó "Gate 4" y mandó por donde había venido. Comencé a caminar, y lo que más sospecha me traía era que en todos los carteles, no habían "gates", todas las zonas del aeropuerto tienen otros nombres. Ok, seguí caminando, y le pregunté a otra persona. Me dijo que ni idea, pero que por esa zona seguro que no, y que más allá había otro mostrador de informaciones. Tuve que esperar cinco minutos que la mina dejara de hablar con las amigas, y me mandó a otra punta del aeropuerto, diciendo "Gate 4". A esa altura yo creía que "gate 4" es un código que estas hijas de puta usaban para mandarme a cagar, pero seguí caminando para esa zona.

De cualquier manera, era para el lado del tren, donde yo pensé que quizás habían otros lockers, así que todo bien. Obvio, no encontré nada ni parecido a un lugar para dejar valijas, así que en el camino le pregunté a un par de morochos que había ahí. Uno me despachó enseguida con un "no english", pero el otro, con un inglés muy malo, me quizo ayudar. Cuando entendió lo que quería, me comentó (más con señas que con palabras) que no habían más lockers en el aeropuerto ni en ninguna zona de esas, por una cuestión de seguridad, por las bombas.

Debo reconocer que este es el que me pareció más creible de todos. La única oportunidad que tenía era tomarme el tren, y jugarme a que haya lockers en la estación donde me baje (que es normal en estaciones grandes, y asumí que la de los campos elíseos esos debe ser grande porque el lugar es conocido). Así que caminé como 700 metros más y llegué a la zona de los trenes.

Un puto quilombo. Gente haciendo colas inmensas, guardias de seguridad y encargados de los trenes corriendo de un lado para el otro, etc. No sé que mierda pasaba, pero ni preguntar podías. Encima, en una estoy parado mirando que hacer (y descansando mis brazos por el bolsito), y escucho a una pareja de españoles que decían algo como "ni siquiera saben si se va a normalizar hoy". Y al 70% de los franceses a los que querés preguntar algo, te contestan "no english". Loco, ¡¡están en un aeropuerto internacional!!

Ahí me rendí: si había algo que NO quería que pase, es ir al centro y luego no poder volver en hora y perder el vuelo. Franceses del orto, mal organizados, y con poca ganas de ayudar. Gracias, me voy a gastar mi platita a otro lado. Métanse la torre eiffel en el culo.


Etapa final

Con la decisión tomada de quedarme en el aeropuerto, tuve tiempo para trabajar en el sistemita que estoy haciendo. Mucho tiempo. Horas.

Pero encontré un lugar piola para sentarme, sin gente que rompa las bolas, con enchufe, un monitor cerca para ver que no se me vaya el avión, y pude trabajar tranquilo. También aproveché para escribir algo de esto, ver un video de cómo dar vuelta una esfera "de adentro para afuera" (es buenísimo, ¡gracias Dave!), y un capítulo de los Expedientes X (voy por la cuarta temporada).

Luego el viaje, que no se me hizo tan largo porque entre dormir, ver una peli, laburar en la laptop lo que dura la batería, cenar, desayunar, y leer un rato, creo que me aburrí diez minutos...

Y finalmente, en casa, :D. Fotos de Irlanda, acá.

On the run, again

Viajes — Martes 25 de Septiembre de 2007, 20:45

Hace bastaaaaaante que no estaba con diferencia horaria positiva (más de dos años, desde EuroPython 2005).

Estas lineas las estoy escribiendo desde Dublin, Irlanda, donde llegué hoy para estar mañana y pasado en un curso de Mobile TV, enviado por Ericsson. El viernes ya arranco de vuelta pa' los pagos, llegando a casa el sábado a la mañana.

Irlanda es rara, porque la gente habla inglés pero es una ciudad europea, :). Bah, no sé si rara, pero es la primera vez que me pasa a mí.

Anyway, dos fueron las cosas que más me llamaron la atención por ahora.

La primera es que tienen el volante del lado equivocado, ;). Parece que ellos están de acuerdo en eso, porque no chocan ni nada, pero a primera vista causa impresión. Uno está tan acostumbrado a que el flujo de vehículos sea distinto, que en los cruces o rotondas siempre me da la impresión de que se la van a dar, pero ellos van por el carril que corresponde y todo bien, jejeje.

La segunda es que yo pensé que hablaban inglés, pero no. Bueno, sí, Irlanda tiene otro idioma oficial aparte del inglés, el irlandés.  El problema es que cuando hablan inglés lo hacen de tal manera que uno entendería más si hablasen en klingon... Hablan tan cerrado y rápido que hay que pedirles que por favor frenen un poquito. Ahí sí, magicamente, uno empieza a entender..

Llegué al hotel a la tarde, así que no tuve demasiado tiempo para conocer, pero aproveché que quedaban un par de horas de luz y me fuí para el centro, para conocer la ciudad de la forma que a mi más me gusta: caminando.

Son típicos los bares, obvio, y The Temple Bar es un clásico. Más que nada para seguir el ritual, entré y me tomé una pinta de Guiness tirada negra, :). Pensé que me iba a salir más caro: sólo cinco euros (lo mismo que pagaba la pinta de cerveza en Bologna cinco años atrás).

Veremos cómo siguen estos días, pero mañana ya empieza el curso y no voy a tener mucho tiempo libre...

Pa' Chile me voy

Viajes — Miércoles 29 de Agosto de 2007, 14:15

Salgo en un par de horas para el hermano pais, de curso hasta el viernes.

Espero tener internet en el hotel, así puedos contarles algo, pero no esperen demasiado: voy de curso, a internarme 9 horas en una sala de reuniones, así que no voy a andar paseando ni nada.

En Santiago ya estuve, y no me gustó, así que tampoco voy a salir a recorrer demasiado.

Si tengo internet, seguro voy a estar trabajando en el gran update a Decimal que estoy preparando. Y si no, en una especie de jueguito de simulación que estoy armando para probar que este enfoque sirve.

7JRSL, bonus track

Viajes — Viernes 17 de Agosto de 2007, 12:50

Luego del cierre de la conferencia, el sábado, desarmamos todo y partimos hacia Except, algunos en auto, otros caminando, donde más tarde se haría la 23era reunión de Python Argentina.

Allí primero comimos todos los que habíamos ido directamente desde la conferencia, y justo luego de comer, se largó la reunión. No voy a entrar en mayor detalle acá, pero tienen en el sitio de PyAr una muy buena minuta (¡gracias César!).

Luego de la reunión, algunos partieron de joda hacia 990 (un pub de la zona), y otros nos quedamos de joda ahí mismo en Except: fueron a comprar fernet, coca e hielo, y nos pusimos a charlar de temas generales y a jugar al Mafia (¡hasta las cinco de la mañana!).

De ahí al hostel, a dormir la última noche. Al otro día, luego de bañarme, cerrar el bolso y hacer el checkout, me pasaron los chicos a buscar para ir al asado. El viaje fue divertido; nos habían explicado cómo ir, y yo confiaba en mi memoria, pero no contábamos con que las calles que debíamos tomar iban a estar cortadas. Nos perdimos un poquito, pero llegamos bien.

El asado estuvo buenísimo, no sólo por la comida en sí (carnes varias, ensaladas, vino tinto), sino por la gran cantidad de gente de la comunidad. ¿Quién dijo que el software libre no paga? Ese tipo de eventos me ponen muy contento.

Finalmente llegó la hora de partir, previa foto de el subconjunto de los presentes que éramos de PyAr:



El viaje de regreso fue sin mayor inconveniente. Matías probó ser un eficiente conductor, incansable, un relojito. Terminé acostándome a las dos y media de la mañana, con un cansancio que sigo arrastrando el resto de la semana.

Pero feliz.

PD: Ya publiqué todas mis fotos del evento, :)

7JRSL, día 3

Viajes — Miércoles 15 de Agosto de 2007, 13:16

Debido a la hora en que nos acostamos la noche anterior, esta vez no me animé a dormir hasta que me despertara naturalmente, y puse el teléfono como despertador.

Me levanté y bañé, lo desperté a Lucio, y luego de terminar de prepararnos bajamos y desayunamos. Al rato partimos para la Universidad, donde no llegamos demasiado temprano, pero sí lo suficiente para la charla que queríamos ver: la de PyWeek de Alecu y Daniel.

De ahí me fui a una charla de la Universitat Oberta de Catalunya, que están promocionando un Master en Software Libre, el cual es bastante interesante, le voy a pegar una mirada con más detalle. Una característica importante del master es que es totalmente a distancia. Es caro, principalmente porque está en euros, pero como uno no tiene que viajar, es solamente el costo del mismo.

Luego de comer (lamentablemente no en el Comedor de la Universidad porque cierran los sábados), seguimos trabajando un rato y luego partí para la charla de Alecu y Dave de OLPC.

Ya no hubo nada más interesante después de eso, hasta el evento de cierre, así que estuve basicamente paseando por el lugar, charlando, difundiendo Python, etc. La verdad que tener un stand lleva tiempo, pero lo vale. Hay que estar, hay que recibir a la gente, contestar preguntas, y varios etcéteras. Está buenísimo, porque rinde, pero lleva tiempo.

Al final, el cierre. Muchos aplausos, mucha emoción, porque uno se da cuenta de que hay un montón de gente que labura y pone el hombro para que todos tengamos un mundo mejor. Aquí vemos a Roberto Allende, quien fue el "head organizer" de las conferencias:



Muchas gracias, a él y a todos los que participaron y laburaron para que las Jornadas fueran lo que fueron, :D

7JRSL, día 2

Viajes — Lunes 13 de Agosto de 2007, 18:47

Estaba tan destruído la noche anterior que seguí lo que Leito proponía, dormir hasta que nos despertemos, sin poner el despertador.

Así y todo, a las ocho y cuarto estaba despierto, y procedí a bañarme, acomodar todo lo mío en la habitación, desayunar y partir para la Universidad. Leito ya había llegado (salió un rato antes), pero fuí el primero en llegar al stand.

No había mucho interesante a la mañana, así que estuve en general aprendiendo algunas cosas, haciendo sociales, difundiendo Python, y todo eso que hace uno cuando tiene un stand :p. Recién a las 12 había algo interesante: la charla de Lucio, que me había perdido en Santa Fe.  La charla estuvo muy bien, especialmente porque es un tema superinteresante: Concurrencia en Python.

Me gustó mucho una metodología que usó Lucio: presentaba algunas conclusiones citando personas conocidas en el ambiente, lo cual expresa algo de varias maneras, y al mismo tiempo le da fuerza a esas aseveraciones.

De ahí, con Lucio casi directamente nos fuimos a comer, al comedor universitario, con Daniel y Ra. Y luego estuve más que nada ocupado con producir unos folletos que queríamos dejar en el stand para que la gente se lleve. Por suerte, César Portela escuchó cuando Lucio me comentaba esta idea, y cuando volvimos de comer ya tenía listo el folleto, :)

Conseguir una impresora para llevarlo a papel no fue tan fácil, pero con la ayuda de Daniel Moisset logramos encontrar a alguien en la Universidad que nos dió esa mano, y ya cuando entré en la primer charla de la tarde que me pareció interesante: Qué es lo que tu cliente quiere.

Algo muy interesante que sale de esta charla, y que quiero compartirles, es que una buena comunicación con los clientes, ya sean internos o externos, tanto en situaciones favorables como desfavorables, se basa en cuatro puntos que hay que ejercitar de forma consciente:
  • Escuchar
  • Educar
  • Colaborar
  • Informar
Inmediatamente luego de esa, me fui para la charla de un ex compañero de Universidad, Diego Brengi, que nos mostró que existía KICAD, una herramienta de software libre y multiplataforma que nos permite arrancar con el esquemático de un circuito electrónico (el esquemático es el típico dibujito simpático donde las resistencias parecen resortitos, etc.) a la placa impresa con las pistas de cobre donde corresponden, lista para soldarle los componentes. Muy interesante.

Luego, y como cierre del día, estaba la Keynote de Roberto Di Cosmo, profesor e investigador de la Universidad de Paris, que nos contó cómo nos estamos quedando atrás con el Software Libre con respecto a paises más desarrollados, y que tenemos que ponernos al día porque sino vamos a perder el tren, tanto a nivel de negocios, como a nivel de conocimientos, independencia, y soberanía del pais.

Ahí terminó el día de conferencia en sí, nos quedamos un rato más trabajando en diversas cosas en la zona del stand, y luego arrancamos caminando para el lugar donde cenamos. Fuimos al mismo restaurant que ayer, y se nos hizo largo: salimos del lugar a medianoche. Aunque mucha gente se iba de parranda a distintos lugares, con Lucio y Sebastián nos fuimos al hostel, pero nos quedamos charlando y tomándonos unas cervecitas, y nos terminamos acostando a las tres de la mañana, :s.

7JRSL, día 1

Viajes — Viernes 10 de Agosto de 2007, 21:10

La llegada

Esa críptica sigla es como los organizadores llaman a las 7mas Jornadas de Software Libre, cuyas charlas arrancaron el jueves.

Viajamos casi toda la noche, en el auto de Mat, con Mat manejando, y Leito, Dave y yo acompañanado o durmiendo miserablemente. Paramos a comer en Rosario, unos 40 minutos, y llegamos a Córdoba luego de 9 horas en total, apenas pasadas las cuatro de la mañana.

Como el hostel lo teníamos desde hoy, pero el checkin era obviamente más tarde, buscamos un café para tomar algo. Desayunamos tranquilos, charlando como siempre de mil cosas, y hasta recibiendo una clase de Dave sobre cómo calcular un número de la serie Fibonacci sin tener que calcular los anteriores, con multiplicación de matrices y todo (sí, estamos hechos mierda, ¿y?).

Tipo 6am, volvimos al auto a dormir un poco, y luego Mat nos dejó a Leito y a mi en nuestro hostel, donde me pegué un baño y cambié, y luego partimos hacia la Universidad.

Mañana y tarde

Caminamos con Leito más de diez cuadras bajo un frio atroz, deseando encontrar lo antes posible el pabellón donde registrarnos. Las últimas cuatro cuadras las hicimos dentro del campus de la Universidad, que debería mejorar un poquitito su señalización.

Veníamos incluso bromeando con Leito sobre que tendríamos que hacer carteles que digan "Usted está aquí", con una flecha apuntando al piso, y nada más. Y lo encontramos:



Pero finalmente llegamos a donde correspondía, nos registramos, y partimos para las aulas donde se daba la primer chala que nos interesaba: "Sonido en Linux, Alsa y Jack", por Leonardo Giurdanella.

La charla estuvo muy bien, amena, y muy informativa. Basicamente habló de Jack (yo no lo conocía y está muy bueno, muy bien pensado), y de cómo configurar apenas el Linux para que la edición de sonido sea más rápida y dinámica. También mencionó Ardour (una estación de trabajo digital) y Rosegarden (un secuenciador MIDI profesional).

Luego fuimos con Mat y Guillo a ver de colgar en algún lado la bandera. Luego de largas y esforzadas gestiones con la gente de Grulic, ¡pudimos hasta tener un stand!



Eso nos ocupó el resto de la mañana, especialmente porque Dave tuvo la buena idea de mostrar la OLPC, y pasamos a ser uno de los stands más visitados y donde se amontonaba más gente, :D.

Yo comí un sandwich rápido y fui al auditorio a eso de las 13:30, quería probar la laptop con el proyector antes de que comenzara la charla de las 14, porque yo daba a las 15. Todo bien, pero entre pitos y flautas, se hicieron las dos y cuarto y me quedé ahí hasta que comenzó mi turno.

La charla estuvo muy bien. Como siempre, me quedé medio corto con el tiempo, pero más que nada porque me di el gusto de usar el intérprete interactivo y mostrar lo piola que es. Al final tuve que apurarme y pasar algunos temas demasiado al vuelo, pero luego el coordinador me avisó que el otro expositor se estaba retrasando, así que terminé bien, pude completar toda la charla, y tener una sesión de preguntas y respuestas tranquila. Ya que estamos, actualicé la presentación (toqué algunas cosas en el auto).

Después me relajé, estuve un ratito en la charla de Leito, y luego charlando con gente en el stand de PyAr hasta el evento formal de apertura, que estuvo bastante aburrido, y el único que habló bien fue Federico Heinz de la Fundación Via Libre.

Cerrando el día

Pasamos un rato por el hostel, y después partimos para el restaurant donde nos íbamos a juntar todos para comer.

Mi idea era comer rapidito, y al sobre. Pero nos terminamos juntando en un tenedor libre muy muy grande, y casi que copamos toda la parte anterior del local, ¡eramos como 70 personas!

Podrán imaginar que no fue una comida rápida, incluso considerando que no debíamos esperar que nos sirvan: traer comida a la mesa era asincrónico por persona. Pero fue un evento social en extremo, y terminamos llegando al hostel a medianoche.

Córdoba, ahí vamos

Viajes — Miércoles 08 de Agosto de 2007, 12:52

Esta noche salimos con Dave, Mat y Leito para Córdoba, en viaje a las 7mas Jornadas Regionales de Software Libre.

El evento ya comenzó, con los talleres, pero desde mañana arrancan las charlas.

Yo presento la ya clásica Introducción a Python (actualizada), mañana mismo, a las tres de la tarde. Tengo ganas de cambiar un poco la temática, y para CaFeConf 2007 voy a preparar otra charla totalmente distinta (veremos si continúo con Intro to Py o alguien más toma la posta, :).

Prometo ir contándoles los pormenores de las jornadas, stay tunned!

Punta Alta

Viajes — Viernes 13 de Julio de 2007, 11:25

Este fin de semana fuimos para el sur, a visitar familia de Moni.

El viaje es más largo que cuando vamos al norte: Punta Alta. Salimos del Gran Buenos Aires por la autopista a Cañuelas, y desde allí agarramos por la Ruta Nacional 3 hasta casi Punta Alta.

Salimos el sábado a la mañana, luego de preparar todo, y llegamos bastante tarde. Claro, nos tomamos el viaje con calma, ¡incluso paramos una hora a comer! Fuimos directamente a la casa de Omar y Mary, donde nos quedamos a cenar esa noche (luego de jugar bastante con las nenas, Irina y Victoria).



Al otro día nos levantamos más o menos temprano, y vimos la carrera de F1 con Omar, y luego la final de Wimbledon, en familia, entre charlas y otras actividades. Omar se preparó un asado que estaba riquísimo, y comimos muy bien.

Luego del asado, una siesta, y partimos de visita a Edgardo y Paola. También charlamos mucho, vimos el partido de Argentina, y luego de jugar también con Julieta y Camila, donde nos quedamos a cenar unas ricas empanadas. Después, de vuelta a lo de Omar y al sobre...



El lunes era el último día, y aunque la idea era salir temprano para no llegar muy de noche, estuvimos paseando bastante. Recorrimos algunos puntos de la ciudad, y luego bastante de la base militar. Como pueden ver acá, la ciudad militar es casi tan grande como la ciudad civil, así que no fue un paseo corto, pero sí muy interesante.

Luego del paseo, saludos y despedidas, cargamos el auto, y a la ruta nuevamente. El viaje de regreso nos llevó más de 7 horas: por un lado hicimos rápido porque comimos en el auto, viajando, pero por el otro nos atrasamos mucho al final: habían muchos camiones, y cuando se arman esas caravanas de cinco o seis camiones, se complica pasarlos. El clima estuvo frío, pero con un sol bárbaro durante casi todo el viaje.

Lo fantástico estuvo en la etapa final del viaje, donde empezó una llovizna, y más llegando a Cañuelas, empezamos ver como nevaba. Asumo que se habrán enterado de otras maneras, no leyendo este blog, así que no me voy a extender demasiado con las descripciones, sólo voy a estar repitiendo lo que dijeron tantos otros.



Nunca había manejado bajo la nieve, pero es casi igual que la lluvia (por lo menos la nieve suave que tuvimos aquí). Impresionante ver los costados de rutas y autopistas todos blancos, los árboles, los techos de las casas, etc.

Un fin de semana muy lindo (aunque para ir tan lejos, hacen falta más de tres días), y un final histórico.

Mini-vacaciones por dos

Viajes — Martes 10 de Abril de 2007, 11:35

Dos fines de semanas, largos, uno a continuación del otro.

El primer finde nos fuimos con Moni a Las Toninas. Aprovechamos que mi viejo estaba allá, en la casa de Norberto, y nos fuimos el sábado a la mañana.

Los cuatro caminando en la playa

Como corresponde a Las Toninas, descansamos mucho. Un día salimos a caminar, otro jugamos al tejo, y no mucho más en la playa, ya que llovió algo y había mucho viento. Pero me hice un par de Sudokus, programé algo, Moni hizo bastante de sus manualidades para los jardines, jugamos a las cartas, dados, etc.

Incluso vimos una peli: Whisky Romeo Zulu (+1), que es fantástica mostrando las "internas" que había en LAPA, y te deja pensando en cómo comportarse en el mundo profesional cuando las grandes corporaciones quieren usar y abusar de los empleados (recordemos que el director y escritor de la película, Enrique Piñeyro, efectivamente trabajó en LAPA como piloto).

Padre e hijo, y el auto que se coló

Y comimos mucho, también. Buenísimo un pedazo de cerdo (un pequeño costillar, con la parte de la tapa y todo, pura carne) que vimos en la carnicería y compramos entero. Lo hicimos con mi viejo a la parrilla, quedó espectacular, :)

El segundo finde largo era por Pascuas, con lo que eran cuatro días libres. Nos fuimos hasta Concordia, a visitar la familia de Moni.

El jueves, sin embargo, lo pasamos viajando y paseando en el Parque Nacional El Palmar. Salimos de casa a eso de las nueve y media, y la ruta estaba complicada por los camiones, con lo que llegamos bien pasado el mediodía y listos para comer.

En El Palmar, camino a las ruinas

Luego del almuerzo caminamos algo, nos tiramos en la playa un rato, y after-siesta salimos a recorrer el Palmar. Hicimos varias caminatitas en total, estuvo lindo. No hacía calor, y no estaba tampoco muy embarrado. Ya al anochecer partimos para Concordia.

Paisaje de El Palmar

La idea de este viaje era ver la incipiente pancita de Sandra, que junto a César esperan primogénito para Septiembre. Pero estuvo complicado el finde: resulta que Sandra tenía unos dolores, fue el jueves a la mañana a que la vuelvan a revisar, y ¡zas! ¡al cuchillo!.

Resulta que tenía apendicitis, y se lo agarraron un par de horas antes que se convierta en peritonitis. Pero todo bien, incluso la dieron de alta el domingo y comimos en su casa todos juntos.

Las primas, con Sandra mostrando la pancita

Es por esto que los tres días restantes estuvieron bien relajados: ni paseos ni nada. Dos veces por día al hospital, siesta todos los días. Descansado al punto que uno ni quiere hacer nada, ¡cómo dormir te induce a más dormir!...

Encima, llovió bastante. Mucho tiempo, y mucho caudal. Entonces ni ganas te daban de salir a parrandear. Aprovechamos y vimos más pelis: Before sunrise (+0), que está buena en su planteo de alternativas en esa situación (especialmente si viviste una situación similar), pero que a veces se ponía un poco lenta; y V for Vendetta (+1), que está tan buena que merece un post aparte (de próxima aparición en esta misma emisora, stay tuned!).

Como siempre, la pasamos genial, porque la familia de Moni nos atienden super bien, y nos llevamos bárbaro. No me canso de ir a Concordia, :)

Powered by LifeType