Satélites, órbitas, y comunicaciones

Ciencia — Miércoles 22 de Octubre de 2014, 22:36


¿Qué es un satélite? Hay varias definiciones... para el propósito de este artículo, podemos decir que es un objeto que orbita alrededor de otro. Nuestro planeta tiene un satélite natural (la Luna) y muchos, muchísimos satélites artificiales.

Crear un nuevo satélite artificial, es decir poner un aparato creado por los humanos a girar alrededor de la tierra es bastante fácil. Es cuestión de subir el aparato lo suficientemente alto, es decir, ponerlo en órbita. Claro, crear un satélite artificial útil tampoco es moco de pavo, hay que ponerlo en una órbita más o menos controlada, y poder comunicarse con el aparato.

Hay un detalle importante en la frase anterior. Estoy hablando de órbitas... una órbita terrestre es el camino que recorre el satélite cuando está girando por alredor de la Tierra. Y claro, hay muchas, ¡infinidades! Agarren una pelota, por ejemplo, y van a ver que pueden trazar con una lapicera muchísimos recorridos distintos alrededor de ella, y a eso hay que sumarle que las órbitas pueden estar a distintas alturas (la altura del satélite afecta la velocidad a la que se desplaza, cuanto más abajo está más rápido tiene que ir para no "caerse", mientras que cuanto más alto está más lento tiene que ir para no "salir disparado" de la órbita terrestre).

Órbitas hay un montón, pero no todas son útiles. Un ejemplo de una órbita útil es la llamada "órbita sincrónica al sol", que se logra combinando altitud e inclinación para lograr que el satélite pase sobre una determinada latitud terrestre a la misma hora del día. Esto es piola para aquellos satélites que tienen que sacar imágenes del suelo terrestre, porque quizás es suficiente con que pasen un par de veces al día por arriba del lugar que tienen que fotografiar. Es el caso de los nanosatélites que estuvimos mandando estos años.

Hay, sin embargo, una órbita que es muy especial. Si al satélite lo ponemos justo sobre la linea del ecuador, y lo hacemos girar a una velocidad específica, en lugar de verlo pasar cada tanto, lo vamos a estar viendo siempre en el mismo punto en el cielo.

Esta órbita se llama geostacionaria. Para ponerlo en términos precisos, la órbita geoestacionaria es una órbita geosíncrona en el plano ecuatorial terrestre, con una excentricidad nula (órbita circular) y un movimiento de oeste a este.

Órbita síncrona

Arthur C. Clarke popularizó la idea de utilizar la órbita geoestacionaria para poner allí satélites de comunicaciones (lo hizo en un paper en 1945, "Extra-Terrestrial Relays", por el cual ganó el premio Marconi en 1982).

Un satélite en órbita geoestacionaria es muy importante para las comunicaciones, porque como siempre se lo ve en el mismo lugar, se puede apuntar una antena y dejarla fija en esa dirección, y tener un enlace permanente con el satélite. O sea que dos puntos en la tierra, apuntando al mismo satélite, pueden estar comunicados todo el tiempo. Este concepto es la base de las comunicaciones modernas en nuestra sociedad, afectando profundamente la forma en que vivimos.

Las órbitas geoestacionarias sólo se pueden conseguir muy cerca de un anillo de 35.786 km sobre el ecuador. En la práctica, esto significa que todos los satélites geoestacionarios deben estar en este anillo, y sólo en ese anillo, por lo cual la cantidad de satélites que se puede poner ahí es limitada.

Estarán de acuerdo conmigo que las comunicaciones son un factor clave en nuestra sociedad: es por eso muy importante quien tiene el poder sobre los satélites en esa órbita, quien los controla. La organización que está coordinando la asignación de estos espacios es la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Con el ARSAT-1 (lanzado el pasado 16 de Octubre) Argentina vuelve a ocupar una posición orbital que tenía asignada (que estuvo ocupada hasta el 2010 por el Nahuel 1A), y que corría el riesgo de perder luego de cuatro años de no utilizarla.

ARSAT 1

Es por eso que este satélite era tan importante. No sólo porque fue desarrollado, financiado y ensamblado acá (Argentina es ahora una de las pocas naciones que hacen sus propios satélites) sino porque es un factor clave en la soberanía del país, ya que permite tener control propio sobre un elemento clave para las comunicaciones.


Causa y consecuencia, consecuencia y causa, quizás

Ciencia — Domingo 14 de Septiembre de 2014, 12:37


¿Cómo es que llegaste a leer esto? En algún momento apretaste un botón y la computadora se prendió. Luego hiciste un click y se abrió el navegador. Hiciste otro click o escribiste algo, y entraste a mi blog.

Esos son ejemplos de causas y consecuencias. Estamos muy acostumbrados a vivir en un mundo donde las causas y las consecuencias están firmemente atadas. Lo vemos todo así, aunque no estemos todo el tiempo razonándolo. Ejemplo: vemos una hoja en el piso. Sabemos que la hoja vino de un árbol, aunque no razonamos toda la secuencia: la hoja estaba en el árbol, la hoja se desprendió, fue cayendo y desplazándose por efecto de la gravedad y el aire, hasta que cayó donde la vemos.

Incluso, podríamos hacer el razonamiento al revés: vemos la hoja, está ahí porque cayó del árbol, cayó porque se desprendió, etc. En general, sin embargo no hacemos estos razonamientos de forma consciente.

Todo esto es común para vos, y no presenta mayor sorpresa, ¿cierto? Eso es porque estamos acostumbrados a la causa y consecuencia, forma parte de nuestra experiencia como humanos, es la forma en que nuestro cerebro interpreta todo lo que nos pasa. Desde que nacemos estamos expuestos a lo que nuestros sensores capturan (ojos, oídos, piel, etc), y formamos una imagen de la realidad en base a esa información.

Pero esa realidad que nosotros percibimos, y que nos es común (en el sentido en que la vivimos siempre, y en que es la misma que viven el resto de los humanos), es sólo parte de todo lo que realmente existe. Es decir, sólo interpretamos parte de la realidad, sentimos sólo una parte de lo que realmente existe. Y todo aquello que está fuera de nuestra experiencia es muy difícil de entender, porque nuestro cerebro no está acostumbrado a procesarlo.

Una de esas cosas es el tiempo. Y no estoy hablando de si llueve o mañana va a ser un día soleado (o sea, el clima) sino el tiempo como lo que pasa entre el "antes", el "ahora" y el "después". Nosotros creemos que entendemos qué pasa con el tiempo, porque en general estamos expuestos a siempre lo mismo con respecto a esa variable física. Siempre sentimos parte de la realidad, aquella en la que la flecha del tiempo es reversible. Por eso a partir de la situación del ahora se puede deducir la situación del después. O incluso sabiendo el estado actual podemos saber como estaba el sistema antes.

Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor: soltemos una pelota en el aire...

La pelota, antes de soltarla

En el momento de soltar la pelota, la misma está quieta y a una altura determinada. Si yo te pregunto, qué pasa luego de soltar la pelota, me contestarías fácilmente. Obviamente, momentos después, la pelota está más abajo, y cayendo a una velocidad determinada...

La pelota, un rato después

También, si en lugar de mostrarte las dos imágenes al mismo tiempo, te muestro la segunda, te podés imaginar la primera. Es como en el caso de ver la hoja del árbol en el piso, sabés que antes estaba en una rama.

Implícito en todo esto está la reversibilidad del tiempo. Viendo la primera imagen (que está sacada en "tiempo cero") podemos imaginar el avance del tiempo y predecir que va a pasar después (con tiempo t‚, obviamente mayor que cero) , o viendo la segunda imagen podemos predecir que pasaría si el tiempo retrocediese e imaginar la primera imagen.

Lo vemos incluso en las ecuaciones que describen este modelo simple. Vayamos por ejemplo a las posiciones... la ecuación para esto es:

  e = ½.a.t²

Eso es: el espacio recorrido (h‚ - h, en el dibujo) es la mitad de la aceleración multiplicada por el tiempo que pasó al cuadrado. Si entre la primera y segunda imagen pasaron 2 segundos, siendo la aceleración 9.81m/s² (más o menos, acá en la Tierra), tenemos que el espacio es 19.62m. O sea, viendo la primera imagen podemos deducir que 2 segundos después la pelota va a estar casi 20 metros más abajo... y si vemos la segunda imagen, podemos deducir que 2 segundos antes (o sea, usando t=-2s en la ecuación) la pelota estaba esa distancia más arriba (el espacio lo recorremos en la dirección contraria, porque el resultado de la ecuación nos dio negativo).

Más allá de la complejidad matemática (?) todo esto que te estoy contando no te parece muy loco, ¿no? No. Pero ojo... no todo es tan simple en esta vida (bah, en este Universo).

Y no es tan simple, porque esto de poder ir para adelante y para atrás en el tiempo ,en nuestra mente, en nuestros razonamientos, ¡sorpresivamente no siempre se cumple!

Vayamos con otro ejemplo sencillo (aunque un poco más difícil de construir)... mirá el siguiente dibujo.

Foton loco, viaje de ida

Eso es una lamparita que tira de a un fotón (la mínima unidad de luz, su partícula elemental), una superficie semiespejada (la explico abajo), y un detector de fotones (que nos va a decir si el fotón llegó ahí).

La superficie semiespejada es un instrumento óptico que tiene el siguiente efecto: deja pasar la mitad de la luz, y la otra mitad la refleja. O sea, si lo iluminamos con un millón de fotones, la mitad sigue derecho, y la otra mitad rebota. En el caso de nuestro experimento, que le tiramos de a un sólo fotón, podemos decir que ese fotón tiene la mitad de chance de ser reflejado, y la mitad de chance de seguir derecho. [0]

Entonces, veamos qué pasa cuando la lamparita emite un fotón. Este va derechito hasta el espejo (recorrido A-B), y como dijimos puede seguir su camino o reflejarse e irse para la pared. Podemos decir que el recorrido A-B-C tiene un 50% de probabilidad de que suceda, y el recorrido A-B-D tiene la otra mitad. Piénsenlo como las dos fases del ejemplo anterior, el de la pelota: viendo el fotón saliendo de la lamparita como estado inicial, se pueden imaginar que va a pasar después (o sea, avanzando en el tiempo): que el fotón pegue en el detector, o que pegue en la pared.

Pero ahora hagamos la pregunta inversa: arranquemos de la segunda imagen, y tratemos de deducir la primera. O sea, tratemos de imaginar qué pasó antes (retrocediendo en el tiempo), arrancando nuestra visualización desde el fotón impactando en el detector. Para eso voy dibujo el mismo experimento, pero con otros recorridos...

Fotón loco, viaje de vuelta

¿Cómo se entiende este nuevo dibujo? Como decía, tenemos que pensar para atrás. Si nosotros sabemos que el detector recibió un fotón, la trayectoria B-C seguro se cumplió; entonces, al punto B del semiespejo el fotón llego de uno de dos lados posibles: o de la lamparita en A (atravesando el semiespejo), o desde un nuevo punto D (reflejándose en el semiespejo).

Acá me dirás que le estoy pifiando conceptualmente... ¿cómo puede ser que el fotón salga desde el punto D, que arranque desde una pared? Pues claro, ¡el fotón no puede venir nunca de ahí! Eso hace que la trayectoria E-B-C no sea realmente posible. En otras palabras, el fotón salió sí o sí de la lamparita: la trayectoria A-B-C se recorrió seguro (un 100% de probabilidad).

No te sientas frustrada/o si tenés que leer dos o tres veces la explicación para entender que pasa, es bastante avanzado a nivel de física. Yo, la primera vez, lo tuve que leer como cinco veces ;). Una de las razones por la que cuesta entenderlo, y hasta aceptarlo es que, justamente, todo eso está por afuera de lo que nosotros sentimos del universo, no forma parte de nuestra experiencia.

En fin, resumiendo los dos análisis: si hacemos que el tiempo se desarrolle para adelante, arrancando con el fotón desde A, vemos que puede recorrer dos trayectorias, A-B-C o A-B-D, con un 50% de chances cada una. Pero si hacemos que el tiempo se desarrolle para atrás, arrancando con el fotón desde C, tenemos que sólo pudo recorrer un camino: A-B-C.

¡Esta es una muestra de que el fotón atravesando el semiespejo no se comporta de una forma reversible en el tiempo! El tener dos posibles recorridos cuando hacemos correr el tiempo para adelante, y uno solo cuando lo hacemos recorrer para atrás, es totalmente distinto a lo que veíamos en el primer experimento, y totalmente distinto a la forma en que vemos normalmente a nuestro entorno, a la forma en que experimentamos el Universo.

La razón de este comportamiento se explica en las bases de la mecánica cuántica, donde se ve y entiende que hay todo un modelo que explica nuestro Universo con el tiempo reversible, pero hay toda una parte donde el tiempo no lo es. O sea, hay toda una rama de la física donde en las ecuaciones no podemos cambiarle alegremente el signo a t.

Respirá aliviada/o, no voy a meterme en toda esa explicación ;) [1]. Pero lo que te quería mostrar es que ahí afuera, aunque no lo veamos, aunque no forme parte de nuestra experiencia como humanos, hay todo un Universo al que sólo podemos acceder con el poder de nuestros cerebros y su capacidad de pensamiento abstracto. Es una herramienta maravillosa, ¡la tenemos que entrenar más y mejor!


[0] Para usar terminología adecuada, tenemos que decir que hay una amplitud de uno sobre raíz cuadrada de dos de que el fotón esté en un lado y la misma amplitud de que esté en el otro... eso es hablando de distribución de amplitudes con respecto a las posiciones... el módulo del cuadrado de eso nos da la probabilidad de que el fotón esté en un punto o el otro, que es .5 en cada caso.

[1] Pero si te interesa, hay un libro que es GENIAL y que habla de esto en tres o cuatro páginas del medio millar que tiene: The Emperor's New Mind, de Roger Penrose


Experiencias

Ciencia — Domingo 13 de Septiembre de 2009, 13:00

La vida me ha llevado a lugares raros, a momentos en que disfruto estar justo en ese lugar y justo en ese momento, porque puedo experimentar cosas que sé que no son comunes, que me alimentan de formas raras.

El viernes viví algo así.

Resulta que fuí a dar una charla de onda sobre Python a un posgrado para científicos en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos de la Universidad de La Plata. Fui invitado por Manuel Carlevaro, y la verdad es que la charla estuvo muy buena... llegué tarde, pero tenía tiempo para darla, y creo que gustó. Fue Introducción a Python, más un repaso rápido de Numpy y algo de Scipy.

El punto es que después de la charla Manuel me invitó a la casa, a por cerveza y pizzas que tan gentilmente cocinó su mujer. El punto es que a la cena se sumió Luis Pugnaloni (quién junto a Manuel y otros mantienen el portal de divulgación científica CienciaNet), y Santiago Grigera.

Y este muchacho Santiago es un físico groso: Doctor en Fisica del Instituto Balseiro, Profesor asociado en la Universidad de Saint Andrews (Reino Unido), Investigador Independiente de nuestro CONICET, y University Research Fellow de The Royal Society (Londres).

Antes de que Santiago llegara, Manuel me comentó que Santiago y su equipo publicaron un artículo en la revista Science sobre un experimento en el que vieron experimentalmente monopolos magnéticos. Un monopolo magnético es un partícula hipótetica que consiste en un imán con un solo polo magnético. Lo que les debería llamar la atención en el último párrafo es que la definición dice partícula hipotética, que este muchacho la ha visto en un experimento.

En este artículo de La Nación lo explican con más detalle, pero lamentablemente no se puede bajar el artículo de Science... bah, sí lo pueden bajar si pagan mucha plata... ¡eso es una mierda! Por suerte hay iniciativas como Papers in Physics (que acaba de comenzar), que apuntan a que el conocimiento se distribuya gratis.

Volvamos al punto en cuestión. Lo que me fascinó, y lo que quiero rescatar como una experiencia extraña, es que en la Universidad, en física, yo había estudiado que en esta realidad solamente existen los dipolos magnéticos. Y el viernes, por una de esas casualidades de la vida, ¡estuve comiendo pizzas con alguien que experimentalmente vió eso que yo había estudiado que no existía!

Cosmos

Ciencia — Domingo 26 de Abril de 2009, 05:20

En algún momento mencioné algunos libros que uno debería leer antes de morirse. Bueno, en este caso, más allá que tiene su par como libro, voy a recomendar una serie de televisión.

Sí, sí, ya sé. Mezclar las palabras "televisión" y "recomendar profusamente" en la misma frase parece raro, pero esta serie es algo que todos deberíamos ver alguna vez en la vida.

La obra en sí se llama Cosmos: a personal voyage, Cosmos, un viaje personal, y tanto en su versión para televisión como en libro, basicamente es de divulgación científica. Y uno de los logros es que sea entretenido, y se lo debemos al gran Carl Sagan.

Son trece capítulos de una hora de duración... les recomiendo que lo busquen por ahí, y los vean. Está online en varios lados (por ejemplo acá, o acá), pero también lo pueden encontrar en un torrente con subtítulos y todo (los trece capítulos pesan como 8 GB)... si no los pueden conseguir, avisen y vemos qué hacemos.

Les quiero dejar, como ejemplo de lo que van a encontrar muchas veces en Cosmos, algo que no está en la serie: el comentario de Carl Sagan a una foto de nuestro planeta tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros (referencia), foto que acá reproduzco parcialmente (click en la misma para ver la original).

Un pálido punto azul

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquello que amas, todo aquello que conoces, todo aquello del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.


Que lo disfruten.

Metano en Marte

Ciencia — Lunes 02 de Febrero de 2009, 04:04

Si les interesó el tema de Hielo Rojo, no dejen de leer este artículo de Página 12. Un extracto:

"En la atmósfera marciana este gas es rápidamente destruido de distintas formas –dice Mumma– así que nuestro descubrimiento de plumas de metano en el Hemisferio Norte de Marte nos indica que existe algún proceso activo que lo está produciendo y liberando." Algún proceso activo,,,, ¿pero cuál? Hay dos maneras de producir metano: una geológica... y otra biológica.

Hielo en el Planeta Rojo

Ciencia — Jueves 05 de Junio de 2008, 03:50

No, no es una referencia a mi libro, sino a algo que pasó bastante desapercibido en las noticias (¡obvio! es mucho más importante el partido de Boca-Fluminense...).

En Marte, hoy, el agua sólo se encuentra en forma de gas atmosférico y como hielo en los polos. No obstante, hay evidencias geológicas de que hace miles de millones de años fluía en ríos y lagos. Para ayudar a que los científicos puedan comprender qué pasó con ese volumen de agua, de que manera se distribuía por el planeta, y por qué dejó de existir en estado líquido, la NASA envió a un explorador no humano a dicho planeta.

La NASA bautizó a esta nave espacial como Mars Phoenix Lander, hermana melliza de la Mars Polar Lander que en 1999 perdió comunicación con la Tierra al llegar a Marte. Al contrario que los robots  Spirit y Opportunity, que desde el 2004 recorren y fotografían la superficie de Marte, la Phoenix carece de ruedas y no podrá moverse del punto en que aterrizó (en el polo norte del planeta, luego de recorrer casi 700 millones de kilómetros).

Polo norte marciano

Lanzada el 4 de Agosto del año pasado, llegó a Marte el 25 de Mayo pasado. Pesa 350kg y su alimentación es a base de fibras y carbohidratos (¡se prende al Nestum como loca!). No, mentira, tiene paneles solares y baterías de ion litio (las misma tecnología base que las de los teléfonos actuales, en serio).

La forma de aterrizaje es la clásica, de paracaídas y cohetes al final para frenar la nave antes de posarse (las últimas naves de este tipo terminan cayendo envueltas en bolsas de aire, para minimizar el impacto). Un hito: fue la primer nave observada al descender en otro planeta (esta es la zona donde bajó).

La Phoenix analizará las moléculas contenidas en el agua presente en el permafrost marciano, la capa de hielo permanentemente congelado en los niveles superficiales del polo norte.  El laboratorio incluido a bordo de la sonda se encarga de calentar, en un horno alimentado por energía solar, las muestras recogidas del subsuelo marciano hasta convertirlas en un gas más fácil de analizar por la multitud de sensores que dispone. Luego, transmitirá a la tierra la lista de moléculas que contiene.

Algunas fotos de la Phoenix

El brazo es similar a una excavadora mecánica y desplegado mide 2.35m. Es capaz de cavar hasta medio metro de profundidad a través del permafrost, cuya proporción de hielo y suelo es de 70 y 30% respectivamente (como el del ártico terrestre). Los científicos esperan que el suelo de Marte tenga un permafrost rico en agua, al alcance del brazo robótico de la sonda, un hallazgo que significaría que en algún momento de su historia fue una zona habitable. Los investigadores eligieron esa zona porque está sujeta a cambios estacionales y creen que, al igual que en la Tierra, el ártico marciano podría esconder un registro de un clima más cálido y habitable.

Y eso es lo que Phoenix buscará durante tres meses, cavando y analizando. Deseémosle suerte, :)

Sensibilidad y ruido

Ciencia — Lunes 16 de Julio de 2007, 09:57

He tenido el honor de recibir una nueva clase de fotografía del Inmenso Alopa: Sensibilidad y ruido.

En esta super interesante clase, Alopa nos cuenta los tejes y manejes de las cámaras a la hora de sacarnos las fotos oscuras, granuladas, pixeladas, o con otros efectos que tenemos cuando las condiciones ambientales no son las óptimas (o la cámara no tiene la tecnología para contrarrestar esas condiciones).

Les dejo la clase en el lugar de siempre.

¡Gracias Alopa!

Siguen jodiendo

Ciencia — Jueves 14 de Septiembre de 2006, 17:40

Es conocida mis aversiones a las religiones en general, principalmente porque implican que uno deba someter sus razonamientos y creencias a sucesos impuestos por otros. No estoy en contra de todos los aspectos de una religión, algunas tienen algunas cosas filosóficamente buenas. Pero desde el momento en que te obligan a no razonar en algunas cuestiones, me opongo.

No es que tooooodo lo que uno crea deba tener base científica (aunque soy un gran fan de la ciencia), pero yo creo en lo que se me ocurre, no en lo que quiere otro, que tiene su propios propósitos. "Fe basada en la experiencia y el razonamiento", dice Ellie, un personaje de Contact, un libro de Carl Sagan.

Pero este post no está condicionado por todas las religiones, sino por la Católica. Y no voy a hablar de Grassi y como se le desbarata su defensa en las acusaciones de delitos sexuales a menores, o de que esa Iglesia prefiere a un niño con hambre que a un preservativo (¿será para no perder clientes?). No. Este post va por el lado de la ciencia.

Y no voy a hablar de historia. Aunque estamos 1000 años científicamente atrasados porque la Iglesia Católica, en el apogeo de su poder, impedía un desarrollo científico normal (como ejemplo, podemos citar el enfrentamiento con Galielo Galilei, que suele tomarse como el mejor ejemplo de conflicto entre la autoridad y la libertad de pensamiento en la sociedad occidental), este post viene a hablar de una pelea actual de la peor de las Iglesias.

Y es que los tipos siguen empecinados en hacernos creer que un día vino Dios y creó a Adán y a Eva, como seres humanos "finales", a su imagen y semejanza, y que de ahí venimos el resto.

Existe otra teoría, de un lunático que entre alguna de sus alucinaciones sentó las bases de lo que llamamos teoría de la evolución. Este muchacho, que estaba tan loco como para recorrer el nuestro sur en un viaje, no era más que Charles Darwin. Un loco.

Claro, a este loco lo reconfirman todos los científicos. Pero lo yanquis, cada tanto llevan a la corte la decisión de permitir enseñar en las escuelas que el hombre desciende del mono. Y del pez. Y de una ameba. Etc. O sea, que las especies evolucionan durante miles de millones de años, a través de la selección natural, heredando pequeñas variaciones que mejoran las habilidades individuales para sobrevivir y reproducirse.



¿Y por qué no quieren que se enseñen las teorías de Darwin en los colegios? Porque la Iglesia tiene la verdad, y es que Dios creó al universo y a todo en él. No vamos a dejar que mientan a nuestros niños, ¿no? Lo que pasa es que algunos tienen la verdad de su lado, parece, como George Bush que dijo que "En el tema de la evolución, todavía no está dicho en como Dios creó a la Tierra".

Y para que nos quede claro de que no es un movimiento de algunos locos, sino que es algo organizado y dictado por las máximas autoridades de la Iglesia, el mes pasado el Papa Benedicto XVI echó a su Astrónomo en Jefe (director del Observatorio del Vaticano) por haber contradicho en varias declaraciones públicas a la teoría del diseño inteligente (que justifica la teoría "Adán y Eva").

Pensemos. Razonemos. Critiquemos. Porque la Iglesia hace miles de años que tiene el objetivo de dominar al mundo. Y es a costa nuestra.

Dos caras de una misma pasión

Ciencia — Lunes 09 de Enero de 2006, 07:29

El viernes, haciendo la cola del cine para ver Narnia, sucedió algo muy raro: una chica hizo un comentario sobre la velocidad final que puede alcanzar un pochoclo desde un tercer piso (el incidente está mejor cubierto en este post de Chaghi, léanlo, yo no lo puse acá para no duplicar contenido).

El punto es, ¿qué aspectos de la formación y/o contexto hace que una chica emita espontáneamente un comentario como ese? Formación, porque tiene que haber estudiado alguna ciencia dura (física, ingeniería, ¿matemática? ciertamente no abogacía). Contexto, porque por más que tenga el conocimiento, hacer el comentario implica que hay una clara inclinación a no ocultar el hechomierdismo mental (es por eso que le dije que hubiese esperado ese comentario de muchos de mis amigos...).

Y que sea una chica es todo un factor. Primero, porque estadísticamente son menos en cantidad que los hombres que estudian ciencias duras. Segundo, y más importante, porque ¿a quin hay que matar para conocer mujeres así?

El domingo, luego de leer un artículo de Adrián Paenza, y ayudado porque no tuve electricidad en casa en todo el puto día, me puse a tirar matemática sobre un papel.

La idea era probar por qué, como dice el artículo, "cualquier número capicúa con un número par de dígitos es siempre múltiplo de once". Hace rato que no jugaba a probar algo, es una diversión fantástica (no pretendo que todos entiendan esto), y ocupa mucho de tu cerebro aunque estés haciendo otras cosas. Estuvo bueno.

Lo malo es que no lo pude probar. Avancé bastante, pero no terminé. Llegué hasta decir, que para probar lo antedicho, necesito probar que es múltiplo de once un número como el siguiente: 10**(m-n) + 10**n, tomando m como números enteros mayores que cero, y n como números enteros mayores que cero y menores que m/2.

¿Alguien se anima? Al que lo saca lo invito a comer o a cervezas, a elección del ganador.

Ya que estamos, capicúa es la primer palabra que conozco que proviene del català (cap i cua: cabeza y cola). :D

Ganando tiempo

Ciencia — Martes 20 de Diciembre de 2005, 11:40

Uno de los efectos de las atracciones gravitatorias entre los cuerpos celestes más conocidos por los pescadores es la llamada Fuerza de Marea.

El término en si es más genérico, y paso a explicarlo. Si tenemos dos cuerpos muy grandes, por ejemplo, un planeta y su luna, el planeta ejerce una fuerza debido a su campo gravitatorio sobre el cuerpo más chico (y viceversa pero no quiero llegar ahí todavía). Debido a que el campo gravitatorio pierde intensidad con el cuadrado de la distancia, la fuerza ejercida sobre el cuerpo menor es mayor del lado cercano al cuerpo grande que del lado lejano. A veces, esta diferencia de fuerzas es tan grande, que termina despedazando al cuerpo chico: por eso en Saturno no tenemos casi lunas sino miríadas de cascotitos que forman los anillos.

Cuando el cuerpo no es totalmente sólido, el efecto es otro. Imagínense que agarramos un planeta y le echamos algo de líquido como para formar algunos océanos y unos cuantos mares (o directamente imagínense a la Tierra). El efecto de los otros cuerpos celestes se traduce principalmente en que el líquido se irá reacomodando sobre la superficie del planeta para estar más cerca de los otros cuerpos.

En nuestro caso, los cuerpos celestes que más influyen son la Luna y el Sol. Y el efecto observable sobre nuestra querida agua son las mareas (que como ya deberían deducir sólos, tienen su punto más alto o bajo (según de que lado se las mire) cuando la Luna y el Sol tiran para el mismo lado).

La Fuerza de Marea provoca un efecto secundario, debido al movimiento de las masas de líquido, que es sacarle energía de rotación al cuerpo afectado. Por ejemplo, la Luna sufrió este efecto en gran cantidad (por tener la Tierra cerquita) cuando todavía era líquida, y el efecto que hoy apreciamos es que dejó de girar y quedó anclada a nuestro planeta, mostrándonos siempre la misma cara.

La Tierra también sufre este efecto, y aunque todavía no dejó de girar, cada vez lo hace más lento. ¿Cómo nos complica? Fácil: nuestro sistema de medición del tiempo dice que tenemos 60 segundos en un minuto, 60 minutos en una hora, 24 horas en un día, y que el día es lo que tarda en girar la Tierra sobre si misma.

Que la Tierra gire cada vez más lento, sumado a que nosotros definimos un segundo en función de relojes atómicos que son mucho más estables que los planetas, nos da como resultado que tarde o temprano difieran y tengamos que ajustar uno o el otro. Como no podemos hacer que los átomos pulsen más lento, ni tampoco acelerar la rotación de la Tierra, lo que hacemos es ajustar la relación entre ambos contadores.

Y es por eso, que este fin de año, por recomendación del International Earth Rotation and Reference Systems Service, tendremos un minuto de 61 segundos. Lo que debemos hacer nosotros es, en nuestros relojes, cuando sean las 00:00:01 del nuevo año, resetearlo a 00:00:00 nuevamente.

Y listo, aprovechamos ese segundo que nos ofrece la naturaleza, nos tomamos un vermouth con papas fritas, y ¡good show!

Cassini-Huygens

Ciencia — Lunes 27 de Diciembre de 2004, 12:42

Tras viajar siete años a bordo de la nave Cassini, la sonda Huygens iniciaba durante esta madrugada un viaje solitario que la llevará a atravesar el 14 de enero la atmósfera de la luna más grande de Saturno: Titán. A la sonda Huygens le tomará 20 días llegar a destino luego de haberse separado de la nave.



El fin del proyecto conjunto de las agencias espaciales de EE.UU. (Nasa), Europa (ESA) e Italia (ASI) es recoger datos de un ambiente que, según los científicos, se asemejaría al existente en la Tierra en la época en la que aparecieron las primeras formas de vida. Titán es, de hecho, la única luna del Sistema Solar que tiene una atmósfera densa y rica en material orgánico. La misión cuesta 2705 millones de euros y durante su travesía ha recorrido 3200 millones de kilómetros.

La nave central fue colocada el 17 de diciembre en una trayectoria controlada de colisión con Titán, a unos 1250 millones de kilómetros de la Tierra, que le permitió liberar la sonda Huygens poniéndola en la ruta correcta. La separación se produjo a las 02:00 hs GMT. Unos minutos más tarde, Cassini giró hacia la Tierra para enviar la señal que confirmaba la separación.

En el momento de la separación, la nave nodriza debió girar sus antenas de espaldas a la Tierra, por lo que los científicos no dispusieron de datos en tiempo real sobre la operación. Una vez que pudo girar sus emisores con dirección a la Tierra, la señal tardó una hora y ocho minutos en recorrer los millones de kilómetros a los que se encuentra el vehículo espacial.

Como nota de color imagínense, si ustedes se ponen nerviosos cuando la computadora no responde a un click a los cinco o diez segundos, lo que debe sufrir esta gente que está controlando la nave a tanta distancia y tienen tanta demora para interactuar con la misma!

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